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Nuevo siglo: la reelección, no sólo el poder, aloca a Presidentes

*Marta sí quiso la reelección; la atajó el ejército; ella actuó en cosas de estado *La Jefa negoció con LEA el “juicio” por el 68; con Salinas, el caso de Raúl *Para excesos, La estancia; superior a Las Mendocinas o la Colina del Perro *El ex, “empoderado” sigue en sus negocios, ahora apoyado por gobernadores

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Foto: unidadcarmenserdan.wordpress.com

 

FOX-MARTA SEXENIO

Por Joaquín Herrera

El nuevo siglo y otro milenio trajeron al destino manifiesto azul.
Harto de magnicidios o voracidades, México le daba un puntapié al partido de las siete décadas. Se abrazó al clavo ardiendo que significaba Vicente Fox y los suyos. Y ese “el gobierno del cambio ¿fue ese año 2000 el “verdadero cambio”?
Al menos lo fue en usos y costumbres del poder que enloquece a los huéspedes de Los Pinos.
Vicente y Marta entendieron muuuy a su modo, la sentencia bíblica  -“creced y multiplicaos”- y a cabalidad multiplicaron su poder y el apellido trascendió a lo inimaginable; literalmente desparramaron en meses el poder de su apellido.
El país más sabría de los alcances de Marta, bajo la extraña tesis, a contra corriente, de que detrás de cada gran mujer hay un pequeño hombre.
Y fue ella la grande; su partido -nacido en 1939- el PAN de Marta y Vicente, solo fue trampolín; quedó relegado como buena parte el estilo de gobernar durante 59 presidencias del país anteriores, desde Guadalupe Victoria.
Por primera vez no era un presidente, sino “una pareja Presidencial” a cargo del poder y con  todo el país a sus pies.
Los Fox-Sahagún,  la Presidente número 60, desplegaban –demenciales- una especie de rally por superar en todo a sus antecesores de al menos el último siglo.

Claro, les pertenecía todo. Fox era el héroe o “gladiador de la democracia” que acabó con el Goliath que era el PRI y sus pandillas. Y les faltaron manos y boca para devorar al país, según cronistas.
Se sintió ese cambio en los hermanos de Vicente, priistas de corazón, pero conversos al panismo por obligación. Supieron de lo que es capaz el poder, pero incomparablemente más por Marta y todos los que llevaran el apellido Sahagún.
Las amistades de Marta, no solo los hermanos del Presichente y los hijos del primero y segundo matrimonios de él (con Lilián de la Concha) no solo los del segundo caso, (con Marta Sahagún) y unos y otros se multiplicaron en visión y voracidad, como pequeños presidentes y “presidentas”.

Se habló de que al apellido de Lilián de la Concha le correspondió el del procurador general, como una típica cuota de poder que cada sexenio se ha repetido por
el Presidente hacia su parentela legal o ampliada.
Lo “de menos”, con Fox regresaron los usos de hermanar las cosas del Cesar y de Dios y Fox fue a la Basílica de Guadalupe antes que al Congreso en que juraría la Constitución.
Un cambio notorio fue la traslación del poder personal al bipersonal que cada sexenio deposita el país en su presidente. Esta vez sería de dos; Marta solicitó a Chente

–escribe Olga Wornat en “La Jefa”, en esa radiografía de una pareja presidencial como la de ese nuevo siglo- hablar con el general Armando Tamayo, Jefe del Estado Mayor presidencial sobre una novedad en el Olimpo mexicano.

Le explicaría que el poder residiría en los dos, como la “Pareja Presidencial”. El militar tragó sapo. Pero ¿se podía oponer?

La pluma que desnudó sin piedad años antes otra pareja gobernante demencial –la de Carlos Saúl Menem y la Miss Universo, Cecilia Bolocco- símbolo de la demencia del poder, Olga Wornat, tuvo una grabadora fiel en las orejas de estilistas palaciegos.

Le dijeron pormenores de “la farandulización de la política”, no solamente  secretos de alcoba, sino de “intimidades de Estado” en Los Pino, ese 2007-8.

Marta “se sentía todo poderosa; estaba persuadida de que nada ni nadie haría tambalear su creciente popularidad”. La Jefa se asumía en el papel de hada madrina de las mexicanas”.

 

Marta, Echeverría y Salinas: el falso juicio a LEA; el caso Raúl

 

Fue la Primera Dama, quien encaró a Luis Echeverría. En la hora de la soñada venganza de Fox contra quien quiso expropia la Coca Cola; quería meter a la cárcel al ex Presidente, pero se topó con el ejército que se opuso.
Fue Marta quien acudió a San jerónimo a negociar, como quería LEA, el juicio que veía venir. Fue ella y no los abogados o asesores del Presidente la que tomó las riendas, como exponen Anabel Hernández y Arelí Quintero en su magistral obra “La Familia Presidencial”.
Y fue cuando primero se sintió la mano, la única que podía atajar a La Pareja, el Ejercito.
Fue también el Ejército, el límite para ansias de reelección que Marta había alimentado.

Anabel y Arelí narran en su obra  de “El gobierno del cambio bajo sospecha de corrupción”  los excesos de poder a Marta y la debilidad de Vicente Fox, desde el inicio.
También exponen como la Primera Dama fue la operadora de los casos de estado más desafiantes para el Presidente Fox, como cuando tuvo que encarar a Carlos Salinas para tocar el tema de la prisión de Raúl.

Desde que se dio el triunfo electoral en julio de 2000,  Vicente Fox mostró ansias por poner a Echeverría tras las rejas por la masacre de Tlatelolco que cimbró al país en plena sucesión de Gustavo Díaz Ordaz.

LEA había buscado contactarlo, pero Fox lo desdeño y envió a Marta a San Jerónimo a casa del ex. Este buscó evitar el juicio y la prisión.

Marta no acudió al “pool rosita” sino a su gente de Celaya; el obispo Cepeda y el cardenal Norberto Rivera para suavizar a El Vaticano, frente al conflicto de permitir a La Pareja Presidencial, contraer matrimonio eclesiástico.

En tanto, Fox, ordenó crear una Comisión de la Verdad, como la que crearon en Chile contra Augusto Pinochet. Se la encargó a Adolfo Aguilar Zínser, que desenterrara todo.

Al conocer el estudio y los integrantes de ese cuerpo, Fox le dijo que no crearía tal comisión y que mejor fuera una fiscalía. Para entonces, Echeverría había movido los hilos de campesinos que coparon al gobierno de Fox con marcha y protestas y este prefirió recular.

Y todo terminó en un juicio superfluo y la prisión fue la propia casona del ex Presidente, que “terminó” al poco tiempo.

Marta fue también quien atendió la insistencia de Carlos Salinas que quería dialogar con Fox. Esto derivaría en la salida de prisión de Raúl, años después, a cambio de que Salinas apoyó las propuestas de reforma de Fox.
Pero la fuerza del PRI, bajo el ya presidenciable, Roberto Madrazo, terminó por eliminar políticamente a la principal aliada de Fox en el Congreso, Elba Esther Gordillo.

 

Santa Marta

 

No solo Marta obligaba a Fox a compartir el poder, sino  algo similar ocurría con y la influencia de las hijas de Fox; eran cosa de locos: el poder enloquece a nuestros Presidentes y el no poder, más.

Olga Wornat cuenta por su parte en “La Jefa” lo que supo sobre la ex esposa de Fox, los secretos de su divorcio, las infidelidades y acusaciones de impotencia.

Marta sentía a Fox, solo parte de ese enorme poder, pero que ella encabezaba, sin confesarlo abiertamente.

Por si algo le faltara, en una ocasión, Fidel Castro, lanzó una de sus frases hirientes contra el Presidente mexicano, el de la expresión de “Comes y te vas”, como le dijo al cubano para no fastidiar al Presidente de EU.

Fidel dijo “Fox no me interesa; me interesa ella, la Marta Sahagún”, a una pregunta de periodistas y ante dos premios nobel en un evento especial.

Wornat describe a Marta: “Su discurso de tintes místicos y ansias de emular a Eva Perón” como hada madrina de las mexicanas, por designios de Dios” es notorio.

La Primera Dama estudio la vida y modos de Evita, la mujer de Perón, que rompió moldes y era contestataria, pero vista como heroína para masas en Argentina.

Marta estudio a Jaqueline Kennedy y reinas y princesas.

Por eso, asumir que su pasión por el poder superaba todo y que la idea de la “reelección” de Fox en ella, en 2006, fue iniciativa seria y fue de ella, no es un exceso.

Para el país, lo de menos eran las locuras de Fox, de imitar a Arturo Durazo (con su Partenón en el cerro del Ajusco, en la capital mexicana o en Ixtapan  Zihuatanejo, la costa de Guerrero. Con tintes de un palacio rodeado de jardines tipo Grecia o Roma en sus esplendores imperiales.

Tampoco le sorprendía del todo, otro Jolopo, con su Colina del Perro, pero en forma de un oasis en el semidesértico trozo de Guanajuato.

Tampoco era relevante que repitiera a los Salinas, con Las Mendocinas (con helipuerto, hatos de pura sangre y sus pistas para carreras de caballos) y lagos artificiales en una extensión en que cabría un aeropuerto.

Fox causaba más bien gracia por sus dicharajos de “ranchero enamorado”, pero entre el Estado Mayor, fue una pesadilla.

Pero Marta era el terror.

Es media mañana en Los Pinos y La Jefa luce “un vestido azul de Chanel, bordes blancos, zapatos a tono, una gargantilla de perlas grandes, aretes y anillo con brillantes, varias pulseras de oro en las muñecas”, es lo común dice Wornat.

Lo común era verla envuelta en joyas Bergiere, Carthier,  y Tiffany, apuntan en su obra “La Familia Presidencial” (Grijalbo 2005) Anabel Hernández y Areli Quintero.

Ellas hacen un recuento de los excesos de La Pareja con los dineros.

Fox se quedó con el dinero programado para  la transición que por primera vez se paga y en lugar de diez, fueron 80 millones. Y Fox empezó por comprar todo.

Lo primero, la extensión de 300 hectáreas en Gorda Atorada, para crear una reserva de magueyes del más fino registro. Reprodujo los suelos de los Altos de Jalisco en donde solo había huizachales y fundó lo que sería un emporio tequilero.

Para eso, contó con un ejército. Sí, centenares de efectivos de las fuerzas armadas –como Arturo Durazo lo hizo con la policía capitalina- los usó de albañiles, cuidavacas y caporales, y en traje verde olivo o de paisanos.

Y La Estancia fue el rancho secreto presidencial, con helipuerto y una guardia militar de por vida. Se cree que a la fecha la tiene, como la que cuida La Colina del Perro.

Otra Colina del Perro, cerca de la Colina del Perro

Fox compró otra extensión en Contadero, Cuajimapla. Esto es, la ciudad interior dentro del DF que construyó Manuel Camacho para los ricos, en el ahora barrio popof de Santa Fe.

Entre vecinos de la Gorda Atorada, Fox tenía fama de voraz que le dio por comprar o alquilar terrenos colindantes con los suyos, en La Estancia, exponen Anabel y Areli.

Un avión Hércules, de la Fuerza Aéra Mexicana era ocupado para llevar tropas para acrecentar el emporio de los

Fox-Sahagún.

Según José Luis Martínez, entonces gerente de ventas, el Presidente logró penetrar al extranjero con su tequila de 25.99 dólares la botella de tres cuartos de litro.

Las vacas gordas, duraría para todo el sexenio y el siglo. Los Fox-Sahagún jamás pasarían  hambres, como cuando ella con su anterior marido, mantenía el hogar vendiendo quesos en Celaya y él, médico veterinario, apenas pagaba la hipoteca de una vivienda de tercera.

Incluso, cuando Fox llegó a gerente de la Coca Cola, con su anterior pareja al lado, nunca tuvo desahogo, expone “La Familia Presidencial”, o “El gobierno del Cambio bajo sospecha de corrupción”.

Vivieron  en  casonas abandonadas Vicente y Lilián los primeros ocho años de sacados.

Ni la empresa familiar de los Fox, los salvaba. Antes bien, allí se fueron los pocos ingresos y por allí llegaron deudas astronómicas, antes de ser diputado por su cercanía con el empresario que le dio otro giro al PAN, Manuel Clouthier “Maquío” en los finales de los 80.

En 1990 Fox fue descubierto como una figura rentable.  Eran tiempos de elecciones en Guanajuato para la gubernatura, con el PRI, más que desprestigiado. La aventura de Vicente como diputado que ganó bajo la bandera del PANB –aunque su familia era de priistas- no tenía dinero para otra aventura.

Pero una docena de sus ex compañeros de la Coca Cola, entre ellos Lino Korrodi y otros, como Cosme Mares, totalmente desconocido, un contratista de medio pelo, le ofreció apoyo. Y fue una de las bases económicas para esa campaña por Guanajuato, a sabiendas de que podría no ganar el entonces casi desconocido Fox.

Vicente se lanzó a competir por la gubernatura. Pidió permiso como diputado. Pero Carlos Salinas temió echarse un alacrán al seno, dándole oportunidad al diputado que lo avergonzó poniéndose un “capucha” en San Lázaro y orejas, como las de La Hormiga Atómica o El Chupacabras, como , le decían ya al Presidente.

La venganza en frío llegó en ese entonces. El Presidente se vengaría de los gobernadores

–de Michoacán, Baja California o el Estado de México, entre otros- que “permitieron” que en 1988, Carlos Salinas perdiera en esos estados. Era el caso de Ramón Aguirre. Quien “perdió”  en la capital. Siendo regente “osó” dejarse ganar.

Así, Salinas esperó el resultado de esa elección por la gubernatura de Guanajuato y al saberse el resultado oficial, obligó al entonces Regente del DF a renunciar.

Negoció con el PAN: les reconocería el triunfo al PAN, si ponían como gobernador, a cualquiera, menos a Fox. Y llegó el pavorreal que trabajaba de alcalde en León, Carlos Medina. Asumió el cargo y estableció un puente aéreo y jamás viajó por tierra a su oficina, en la capital del estado, a unos 45 kilómetros de León. Así que Fox se retiró de la política por algún  tiempo. Ni se rasuraba. Se enfermó.

Algún día lo convencieron de repetir  la campaña.

Compitió empujado por su maestro, Clouthier, y amigos de tiempos de la Coca Cola o de la prepa y Cosme Mares, desde luego, se lanzó.

Cosme llegaría a ser uno de los cien miembros del Clan Fox. Fue quien construyó su plataforma financiera para la gubernatura en una primera y segunda vez.

Así que cuando Vicente Fox llegó a la cima, Cosme fue su sombra, su prestanombres para pagarle favores y de paso, servirse él.

Mares pasó a ser prestanombres. Con esa estrategia se apoderó de empresas y un centenar de negocios en media docena de estados.

Vía Cosme Mares, prestanombres del ex presidente Fox, hizo alianza con gente del gobierno de Durango como constructor o proveedor de bovinos de alto registro.

El poder de Fox y Mares se hizo sentir recientemente. Por una denuncia que interpuso dos días antes contra el constructor duranguense Javier Piñera Blanco –ex socio de Mares en la constructora Rostec de México–, la fiscalía tiene a este en la cárcel, publica Proceso.

En 1994 Piñera invitó a Mares a realizar obra en Durango por medio de la constructora Rostec (con la que hizo obra en Guanajuato, con Fox).

En 2003 Piñera hizo accionista de su empresa al prestanombres de Fox; en 2004 lo presentó con el entonces gobernador y luego senador Ismael Hernández Deras, de quien se hizo amigo junto con Fox.

Desde entonces el constructor y el expresidente se relacionaron con el entonces secretario de Finanzas de Durango, el ahora gobernador Jorge Herrera Caldera.

Fox y Mares son protagonistas en eventos relevantes del estado. En la exposición y subasta ganadera de las fiestas de la ciudad, en julio de 2011, Mares ofreció un banquete en el que el único platillo fue carne de wagyu. Reunió a 600 integrantes de las cámaras empresarial, comercial, de la construcción, a políticos y sobre todo a ganaderos, y les habló de la conveniencia de criar y comercializar este tipo de ganado. Por supuesto él se ofreció a poner a los sementales para la inseminación, cada uno por unos 3 mil pesos.

En la comida su invitado principal fue Fox, quien se ofreció a ser intermediario con empacadoras de Estados Unidos a las que él dice haber surtido desde su rancho, al que llevó a Bush.

Algunos productores entraron de inmediato al negocio, como Heriberto Quiñónez, presidente de Ciudad Pecuaria. Desde entonces éste reúne a grupos de ganaderos a quienes Mares intenta convencer de lo exitoso del proyecto. Además, aseguran, les ofrece dinero y el apoyo de Fox para llegar a las 50 mil cabezas.

 

El Tamarindillo, propiedad de Fox, vía prestanombre (Mares)

 

Fox pagó a Mares con al menos 70 millonarios contratos otorgados por la SCT por conceptos de construcción y mantenimiento de obra carretera, concesión de autopistas y alquiler de maquinaria. De los 22 estados donde la SCT otorgó contratos a Facopsa y Fastec (propiedad del propio prestanombres, en 17 se presentaron irregularidades; desde incumplimiento hasta por tres años, obras de mala calidad en carreteras, retraso en la ejecución de los trabajos, incumplimiento en procesos de construcción contrarios a los proyectos originales y pagos excedentes por más del ciento por ciento del proyecto original, según Reporte Índigo.

Según reportes de los órganos internos de control de la SCT, a pesar de todas las faltas registradas por ambas constructoras, ni un solo contrato le fue rescindido y, a pesar de que en algunos se fijaron sanciones económicas por irregularidades, éstas no se han aplicado.

 

Gobernador siempre ausente en Guanajuato

 

Fox gobernó, siempre ausente de Guanajuato Vicente Fox, repitió su trajín y esta vez sí le reconocieron el triunfo. A sus sinsabores, los apoyos de Cosme fueron un bálsamo que jamás olvidaría Chente.

Máxime cuando le puso “donde hay”, como cuando se las arregló para aparecer como ejidatario que adquirió una playa en Michoacán, El Tamarindillo.

Ejidatarios que mediante “abusos, falsificaciones y amenazas” fueron despojados de la bahía de El Tamarindillo por Cosme Mares, el presunto prestanombres de la llamada “pareja presidencial”, pidieron, en su momento,  al presidente Calderón que “investigue a fondo” el caso, publicaba proceso en 2007 ante Felipe Calderón con gritos de “Fuera Marta” y Fuera Fox”.

Le ofrecen “todas las pruebas necesarias del abuso de Vicente Fox y su mujer Marta Sahagún”.

Hay otros casos en los que empezaron a brotar los excesos del exmandatario y de su familia política Por el momento, la pregunta fue si el sucesor de Fox, Felipe Calderón, estába dispuesto a hacer justicia.…

El “gobierno de Fox, jamás cambió como persona y como gobernante; fue el mismo ranchero que sopeaba un bolillo en el café o comía sin cubiertos; rara vez usaba traje y corbata y prefería pantalones vaqueros.

Fue el Presidente que usó su poder para comerse el país hasta el límite.

Como gobernante, jamás dio la cara a problemas críticos y decía que “para eso tengo a mis buenos alcaldes”.

Fue cuando conoció a Marta y su esposo. Ella se convirtió en vocera y algún día consejera y amante. Quizá fue el mayor motor que empujó a Fox al asalto final al poder.

Fox fue convencido por ella y sus antiguos compañeros de la Coca Cola y la Ibero y se lanzó.

Así se explica el por qué Marta se sintió más allá del papel de esposa.

 

Un ejército para La Jefa; manicurista y bruja  a domicilio

 

El efecto del poder y los halagos palaciegos, sacan a cualquiera de la realidad.

Marta, se trasladó al poder para negociar relaciones peligrosas, como las que tuvo con Ernesto Zedillo, operador del cambio de partido en Los Pinos desde Palacio.

Gracias a ella se juntaron Zedillo y Fox, con su amigo común, Roberto Hernández (amo de Banamex) en su heredad de Punta Pájaros para festejar “su” triunfo. Es decir, la victoria del Clan Fox, como le llamaron cronistas.

Zedillo, como Hernández, este último compañero de Fox en la Ibero, serían punta de lanza a programas en los que el Gobierno del Cambio pagó a cientos de quienes apoyaron ese cambio.

Es probable que el mismo clan que rodeó al poder del nuevo siglo, le haya dicho a Marta que no podría repetir su estadía en Los Pinos.

Y La Pareja Presidencial, desapareció por un buen tiempo, el tiempo en que Felipe Calderón, ya entonces su peor enemigo llegó al Olimpo mexicano podría tentarle la costumbre de una venganza.

Fox guardó su distancia hasta que recientemente se sumó a los millones que aplaudieron el arribo de Enrique Peña al poder en 2012. Si por algo pasará a la historia, es por su interminable legado de dicharajos y una estela de desencanto como el “Gladiador de la democracia”:

 

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