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CASO CHARREZ: UN AÑO DE VIL IMPUNIDAD

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LA IMPORTANCIA DE ESTAR EN MORENA

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Madrugada del sábado seis de octubre de 2018: el diputado federal Cipriano Charrez, de Morena, concluye una parranda con su camioneta a toda velocidad en una carretera en las afueras de Ixmiquilpan, Hidalgo, donde provoca un choque múltiple. Un auto Pointer se incendia y un joven de 21 años encuentra la muerte abrasado por las llamas. Los testigos escuchan los gritos sin poder salvarlo mientras un guardaespaldas a lleva a rastras al legislador a otro vehículo.

Hace ya virtualmente un año de los hechos, pero Charrez pasea su inverecundia por el estado de Hidalgo y la Ciudad de México, pese a que -¡siete meses después!- el 24 de abril de 2019, la mayoría de Morena en San Lázaro decidió someterlo a juicio de procedencia y le despojó del fuero constitucional.

La huida del celebre diputado desaforado

Hay comentaristas maliciosos que relacionan la militancia en Morena de Charrez con la impunidad que exhibe Urbi et Orbi. Otro gallo cantaría si hubiese sido un diputado del PRI, PRD, PAN u otro partido.

No parece ser el caso de señalamientos intencionados, con carga político-partidista, que sesgan el juicio sobre la situación.

En realidad, el diputado desaforado pero libre, tiene un largo y negro historial, en el que el capítulo de la espantosa muerte del joven esa madrugada pasó a formar parte.

TRÁFICO DE DROGAS, FRAUDES, ABUSOS…

Como alcalde de Ixmiquilpan, Cipriano Charrez, en 2013, comenzó  “una iniciativa” para “promover” turismo hacia balnearios del Valle del Mezquital, en combinación con “apoyo a emigrantes” hidalguenses en Estados Unidos.

Pero filtraciones informativas de la Drug Enforcement Agency (DEA) indicaron, desde esas fechas, que el objetivo real de esos proyectos pudieron ser otros.

En notas de medios de EU, se relacionó a Charrez en movimientos con la agrupación “Estamos Unidos Mexicanos”, presidida por Andrés Peña, lo que utilizó de pretexto para constantes “viajes oficiales” a Houston, Texas.

Poco le importaron los gritos de agonía del
desafortunado joven conductor

Salió al descubierto la relación del entonces edil con un tipo algo siniestro llamado Abel Treviño Jr., supuestamente un “empresario” interesado en negocios turísticos en el estado de Hidalgo.

Treviño fue presentado por Charrez como “negociante hidalguense”, dedicado a la “industria petroquímica” con un plan para “acordar la certificación” para trabajadores emigrantes en Estados Unidos y Canadá.

Pero en realidad, Treviño es de Nuevo León, lo cual no sería ningún problema, si no fuera porque en el año 2008 fue a la cárcel en Estados Unidos, junto con otros 17 individuos, con cargos por tráfico de drogas.

Sucedió que el 23 de abril de 2008, en las instalaciones de “Tamaulipecos de Houston”, una asociación de emigrantes, fue aprendido Treviño y cómplices, para enorme sorpresa de los directivos de la comunidad tamaulipeca, los que de buena fe habían entablado relación con Treviño para varios proyectos.

Por información del agente de la DEA, Zoran Yankovich, Treviño participaba en una red de tráfico desde Monterrey, a través de cinco empresas transportistas: “Transtar”, “Neptune Tours”,Los Primos”, “USA-MEX” y “Ameri-Mex”, donde en compartimentos ocultos transportaban cocaína y mariguana.

Cobraban 500 dólares por kilo de cocaína puesto en Houston y ciudades circunvecinas, pero transportado a Nueva York, la tarifa por kilo se elevaba a siete mil dólares.

Con este escándalo, el armado de Charrez comenzó a caerse. El dirigente de “Estamos Unidos Mexicanos”, Andrés Peña, alertó acerca de las verdaderas intenciones del alcalde, quien en realidad pretendía involucrar a la organización en proyectos fantasma de falsa “promoción turística”.

Cuando presumía sus buenas relaciones diplomáticas, pero ocultaba sus relaciones peligrosas

Peña denunció a Charrez como auténtico estafador con un plan para esquilmar a lo mismo a contribuyentes del municipio de Ixmiquilpan como a empresarios de los balnearios del Valle del Mezquital, operación fraudulenta donde aparecía Abel Treviño.

En realidad pretendía además, usar la sede de la agrupación EUM para “justificar” el desvío de fondos municipales y defraudar a los dueños de los balnearios, con fotos de oficinas supuestamente pagadas por el municipio y la organización de emigrantes. Con todo eso al descubierto, Peña decidió cortar por lo sano y  rompió todo nexo con Charrez.

Mientras tanto, en Ixmiquilpan las cosas tampoco pintaban bien, políticamente hablando, para Charrez. En diciembre de 2012, en el primer informe como alcalde, los seis regidores de la oposición del total de 18 que conformaban el cabildo, abandonaron el recinto oficial en protesta “por los modos autoritarios de gobernar” del edil, quien llenó el auditorio con acarreados de una galimatiesca “Sociedad Integral de Organización Nacional” (SION) (¿?), que no era otra cosa que el brazo armado para atacar disidentes que controlaba su hermano Pascual Charrez, con quien posteriormente se enemistaría literalmente a muerte.

PATROCINADOR DE NARCOCORRIDOS

Con  estos antecedentes, realmente no puede extrañar en forma alguna que los “gustos musicales” del diputado desaforado, pero libre, quien llegaba al extremo de patrocinar generosamente, todo con costo al erario municipal, a grupos dentro del tristemente célebre Movimiento Alterado (sic) constituidos como los aedas de las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas, extorsión, secuestros y asesinatos.

De esta forma, en la Feria del Santo Señor de Jalpan (tradicional en Ixmiquilpan) llevó, por sus pistolas, a grupos como “El Komander”, famoso por armar trifulcas en sus presentaciones y por cantar loas y ditirambos a los asesinos, traficantes y secuestradores famosos.

El alcalde, además, ignoró las protestas ciudadanas por el alto costo de los boletos de entrada a la feria. El colmo fue cuando se supo que destinó 300 mil pesos de los fondos municipales para la “seguridad personal” de los miembros de “El Komander”.

Pero fue mucho más allá, al nombrar oficialmente a ese grupo embajador cultural del municipio de Ixmiquilpan.

IMPUNE Y DESFACHATADO

A literalmente un año de distancia de los hechos, cuando un joven de 21 años murió calcinado dentro de su auto aquella madrugada del seis de octubre, el diputado desaforado Cipriano Charrez se ríe de quienes reclaman justicia.

Lo peor de todo: Charrez no una excepción en Morena, sino que tipejos como el hidalguense se multiplican en el partido creado por Andrés Manuel López Obrador para “regenerar moralmente al país”,  para “echar fuera del gobierno a los corruptos, inmorales, saqueadores de las instituciones”.

Hay muchos, demasiados Charrez dentro de Morena, aunque algunos tengan modales un poco menos burdos  que el desaforado, y tengan la “astucia” de ordenar al chofer tomar el volante cuando se hayan pasado de copas un fin de semana rudo.

 “De manera categórica aclaro que un servidor no conducía la camioneta en el accidente de tránsito. Es falso lo que la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo afirma… quien conducía fue uno de mis colaboradores. Es totalmente falso que haya huido del lugar, estuve presente a la espera de la llegada de las autoridades”.

Lo anterior es parte de un mensaje enviado por Charrez desde un lugar desconocido, donde se mantuvo el diputado a la espera que la fisiología eliminara de la sangre los rastros de alcohol.

Cinco días después se apareció en la Cámara de Diputados, en el palacio de San Lázaro, retador, prepotente, escupiendo por un colmillo.

En atrevida paráfrasis  de Díaz Mirón:

Charrez se jacta aunque

La acusación retumbe,

Como que sabe lo que

Le hace impune

(¡Perdón, querido don Salvador!)