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Amores tórridos y palaciegos cambiaron el curso de la historia

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*En palacio amores, como Bolívar e Iturbide con la Güera Rodríguez
*GDO, se solazaba con La Tigresa; ¿le regalo la cama de Carlota?
*Sasha Montenegro inspiró a JLP en sus memorias “Mis Tiempos”
Joaquín Herrera

CD de Mex, febrero 14/2017 (agencia acento) El triunfo de Enrique Peña Nieto como presidente de México, además de marcar el regreso de su partido, el PRI, al poder después de 12 años, hace recordar en la historia la relación del poder y el amor. Abundan casos de estrellas que saltaron de allí a Palacio y que influyeron (incluso modificaron) el curso de la historia nacional.

Palacio Nacional fue sitio de amoríos tórridos de Bolívar o Iturbide con Ignacia “La Güera” Rodríguez, descendiente de un virrey. De su hacienda, La Patera, hoy un flanco de la calzada Vallejo, salió Al Zócalo el ejército trigarante de Iturbide a consumar la independencia. Modificó la ruta de los desfiles, para saludar a la amada en su balcón en el corazón de la capital.

En diversos países del mundo, políticos y gobernantes han sido vinculados amorosamente con estrellas del séptimo arte. México entre ellos.
La vida amorosa del político Enrique Peña Nieto y su hoy esposa Angélica Rivera (cuya historia de amor eran relatados por la periodista Mandy Fridmann) sólo es la continuación de varias anécdotas del poder.

En algunos casos se ha comprobado que no hay nada más poderoso que un momento de debilidad.

Mike Mouse tras la gata Félix

En un estudio de Joris Lammers, profesor de psicología de la Universidad Tilburg en los Países Bajos (como publicó Publimetro.com), se señala que la infidelidad incrementa mientras un hombre sea más poderoso, tal vez sea por ello que las actrices bellas y sensuales se sientan atraídas por políticos poderosos en el mundo.

Empezaremos con la historia amorosa de Miguel Alemán Valdés (presidente de México 1946-1952), el Miki Mouse, porque andaba tras la gata Félix (“La Doña”), estrella en la época dorada del cine mexicano.

Pero en su autobiografía, “María Félix. Todas mis guerras”, editorial Clío.1993) desmienten ese rumor y narran ese pasaje en su vida.

“A Miguel lo conocí ya de ex presidente. Me ligaron a él como una amante durante todo su gobierno y la verdad es que ni siquiera lo llegué a ver de cerca. Se rumoraba, entre muchas otras mentiras, que había un túnel subterráneo entre mi casa de Polanco y Los Pinos, por donde el presidente se metía para venir a verme. Como yo era la más guapa del cotarro y como a Alemán le gustaban mucho las guapas, el pueblo creía que yo me le merecía, pero nada era cierto.

“Si yo me compraba con mis centavos alguna piedrita o alguna alhaja de poco valor, de inmediato decían que Alemán me la había regalado. Así es que no me podía poner nada. Y a mí me daba coraje porque mis joyas eran modestas, no eran alhajas tan grandes y tan formidables como las que el presidente me hubiera podido regalar. Siempre lo estaban dejando como avaro con esos regalos”.

Pero, siguiendo la historia amorosa palaciega, aparece Gustavo Díaz Ordaz, a quien conquistó la atrabancada y mal hablada, ojiverde y deslumbrante Irma Serrano, “La tigresa”. Así la bautizó Renato Leduc, en ese famoso restaurante L’Embassadeur, una copia del de París.

Era tan famoso porque sus clientes eran Presidentes y ex, con todo y su gabinete y las élites del dinero y el poder. Tenía su propio periódico (Excélsior).
Para la Serrano, Díaz Ordaz (presidente 1964-70) fue “mi mejor amante”, como narraría en su autobiografía “A calzón amarrado”. Claro, aunque el primero fue uno que perdió la carrera a Los Pinos por ella.

Fernando Casas Alemán, regente del DF, aceptaba consejos de ella. Y quiso excederse en halagos para con su primo, que era el Presidente de México y le puso a la avenida que comunicaba a la Ciudad Universitaria (la obra cumbre de Miguel Alemán) avenida Presidente Alemán, sin consultarle a él…Y se cayó de la lista de “tapados” ese 1952.

De estos amoríos, derivan historias que llegan a leyendas. Una de ellas es que La Tigresa se “robó” la cama de Carlota, según contaba el carpintero que la reparó, en el Castillo de Chapultepec, en años que gobernó Díaz Ordaz.

JLP, vivió y murió entre mujeres

Fueron famosos los amoríos de José López Portillo (que se narran en Semana News) que fue amo del país en 1976-82.

El amor palaciego extramarital, era con la doctora Rosa Luz Alegría, una despampanante experta en asuntos petroleros, a la que JLP elevó a Secretaría de Turismo.

La ex activista juvenil de la UNAM, Rosa Luz Alegría, participó en el movimiento estudiantil de 1968; terminó como pareja sentimental del líder en ese movimiento estudiantil, Marcelino Perelló, amigo a su vez de los hombres del poder.

Al calor de esas elaciones del poder con el movimiento estudiantil, Rosa Luz se casó nada menos que con Luis Vicente Echeverría Zuno, hijo del entonces secretario de Gobernación (y luego Presidente, 1970-76) Luis Echeverría.

Y luego se sorprenderían porque la gente siempre sospechó que los estudiantes eran manipulados. En esos escenarios, Rosa Luz y el hijo del futuro Presidente, tuvieron un hijo.

Ya en la etapa en que LEA dejó el poder, Rosa Luz fue enganchada para trabajar con el gabinete de López Portillo. ¡Que recochina casualidad!

El Presidente que vivió rodeado de mujeres (su madre y su hermana, por ejemplo) no podía dejar de sumar un toque donjuanesco y sumó a sus fans a Rosa Luz.

Así, cuando la elevó de un cargo de décimo nivel, a Secretaria de Turismo, habló la envidia y Miguel Alemán, que siempre manejó como ex la industria sin chimeneas, dijo: “En nuestros tiempos no las hacíamos secretarias”.

Recuerda a JLP frente al Pacífico en Puerto Escondido. Tomado de la mano de la bella doctora, cuyo talle se dibujaba mejor por el aire que se sumaba a su coquetería.

Y nos decía a los reporteros de la “fuente” de Presidencia, que allí hiciéramos el compromiso de volvernos a reunir todos en el año 2000.

Para entonces habían pasado muchas cosas. El dejó la Presidencia en 1982, se conoció y se prendió de Sasha Montenegro, cuya belleza y talento se confundieron en una imagen que ella personalizó en películas de ficheras.

Siempre se dolió de que nunca le permitieron una que mostrara su carácter histriónico, con un papel ad hoc.

Sasha es una mujer inteligentísima, culta, domina cuatro idiomas y conoce la historia del mundo (como emigrante de Europa en guerra) y fue ella la musa que empujó a JLP, ya casada con él, a escribir sus memorias.

La obra de JLP no tiene desperdicio y quizá sin quererlo, es también producto de Sasha.
Cuando JLP ella heredó la casona de “La Colina del Perro” que construyó JLP con terrenos que le donó el entonces gobernador del DF, Carlos Hank González en Cuajimalpa.

Ella jamás cedió a presiones de la familia y dijo que ella no fue una oportunista que conquistó a un anciano (que no lo era recién salido de Los Pinos) para robarle su fortuna.

Fue su mejor motivo de vida en sus últimos 22 años.
El poder defiende sus razones de amoríos secretos, porque las buenas costumbres no aceptan relaciones amorosas extramaritales que, sin embargo, definieron la historia.

Alex Bergiere, “padre” del Metro

Pocos capitalinos saben que el Metro, se debe a un regalo de amor a María Félix, pero no por el Presidente Alemán. Lo fue por un traficante de armas, que en Vietnam hizo una fortuna demencial. Pero María tuvo que valerse de sus nexos con el poder para ser el enlace de París, donde ella vivió su “exilio” –que se “gano” por una primera dama celosa en los años 50- y México.

Alex Bergiere, su pareja, le dijo un 14 de febrero como hoy: te tengo una sorpresa: Es un regalo que jamás nadie te dio”.

Esa la concesión de la construcción del Metro con tecnología francesa a una empresa en la que la Doña tenía intereses.

María, sin embargo, confesaría que ella no amó a ninguno.
Sus únicas lágrimas en la vida, fueron para Manolete, al verlo caer en el ruedo, en Linares, un pobre pueblo minero de la posguerra, que celebraba la Feria de san Agustín.

La Diva, entre “el respetable”, no soportó la escena en el ruedo de Islero cornando al máximo matador de entonces. María, de pie, rompió en llanto.

También traicionó a esta tumbahombres, que endiosó el cine, ese sentimiento –siempre reprimido- al ver en el día final de Emilio “El Indio Fernández”, su maestro, allí en la Clínica de Actores (6 de agosto de 1986), exánime.

Los amoríos de Palacio fueron para Carlos Salinas, de una sorpresa a otra. Tras deja el poder, en plena “huida” rumbo al autoexilio, porque supuestamente, podría correr el mismo camino que su hermano recién arrestado bajo cargos de asesinar su ex cuñado, Mario Ruiz Massieu (acribillado en septiembre de 1994) se conectó con su es secretaria particular por 30 años y se unió a ella en matrimonio ya en Europa.

Salinas, todo un don Juan

Carlos Salinas de Gortari, estuvo casado con Cecilia Occelli, con quien llegó de la mano a Los Pinos en 1988 y acompañado de los tres hijos que tuvieron juntos: Emiliano, Ceci y Juan Cristóbal.

Pero ya en Los pinos, se le relacionó con la actriz Adela Noriega en los años en que ella era una estrella sin par.

El sitio Publimetro en su artículo de opinión ‘Infidelidad y Poder’ eso menciona:
En los años noventa, Adelita “Lo niega”, fue presa del escándalo cuando se publicó que había tenido un hijo con Salinas… Algunos juraban que salieron en la portada de ¡Hola!, edición que NADIE VIO, porque el lote completo fue comprado esa madrugada por “hombres de negro”.

Salinas-Girard, amore de 30 años

En su “exilio” contrajo matrimonio con Ana Paula Girard, quien trabajara con él, desde la época en que fue encargado del IEPES, en el PRI; ella lo siguió a Los Pinos, y tuvieron ese final de amor, ahora fuera del closet.

Así, los amores que hoy tienen su día en el calendario, marcaron la historia del país.
Fue el caso de Vicente Fox, el primer presidente no priista.

A él le pasó al revés. Marta (sin hache) lo conquistó desde su posición de vocera. Fueron la pareja que por primera vez tuvieron la boda ya en Los Pinos.

La historia de amor, que pudo ser, se trastocó en la de cinismo impune del saqueo, según Anabel Hernández y Areli Quintero, en su reportaje convertido en libro “La Familia Presidencial. El gobierno del cambio bajo sospecha de corrupción”.

La historia de amores así, ha salpicado a los 200 años de vida independiente en el país.