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CANEK VÁZQUEZ, EL PRIÍSTA QUE CONTROLA MORENISTAS

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Baptista, un diputado sin iniciativas propias

*  Aunque parezca insólito, el ex secretario particular de Manlio Fabio Beltrones, manipula a trasmano al líder del Congreso Local, Ricardo Baptista, y se enfila a ser el candidato de Morena a la gubernatura del Estado

Por Antonio Ortigoza Vázquez/@ortigoza2010

Especial de Expediente Ultra

En una semana de turbulencia política, Morena maniobró al parecer con éxito para controlar disidencia interna y se encamina, por el momento, para mantener el control del Congreso de Hidalgo, aunque hay nubarrones en cuanto al dirigente, Ricardo Baptista González, ya que se mueven hilos en la propia bancada para evitar que sea quien encabece la mesa directiva.

Sin embargo, ese movimiento tuvo la virtud de remover de la oscuridad los rasgos personales y partidistas de Baptista González, quien –como en centenas de casos en Morena en todo el país- resucitó del ostracismo en que estuvo varios años, al cobijo del Grupo Universidad para sobrevivir y, por notoria ineptitud, cayó en manos de un hábil maniobrero del PRI, Canek Vázquez Góngora, quien a trasmano ha controlado el Congreso en el último año.

Canek, un impostor de la democracia

Al arranque de la Legislatura actual del Congreso hidalguense, se llegó a un acuerdo a fin de que la directiva cameral se  repartiera entre los tres principales partidos,  y el primer año para Morena. Pero en reunión a puerta cerrada el pasado 24 de septiembre, resolvieron violar el acuerdo firmado por ellos mismos y continuar el control legislativo los dos años siguientes. (¿Contagio de la fiebre de Martí Batres y Porfirio Muñoz Ledo?)

Empero, ese plan ranchero fue rechazado, inicialmente, por cuatro de los 17 diputados miembros de la mayoría morenista, dentro de “un ejercicio de congruencia”, alegaron.

Los diputados Víctor Osmind Guerrero Trejo, Susana Araceli Ángeles Quesada, Tatiana Ángeles Moreno y Rosalba Calva García, en un desplegado periodístico expusieron sus motivos por los cuales se negaron a firmar el acuerdo para violar el pacto político del año pasado, donde dijeron que “rechazamos la iniciativa presentada por diputados del Grupo Universidad (la Sosa Nostra de Sosa Castelán) para crear una Junta de Coordinación Política” y aclaran que “… las  actuales estrategias que emplean otros miembros de la bancada van contra el llamado del presidente Andrés Manuel López Obrador de privilegiar la contribución de los cambios sobre la ocupación de los cargos”.

Asimismo, sostuvieron que el cambio de representantes en la presidencia del Congreso “de ninguna forma frena los trabajos de la agenda de Morena, por lo cual la disputa por el control carece de razón suficiente”.

Y subrayaron los cuatro diputados: “Y es precisamente, en un ejercicio de congruencia que tomamos esta decisión haciendo públicas nuestras razones porque, lamentablemente, en este esfuerzo por romper con las inercias revanchistas del pasado, no faltan quienes, por un interés oculto y mezquino, intentan presionarnos para continuar con la espiral de un conflicto estéril, queriéndonos tachar de entreguistas o vendidos”.

A su vez, Ricardo Baptista  González aseguró que “la intención para reformar la ley fue en atención  al mandato popular que nos dio la mayoría”. Que con esa iniciativa se elimina la rotación en la directiva que el próximo 16 de octubre correspondería al PRI y que “el acuerdo político del año pasado llegó a su fin”.

Y sucedió que el pasado 30 de septiembre, los cuatro disidentes dieron un giro de 180 grados a su postura inicial y cambiaron su voto hacia la iniciativa de Baptista, con lo que los 17 diputados de Morena en el Congreso podrán sacar adelante la reforma.

Eso fue confirmado por el diputado Víctor Osmind Guerrero Trejo: “Efectivamente, apoyaremos la iniciativa, siempre y cuando se modifique la ley orgánica, porque de otra forma no podremos ocupar la Junta de Gobierno del Congreso local”.

Guerrero Trejo rechazó también versiones de que los cuatro diputados originalmente disidentes que en el principio se negaron a apoyar la iniciativa, hayan sido “regañados” por la dirigencia o el consejo estatal del partido y añadió que “estamos a favor de que se respete la ley”. (sic)

Y reiteró: “No podemos hacer lo mismo que otros partidos, no es que nos hayan regañado”, pero deslizó que “algunos legisladores  han insistido en la necesidad  de sustituir a Baptista en la coordinación de la bancada y la directiva cameral” y que ya hay propuestas para algunos candidatos a sustituirlo”.

A la pregunta de los reporteros de si le interesaría ser el próximo dirigente cameral, Guerrero Trejo respondió: “Sería un honor para mí. Esperemos que algunos compañeros den su propuesta porque siempre se ha manejado el cambio de coordinación y se debe dar oportunidad a otros”.

CANEK VÁZQUEZ, EL TITIRITERO DE BAPTISTA

Ricardo Baptista González era un oscuro político del PRD, sin mayor relevancia, salvo pertenecer a las huestes de la sórdida Sosa Nostra y, precisamente, de la mano del jefe de esa mafia política, Gerardo Sosa Castelán, llegó a la candidatura a diputado por Morena.

Fue el mismo Sosa Castelán quien le ungió como jefe de la bancada morenista y presidente de la directiva del Congreso local de Hidalgo. Pero eso era una cosa y otra funcionar en un organismo constitucional, de suyo complicado, tanto política, legislativa, administrativa y orgánicamente. El exiguo numen de ese prócer hidalguense no podía dar para tanto.

Y fue un tipo listo surgido del PRI quien de inmediato vio la “ventana de oportunidad” y se metió de rondón.

El ex diputado local, Canek Vázquez Góngora, no pasó de balde en su trayectoria priista: Fue secretario particular nada menos que de Beatriz Paredes Rangel y después de Manlio Fabio Beltrones, lo que equivale a cursos intensivos de doctorado en mañas políticas.

Se acercó a Baptista y comenzó por recomendar a Mauricio Corona, otro priista de colmillo retorcido, como jefe de asesores del confundido nuevo jefe del Congreso de Hidalgo, algo que nunca se atrevió siquiera a soñar.

Mauricio Corona, primero ferviente priísta, hoy un enquistado en morena

Esos movimientos en la “nueva mayoría” en el Congreso hidalguense dejó con la boca abierta a todo el medio político del estado: ¡Un expriista manejando a trasmano el Congreso de mayoría de Morena! ¡Insólito! Ahora ha trascendido algo ciertamente lógico: Vázquez Góngora va ahora por la dirigencia estatal de Morena y de ahí, disputar la candidatura a gobernador.

No cabe duda: Si la 4T puso al país de cabeza, en Hidalgo la política semeja un cuento de Kafka, de Hawthorne o cuando menos, una fábula pánica de Jodorowsky.

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