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Cabeza de Vaca, el encubierto proxeneta  y senador del PAN

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Los panistas y su eternizada doble moral

*  Con una disculpa, el tamaulipeco oculta el terrible delito de la trata de personas que se comete contra miles de mujeres en México y en todo el país, relacionado con su desaparición a nivel global; su actitud es una ofensa de género a sus propias compañeras de la Cámara Alta

 

Por Soledad Jarquín

Especial para Expediente Ultra

Si lo realizado por el senador panista Ismael Cabeza de Vaca con su grupo de amigos de WhatsApp no es trata,  sino una broma que solo merece una “disculpa” sus redes sociales ¿Entonces qué es? ¿No es la trata uno de los crímenes más terribles que se cometen hoy en contra de las mujeres? ¿Ya se nos olvidó su vinculación con la desaparición de mujeres en América Latina, África, Asia y Europa del Este?

Me refiero a la fotografía tomada al panista Ismael Cabeza de Vaca, hermano del gobernador de Tamaulipas, Alejandro Cabeza de Vaca, por el fotoperiodista del Financiero, Nicolás Tavira, y otros fotoreporteros, cuando el senador fue sorprendido compartiendo la fotografía de una joven –que hoy sabemos es estudiante de medicina- y comentarios propios de un grupo de machos en celo, que ven en las mujeres –todas, sin excepción de ninguna- un objeto sexual, una mercancía, que como tal, se puede vender y comprar.

Sin duda el comportamiento cavernícola del “flamante” senador debe ser motivo de indignación del 49.2 por ciento de mujeres que integran el Senado de República y no por otra cosa, no porque sean feministas o tengan que serlo, sino como un acto de sororidad con las mujeres y claro con ellas mismas, porque estamos frente a la acción cometida por un senador en tiempos difíciles y sumamente violentos para las mujeres, cuyo mensaje, si queda en la impunidad, se irá como hilo de media, será un elemento más para la ya exuberante permisidad que existe en México para que se cometan toda clase de actos violentos contra las mujeres, lo que incluye el feminicidio. Y sí, si tiene que ver una cosa con la otra.

El rosto de Ismael Cabeza de Vaca es la cara del Partido Acción Nacional (PAN) ese que pregona y se asume velador de las buenas costumbres y, más aún, del dogma religioso a ultranza, esa que limita y cuestiona los derechos humanos de las mujeres, como el derecho a decir, por ejemplo, pero cuyos integrantes como el ahora mencionado y otros que han sido sorprendidos acompañados de scort o prostitutas en pachangas y hasta en tareas del Senado. Sí, esto no es la primera vez que pasa, pero la casi omnipotencia de los señores del Senado –oh, lugar sagrado de políticos proxenetas- se queda en el morbo y en la impunidad total y si acaso el cuestionamiento social mediático que les hace cosquillas.

La prostitución y la trata van de la mano. Las mujeres cosificadas y vueltas mercancías, el neoliberalismo sexual a todas luces, donde algunos plantean y se la creen otros, que hay un tipo de prostitución “voluntaria”, que no es más que un engaño. Como lo dice la antropológa francesa Françoise Héritier, quien a través de sus investigaciones constata que la violencia de género no responde a ninguna lógica natural, sino a un exceso de cultura patriarcal. “Decir que las mujeres tienen derecho a venderse es ocultar que los hombres tienen derecho a comprarlas” (El País 26/09/2018).

En su tuitter @IGCabezadeVaca, se “disculpa”:

“Ofrezco una sincera disculpa por la forma ofensiva en la que me expresé en una comunicación privada durante la sesión del Senado No debí participar en una conversación claramente misógina, mucho menos con esas palabras Más allá de una broma inapropiada, nunca tuve otra intención”.

Qué pena, de verdad, que las expresiones, pero ante todo la actitud machista de un senador –con minúsculas- quede en una disculpa.

No, sinceramente para detener el delito de la trata que irremediablemente, en el caso de las mujeres y las niñas, lleva a la explotación sexual forzada, un delito que de acuerdo con cifras de la Procuraduría General de la República, en un boletín publicado en la página del gobierno de México, el pasado 25 de julio, señala que en 2016 hubo 4.8 millones fueron víctimas de prostitución, datos que obtuvo de la Organización Internacional del Trabajo.

La trata de personas, agrega el comunicado, es una forma de violencia de género, que afecta principalmente a las mujeres y niñas, las cuales constituyen el 99 por ciento de las víctimas en la industria sexual comercial y el 58 por ciento de las personas tratadas en otros sectores.

El senador proxeneta

En su doble moral (si es que la tiene) Ismael Cabeza de Vaca es, de acuerdo con diversos medios de comunicación, un militante del PAN desde 2003. Fue regidor en su natal Reynosa y es el hermano “chiquito” del actual gobernador de Tamaulipas. Pertenece a una de esas “bonitas familias” de políticos mexicanos donde, como dice la prensa de Tamaulipas, ellos pueden andar campantes en vehículos blindados, una opción que la mayoría de las personas no tienen y que viven su día a día con miedo.

Los privilegios del poder para el más pequeño de los Cabeza de Vaca, hoy senador proxeneta que recientemente prometió a las tamaulipecas “garantizar el bienestar de las mujeres” y claro, como señala la prensa en aquella entidad del 14 de junio pasado: El candidato de la coalición “Por México al Frente” manifestó que ahora es importante que las mujeres, como base de la familia, tengan las oportunidades necesarias para su desarrollo y crecimiento personal…y puedan sacar adelante a sus hijos.

Las mujeres son, para el senador cavernícola, solo madres y no mujeres por sí mismas con derechos, así lo demostró en su conversación con el “Gero” y “Manito”, en su grupo de Whats App “Three Amigos”.

Si este “incidente” que solo mereció una disculpa en tuiter por parte del senador tamaulipeco, no llega a más, no se castiga, incluso solicitando que se separe del cargo y que sea sustituido por su suplente, esperando que sea alguien mejor que él, se patentizará la idea y realidad de la impunidad que rodea a la violencia de género contra las mujeres en México. Sin duda esta petición está en manos de las 63 senadoras.

La ignorancia supina de Vásquez Colmenares

Hace unos días en una entrevista, Periodistas Oaxaca le preguntó a la titular de la Secretaría de la Mujer de Oaxaca, Ana María Vásquez Colmenares:

(PO) ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas violentamente?

(AVC) La verdad es que el dato no lo tengo porque hay números diversos en medios, ese es un dato que lo tendría que dar la Fiscalía.

(PO) ¿Qué ustedes no llevan un recuento?

No, es la Fiscalía porque nosotros no recibimos las denuncias y lo que aparece en prensa no necesariamente (¿?) a veces hemos visto que la prensa reporta que sucede en territorio oaxaqueño y es en territorio chiapaneco.

El cinismo en voraz e insultante. Sin duda, a la señora secretaria de la Mujer Oaxaqueña, se le olvida que el pueblo y específico las mujeres, sabemos que no recibe las denuncias, pero debería estar al tanto. Claro si le interesara la igualdad y sí, además estaría obligada, considerando que la violencia de género es resultado de la desigualdad entre hombres y mujeres. El problema es que cree, y lo vocifera, que a ella no le toca el “asunto de la violencia”, que a ella le toca trabajar por la igualdad, donde por cierto debería saberlo también esto se construye con el “enfoque de género” mediante algo que es elemental: demostrar con datos desagregados –estadísticas, cifras, números- que la desigualdad existe.

Su ignorancia supina ha sido manifiesta y ha sido expresada por las parias, como ella considera a las militantes del feminismo que “la atacan” –dice-, porque ella sí es inteligente, rica, bonita y, además, la titular de la tan “peleada” Secretaría de la Mujer Oaxaqueña.

En poco tiempo el gobernador Alejandro Murat Hinojosa cumplirá dos años de gobierno. Dos años de desaciertos para las oaxaqueñas con esa cadena de funcionarias al frente de lo que debería ser una real política pública para al menos disminuir la desigualdad, o que no se notara tanto el chipote que cada vez es más grande frente a la ineficiencia de quienes han estado absurdamente al frente de la Secretaría: Miriam Hernández Liborio, Munira Vadillo Bravo y la actual y Vásquez Colmenares. Ninguna de ellas consideradas con el perfil adecuado. Otra vez, las instituciones de las mujeres usadas como moneda de cambio.

Pero todo se le sale de control a la Secretaria, no sólo su falta de información a pesar de la existencia del Consejo bla-bla-bla creado ex profeso para desatender la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, de la cual, cabe señalar, es secretaria.

Y la inconformidad crece en esa secretaría de marras. Esta semana circuló en redes sociales una especie de organigrama –y sin duda salió de la propia dependencia- donde se describe a cada una de las titulares, es decir, a la Secretaria Vásquez Colmenares, quien se ocupó más de la organización de la Guelaguetza pese a la ola de asesinatos contra mujeres; a la subsecretaria Angélica Avilés, quien ocupa el cargo como pago a un favor político a su hermano, operador político y ex diputado, quien fue premiado como delegado de la Sedesol; y la subsecretaria Edna Liliana Sánchez Cortés, quien fue una opositora a Murat Hinojosa como candidato a gobernador de Oaxaca y quien renunció muy rápido a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Mujer por Razón de Género, sin resultado alguno.

Esto ha provocado un enojo desmedido entre las funcionarias, que auguran que no se detendrán hasta dar con la o el responsable de la publicación. ¡Qué miedo! Gastando la pólvora en infiernitos cuando tienen enfrente el drama de la desigualdad que provoca violencia de género contra las mujeres y que contabiliza 223 casos, según el recuento hemerográfico de Consorcio Oaxaca. Lástima que la titular no lo sepa o se niega a saberlo.

 

Con información de : www.entresemana.mx