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Osorio Chong, el priista mejor posicionado al 18

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Tapadismo y secrecía, rituales obsoletos

 

 

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Años  que “las reglas de oro” de la grilla en el sistema priista se han oxidado y caen a pedazos. Si en el momento de “gloria” del sistema cerrado surgido en 1929, esos ceremoniales podían causar lo mismo enojo que hilaridad, en estos tiempos solo son más obsoletos que una videocasetera “Betamax”.

Pero, curiosamente, hay políticos, funcionarios y periodistas que razonan con base en eso al escudriñar en los pasillos, lo mismo de la residencia presidencial de Los Pinos que en el comité nacional del tricolor.

Y eso, pese a que instrumentos de análisis como las encuestas, que informan sobre “intención de voto”, marcan pauta de la política, de los interesados en candidaturas y los que pretenden vaticinar posibles resultados de elecciones, sean municipales, estatales, distritales o… presidenciales.

En el caso de “la carrera hacia Los Pinos”, hay mediciones por diferentes firmas de encuestas, en las que se incluyen aspirantes de todos los partidos y tendencias.

En el caso del PRI, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong es, por lo menos hace cuatro años, el que encabeza los sondeos y en algunos, por amplio margen.

Todo lo demás (grillas de gabinete, gestos del presidente Peña, supuestos cadáveres en el clóset, percepciones sobre rendimiento en los puestos que desempeñan) queda a un lado al salir a la luz las mediciones estadísticas.

El perfil más difundido del secretario de Gobernación (nacido en 1964, en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, 53 años, casado) licenciado en derecho y egresado de la Universidad Autónoma de Hidalgo, su militancia en el PRI data desde 1991; fue diputado federal 2003-2005, Secretario de Gobierno del estado y antes, secretario de Desarrollo y de Desarrollo Regional.

Gobernador ( 2006-2011) y en su gestión estatal realizó  obras públicas como 8 mil 700 kilómetros de infraestructura carretera, impulsó un programa de nutrición infantil y otro Programa General Alimentario, que redujo en buena parte los niveles de desnutrición en zonas de alta marginación; distribución de útiles escolares en preescolar, primaria y secundaria, entre otros logros.

A LA CABEZA DE LA CABALLADA

Osorio Chong inauguró las encuestas con miras a perfilar prospectos al 2018 con amplia ventaja sobre otros “distinguidos priistas”, todos dentro del gabinete presidencial y se ha mantenido firme en primer lugar.

Un sondeo publicado hace pocos días en el diario El Universal da estos resultados: Osorio Chong, 24%; Videgaray, 9.1; Nuño, 4.1; Narro, 3.7 y Meade, 3.2, en cuanto a población en general. Dentro del PRI, el sondeo da 47 por ciento de “ventaja acumulada” para Osorio; Nuño, 6 y Meade 5.

El economista Federico Arreola, en su diario electrónico SDP, se dedica a un análisis que parece extraído de algún artículo en los años 70 del siglo pasado. Dice: “Lo tapado de los tapados no es por ocultarlos (¿?), sino por cuidarlos (¡!) Esta frase describe perfectamente la razón por la que, tradicionalmente, en el juego de apariencias y mensajes al que está acostumbrado el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se mantiene oculto al candidato elegido por el presidente, ya que el personaje más visto es el más apaleado, y tal parece que es lo que sucede con José Antonio Meade. Los que aspiran saben que no deben ser llamativos, ni extravagantes, mucho menos rebeldes. (¿Rebeldes a qué o contra  quien?)

“Saben que deben congraciarse con el primer priista, Peña Nieto, pero también las opiniones de sus aliados valen. Tienen conciencia de que en el gabinete se encuentra uno de los más cercanos al presidente. Juegan cartas discretas para derribar al que creen favorito y ponen la mejor cara ante quien decide.

“Exposición mediática viene del verbo exponer y todo aquello que es expuesto, al mismo tiempo es vulnerable”. (¡vaya agudeza!)

“Osorio Chong siempre ha sido un aspirante bastante serio, aún con las recomendaciones externas con intención de dividir, enviándole un mensaje de reaccionar ante un supuesto portazo en la cara, en sus aspiraciones a la presidencia… las preferencias le alzan… pareciera que la ‘moda Meade’ termina con su efervescencia”.

Más adelante, Arreola continúa: “Osorio Chong ha trabajado en sentido opuesto al de Meade. Meade protagoniza en las portadas por su hábil  gestión al frente  de las finanzas; Chong asiste a foros y retoma causas populares, con todo y “tropezones” que genera la tradición”. (¿?)

Remata el discurso ecléctico (busca quedar bien con uno y otro) con la insidia de colocar a Meade como un tecnócrata competente, pero con el pecado de haber estado en un gobierno panista. Y abunda en el rollo de que “el presidente cuida a su candidato” o algo así. Si eso no era posible en tiempos idos, menos ahora, con la necesidad de abrir la baraja.

Osorio Chong aparece consistentemente en las encuestas. Y en aquellos tiempos de los pasillos susurrantes, de las reuniones en cuartos de azotea con revisión en busca de micrófonos, no había encuestas. El jueguito era adivinar, en muchos casos infructuosamente, la decisión del presidente. Nada más contaba, la campaña se podía hacer de la forma y estilo adoptado por el candidato, pero no con la mira en capturar votos.

Ahora es al revés: Las campañas se hacen para ganar votos. Todo lo demás (grillas, golpes bajos, calumnias infumables) no cuenta.

Eso lo plantea, sin mucho recoveco, el experimentado columnista Raymundo Riva Palacio, quien en El Financiero escribió:

“El presidente Peña Nieto dejó en claro cómo, cuando, se definirá la candidatura del PRI  a Los Pinos. ‘Será el que esté mejor evaluado en las encuestas y tendrá todo mi apoyo”. Según el columnista, así le habría contestado el presidente al secretario de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero, “cuando le tocó el tema de sus propias aspiraciones”.

Y concluye: “Por ese método es como han sido todas las nominaciones a gobernadores en su sexenio y reiterado por el presidente. Se ratifica lo publicado en esta columna: Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, será el nominado”.

Riva Palacio se acoge a la lógica actual. Las condiciones políticas dejaron en el bote de la basura toda la parafernalia en que se enredaba el priismo, con muchos meses de consultar bolas de cristal, a brujos y adivinos de banqueta.

El presidente no tiene en sus manos la decisión, sino los resultados de las casas encuestadoras. Y la decisión se limita a impulsar un candidato, y nada más. Antes era un señalamiento, un dedazo, para quien, pasara lo que pasase, rendiría protesta como nuevo presidente.

Ahora es un candidato que debe ganarse la presidencia a pulso. Y las encuestas apuntan a Osorio Chong.