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ANTE UN TITUBEANTE MARIO DELGADO, SIGUE LA LUCHA INTERNA DE MORENA EN HIDALGO

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*  No conformes con haber perdido la elección del pasado 18 de octubre, morenistas afines al Grupo Universidad siguen enfrascados en un duro enfrentamiento con los dirigentes locales, en un interminable desfile de acusaciones mutuas, al grado que el nuevo dirigente, Mario Delgado, prefirió posponer su visita al estado el pasado 11 de noviembre; hay millones de gastos de campaña sin justificar y muchas situaciones que aclarar a los órganos electorales, a los simpatizantes y su militancia

Por Antonio Ortigoza Vázquez/@ortigoza2010

«Esto es guerra sucia, pero quiere decir que las cosas se están haciendo bien», dijo, supuestamente ufano, Luis Enrique Cadena García, secretario de Organización de Morena-Hidalgo, a semanas de los comicios municipales, donde el partido que tiene la Presidencia de la República recibió una paliza al perder la capital y las principales ayuntamientos del Estado, a manos del PRI.

En esos momentos, en lugar de hacer campaña con enfoque en las necesidades del electorado, los miembros de Morena se destrozaban recíprocamente en descarnada trifulca por nominaciones, en donde de nada sirvió la ilegal intromisión en el proceso  del «superdelegado» estatal, Abraham Mendoza Zenteno, supuesto amigo personal del presidente AMLO.

Un evento sorpresivo dislocó lo que de por sí no tenía suficiente firmeza: Gerardo Sosa Castelán, el feroz cacique universitario, jefe nato del grupo popularmente conocido como «La Sosa Nostra», fue detenido en la ciudad de México acusado de lavado de dinero por 151 millones de dólares colocados en bancos suizos.

Un golpe no solo demoledor, sino sorpresivo en todos sentidos: en 2018, Sosa Castelán fue el pilar en Hidalgo de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador: pagó todo: campañas, transporte, propaganda, locales para actos proselitistas, movilización de grupos, logística, hospedajes, gratificaciones para activistas, todo.

Su encarcelamiento dejó a Morena, primero en la orfandad y después, inmerso en el golpeteo interno, inmisericorde.

Por ejemplo, Javier Baños Morales, aspirante descartado a la nominación por Mineral de Reforma, exigió retirar las candidaturas asignadas a miembros o favorecidos por la «Sosa Nostra» para que así, argumentó, «Morena recupere credibilidad». Aludía claramente a su municipio, donde fue postulada Areli Maya, después a una joven de nombre Diana Laura y terminó postulada Hilda Miranda, todas estrechamente ligada con el «Grupo Universidad». Hilda, finalmente fue derrotada en forma aplastante por el nominado por el PRI.

Baños Morales no se anduvo por las ramas: «Fueron los del Comité Estatal los que se coludieron con la ‘Sosa Nostra’ y les entregaron casi todas las candidaturas, y también deben ser investigados, para que el pueblo vuelva a tener confianza en Morena, porque de no hacerlo, habrá voto de castigo». Baños, es de justicia decirlo, tuvo voz de pitoniso.

LOS 155 MIL QUINCENALES PARA CADENA GARCÍA

El director de secretariado del INE, Eduardo Lavoignet Vázquez, emitió en enero de 2020 un certificado donde señala que el secretario de Organización del comité de Morena-Hidalgo, es Marco Antonio Priego Saavedra. Sin embargo, la titularidad de la cartera fue ejercida por Luis Enrique Cadena de forma espuria, hasta que resultó candidato al municipio de Nopala de Villagrán. (Curiosamente, uno de los seis municipios ganados por Morena).

A Cadena se le ha ligado, además de la «Sosa Nostra», a Cipriano Charrez, cacique de horca y cuchillo de Ixmiquilpan, quien se hizo famoso cuando en completo estado de ebriedad, provocó un accidente carretero donde murió un joven conductor calcinado en su auto, mientras Charrez huía auxiliado por sus guardaespaldas. Era diputado federal y por presiones de la prensa y la sociedad hidalguense, fue obligado por sus propios compañeros para que pidiera licencia y presentarse ante el Ministerio Público.

En esos momentos, en el portal de Internet «gerardososaporrocorrupto» se dIfundieron fotocopias de cheques y pólizas de pagos quincenales a nombre de Cadena, por 155 mil pesos de la caja de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH)

Luis Enrique Cadena contestó con un enredado galimatías, donde virtualmente se echa de cabeza: «Éste tipo de guerra sucia es únicamente con la intención de afectar al partido, ya que se están llevando a cabo los procesos de selección de candidatos. Esto es guerra sucia, pero quiere decir que las cosas se están haciendo bien, estas acusaciones no preocupan porque la militancia conoce el trabajo y hay argumentos cuando hay ataques indiscriminados e infundados».

Tuvo mucha razón en algo: la militancia «conocía el trabajo» y votó en contra.

Pero donde los pronunciamientos de Cadena resultan de auténtica carcajada es cuando incurre en virtuales autogoles. Dijo: «De comprobarse estas acusaciones y si eso resultara cierto (sic) voy a renunciar como secretario de Organización, así como a cualquier aspiración política que pudiera presentarse en mi vida, porque eso es completamente falso. Cuando los supuestos cheques  (¡!) fue algo de bastante risa, porque primero, no es una cantidad  baja (¡no, claro!), son 155 mil a la quincena, lo que quiere decir que gano más que el presidente de la República, por lo que es un montón». (No, pos sí).

A los dislates del balconeado Cadena, se agrega el escándalo, en pleno proceso electoral del aspirante a Mineral de Reforma, Germán Montealegre Salvador, hermano de la influyente diputada Roxana Montealegre, quien fue detenido por la acusación de intento de feminicidio por su propia esposa.

Nunca fue eliminado de las candidaturas -¡algo insólito !- pero un magistrado modificó  la consignación por «violencia intrafamiliar» y quedó libre bajo fianza.

Todo esto abonó el clima electoral en Hidalgo para la derrota que sufrió Morena el 18 de octubre pasado.

MARIO DELGADO CANCELA REUNIÓN

Así las cosas, el nuevo líder nacional de Morena, Mario Delgado (quien a su vez, enfrentó situaciones muy parecidas) decidió cancelar de última hora la reunión programa para el 11 de noviembre, por temores bien fundados de encontrarse con protestas masivas de los militantes, por imposiciones de candidatos y por quejas contra las dirigencias tanto estatal como nacional (la anterior, claro).

La reunión se programó con los consejeros estatales y federales, con la presencia de Martín Sandoval, secretario de Ideales y Valores Morales (¡sopas!), personaje también señalado, junto con Cadena y su «superdelegado» Zenteno Mendoza, de haber entregado candidaturas a la «Sosa Nostra».

Pero otro personaje perdedor, que anda en una situación más que desesperada de ganar adeptos al interior de las filas morenistas, es el catedrático de la UAEH, Pablos Vargas, que en días pasados, muy ufano, publicó en su Facebook un mensaje que busca despertar algún interés en los seguidores de AMLO: “Hoy empezamos en Pachuca con la formación de comités de defensa de la 4T, contra las imposiciones fraudulentas y por la dignidad ciudadana”, pero don Pablo debería invitar, por lo menos, a sus seguidores a expulsar a todo el “flamante” grupo que se dice ser la dirigencia estatal de Morena.

Así las cosas, Mario Delgado parece no conocer la realidad que se vive en su partido a nivel nacional, pero todo indica que en Hidalgo si está enterado que será muy difícil el que Morena lo reciba con fanfarrias, aunque escriba en sus redes sociales: “#Morena va a estar del lado correcto de la historia y a la altura del pueblo; se va a dejar el alma y la piel en cada uno de los rincones de México el año que entra”. Una muestra fiel de cómo debe, un político manchado por negociaciones políticas turbias, rasgarse las vestiduras, porque más que ir por la militancia va con los acuerdos con los partidos que sean y personajes que jalen votos, aunque sean redomados e impresentables pillos.

TRASTUPIJES DEL “SUPERDELEGADO” MENDOZA ZENTENO

Adolfo López Palacios, secretario de Finanzas de Morena-Hidalgo, se toma las cosas con parsimonia. Acude a la oficina una vez por semana, preferentemente los viernes (¿para gastos financieros?); usa la camioneta oficial para asuntos personales y no se ocupa de fruslerías, como por ejemplo, transparentar las prerrogativas y gastos de campaña correspondientes al pasado proceso comicial.

En cuanto a financiamientos, se supo que sólo entregó a los candidatos algunas cosas como gorras, tazas, banderines, nada en efectivo. Les ahorró, digamos, el engorro de andar firmando contratos con proveedores.

López Palacios llegó a Finanzas con el respaldo del ahora famoso preso Gerardo Sosa Castelán y del «superdelegado»  federal, Abraham Mendoza Zenteno.

Cabe señalar que las correspondientes facturas salieron a nombre de Oscar «N», un tipo cercano a los dos antes señalados, y se sabe que «salen muchas facturas» a nombre de ese Oscar «N», quien ya tiene una compañía constructora, por cierto.

En la campaña, con información recabada hasta el momento, se gastaron 26 millones de pesos y hay muchos elementos de juicio para especular que buena parte fue en provecho personal de López Palacios y Carlos Alejandro Mendoza Álvarez, secretario de Educación y Capacitación Política, para una próxima campaña como diputado. También llega a la oficina de Morena los viernes, para promover su diputación, es asesor de la diputada local, Lisseth Marcelino,  y colocó a su madre como  «servidora de la nación» en el distrito de Lisseth, en Mixquiahuala de Juárez. Es muy cercano a Mendoza Zenteno.

EL RESTITUÍDO  “CADÁVER» OLVERA ARREMETE CONTRA MENDOZA ÁLVAREZ

Por si acaso no fuera suficiente todo lo expuesto de la telenovela tragicómica que se vive en Morena-Hidalgo a raíz de la paliza electoral recibida el pasado 18 de octubre, surgió el día de ayer  una especie de «manifiesto» de parte de Alejandro Olvera Mota (a) «El Cadáver», a donde se le restituye como comisionado oficial de Morena ante el IEEH, a la vez que arremete duramente contra Carlos Mendoza Álvarez, a quien acusa que «de facto, usurpa la dirigencia del Movimiento», que le ocultó toda notificación sobre el proceso electoral, que al iniciarse el registro de planillas no se le entregó  «ningún expediente completo» de ningún candidato a ningún puesto de elección, no obstante lo cual, sí logró «en los últimos tres días», el registro de 75 candidatos de Morena, de un total de 84.

En su «manifiesto» dirigido «a los amigos y enemigos de la transformación pacífica de Hidalgo», Olvera Mota informaba que el Tribunal Electoral del Estado de Hidalgo «dejó sin efecto la resolución que me apartaba de Morena” y que tenía claro que «se intentó apartarme a la mala del movimiento, no por actuar contra alguien, sino porque no soy parte del pequeño grupo de interés de quienes se creen dueños del partido en Hidalgo».

Señalaba  algo realmente grave al acusar que «Carlos Mendoza Álvarez y Andrés Caballero actuaron de manera facciosa anteponiendo sus intereses  a los del movimiento, confabulándose para dejar a los candidatos de Morena en el abandono y sin el financiamiento que por ley tenían derecho. De los 19 millones de pesos que Morena recibió para esta elección, por concepto de prerrogativas electorales, a la mayoría de los candidatos no se les dio un centavo». Por si algo faltara, otro golpe demoledor desde las entrañas mismas del partido.

ÚLTIMA HORA: DE “CADÁVER”  POR MOTEJO, A “CADÁVER” POLÍTICO REAL

Mal le habría salido la jugada  a Olvera Mota  (a) “El Cadáver”, al  colocarse como el “reventador” los trasiegos dentro del comité estatal de Morena –Hidalgo, donde denunció un saboteo a sus tareas  en el proceso electoral,  lo que, entre otros trastupijes no del todo explicados ni  siquiera investigados, lo que desembocó  en el  desastre el día de las elecciones, cuando  Morena no  registró a nueve candidatos y  perdió  las  alcaldías más importantes incluida la capital Pachuca.

Lanzó el manifiesto descrito líneas arriba con tal de desarticular la dirigencia estatal de Morena (de suyo, ya bastante desarticulada) al proponer que los dirigentes  Mendoza Morales y Caballero presentasen sus respectivas renuncias,  al tiempo que prometía presentar la suya propia.

Pues bien, Olvera Mota  presentó su renuncia  en texto enviado  a la presidenta del  Instituto Estatal Electoral del Estado de Hidalgo (IEEH),  Guillermina  Vázquez Benítez,  en su calidad de Consejero  Propietario ante  la institución.

Pero  hasta el momento  de redactar esta columna, ni  Mendoza  Morales ni Caballero  han presentado las renuncias exigidas.  Todo indica que dejaron a Olvera  Mota colgado de la brocha.

Hoy, de “cadáver” insepulto, pasó a “cadáver” por lo menos político.

Así andan las cosas en Morena-Hidalgo, no mucho mejor que en la caótica, o quizá, surrealista temporada pre-ó electoral. Se advierte, por lo demás, muy sintomático.

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