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CONFUSIONES, CONTRADICCIONES, JALONEOS Y SILENCIO TOTAL EN PALACIO NACIONAL

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*Confusiones morenas: ¿Sale o no sale Félix?

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Hacia las 19:45 horas del viernes 26 la nota estalló en redes de Internet: Morena se deshace de la candidatura de Félix Salgado Macedonio. Pero poco más de dos horas después, Morena aclara: «Los agravios fincados a Félix Salgado Macedonio son improcedentes e infundados por lo que no pierde sus derechos políticos». ¿Entonces?

Casi simultáneamente, Salgado mismo lanza un tuit: «¡Ánimo compañeras y compañeros! ¡Hay toro!»

Estos dos pronunciamientos fueron un balde de agua fría para las organizaciones de feministas que han desarrollado una consistente y persistente campaña contra la candidatura de Salgado Macedonio para gobernador de Guerrero. El festejo del triunfo se agrió.

¿Significa eso que el supuesto defenestrado puede anotarse para el nuevo proceso de selección de candidatura? para Guerrero? Llegada la noche de ayer sábado no se tenía una aclaración al respecto.

En este asunto hay muchas interrogantes: No puede haber analista político especializado pero tampoco cualesquiera ciudadanos comunes medianamente informados, que pueda dar crédito a la versión de que la Comisión Nacional de Honor y Justicia  (CNHJ) de Morena, «después de discutir  el tema durante muchas horas», decidió cancelar la candidatura de Salgado Macedonio y, en consecuencia, instruir a la Comisión Nacional de Elecciones, echar a andar el procedimiento para seleccionar «un nuevo candidato o candidata». ¿Y todo por sus pistolas?

Si eso fuera cierto… entonces, desde la noche del viernes, algo grave sucede en Palacio Nacional.

La candidatura de Félix Salgado Macedonio ha sido fuertemente impugnada por decenas de organizaciones feministas, de promotoras de los derechos de la mujer contra la violencia sobre las féminas.

Al día siguiente de una marcha masiva donde las mujeres expresaron una potente protesta contra Salgado Macedonio, con seis denuncias por violación y acoso sexual, el presidente Andrés Manuel López Obrador, ante la pregunta de una reportera, sólo comentó: «¡Ah, sí! creo que ayer hubo una marcha ¿verdad?»

Durante varios días, en «la mañanera», el presidente reiteró, con tono cada vez más agrio, su molestia con las protestas por ese asunto y redujo todo a «politiquerías propias de temporada electoral» y reivindicó la frase típica de políticos adictos a la teoría conspirativa pueblerina: «¿De parte de quién?»

UNA CANDIDATURA CONTRA TODOS

Andrés Manuel López Obrador, como «luchador social» y desde hace unos 20 años en política partidista, se ha significado por «innovador» en materia de candidaturas a puestos de elección popular, pero con sistemas extendidos, inclusive, a sistemas de admisión en instituciones de educación superior (es un decir) en CDMX.

Inventó «la tómbola». Al llegar a la jefatura de Gobierno por el PRD en el año 2000, AMLO creó por decreto la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM); para ahorrarle trabajo al equipo académico, diseñó por su cuenta las formas de operar: ingreso por «tómbola», sin exámenes de ninguna clase porque causan frustración y estrés; mejor la promoción automática. En eso llegó la rectora Orozco, la que en análisis preliminar dijo que eso era «un fraude educativo». Le cayeron encima los porros, la increparon, agredieron y vejaron. Y el jefe la destituyó con malos modos.

Para AMLO, el sistema de la tómbola, combinado con el dedazo, es lo mejor. Para alcaldes de pequeñas ciudades, regidores, diputados, la tómbola. Para CDMX, gubernaturas y parte del senado, el dedazo.

Así, antes era frecuente encontrar diputados analfabetos funcionales; hoy los vemos analfabetos a secas… en Morena, claro.

Félix Salgado Macedonio ha acumulado un historial negro, desde el momento aquel en que desde la tribuna de San Lázaro vació un costal de cenizas y fragmentos de boletas electorales.

El golpe teatral le valió simpatías, porque el contexto político específico, un fraude electoral masivo en contra de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, fue el marco propicio para catapultarse como celebridad.

Y ese fraude masivo contra el ingeniero Cárdenas ahora se borra y se niega tajantemente en la 4T, porque el principal perpetrador, nada menos, es un miembro del gabinete presidencial: Manuel Bartlett, con grandes escándalos y asesinatos políticos en su haber.

Félix ya había sido señalado años atrás como violador y, por lo menos, abusador de mujeres. Posaba con característica inverecundia, acomodado en su escaño del Senado, desde donde escenificaba sus «shows» carperos, como su propuesta de «desaparecer la Suprema Corte».

Llegó el momento de seleccionar al candidato a gobernador de Guerrero y el presidente López Obrador le ahorró el trabajo a Morena y ejerció su derecho al dedazo.

De inmediato estallaron las protestas de colectivos feministas, desde los «civilizados» a los violentos.

Desde su elevada tribuna de la «mañanera», el presidente AMLO mostró desprecio combinado con sarcasmos hacia las manifestantes, pero eso sí, al mismo tiempo que se manifestaba como «feminista»,  lo que en la prensa extranjera ha generado comentarios irónicos  y sarcásticos.

Llegó también el momento en que en Internet, diarios, noticiarios y programas de análisis en TV, se preguntara dónde estaban prominentes feministas ahora diputadas, senadoras, funcionarias y dirigentes de Morena, porque no aparecían por ningún lado.

Entre los días que van del 15 al 18 de febrero, el presidente AMLO ya había perdido su típica sonrisa sardónica. Las manifestaciones de las feministas subían de tono, las víctimas de violación se mostraban en público y los medios internacionales difundían prolijos reportajes y comentarios sobre el caso y el primer mandatario ya se mostraba furioso.

¿COBRARÁ REGALÍAS PEÑA NIETO?

Fue ese día 18 cuando el presidente hizo algo… muy curioso: se «refriteó» un spot oficial del gobierno de Enrique Peña Nieto, un grupo de muchachas y muchachos reclamaban a una ciudadanía molesta: «¡Ya chole con tus quejas!»

Con gesto de muy enojado, el presidente repitió: «¡Ya chole, ya chole!»  dedicado a las protestas de las feministas, las que arreciaron su actividad febril en las redes de Internet.

El presidente ya no quería escuchar quejas, y las feministas le incrementaron la dosis.

El caldo de cultivo estaba a punto, porque el día 15 de febrero la Comisión de Honestidad y Justicia (CNHJ) finalmente se abrió para recibir a Basilia «N», una de las seis víctimas, pero a su abogada, Patricia Olamendi, le cerraron la puerta en las narices.

Pero todo se redujo a una especie de simulacro: ningún miembro de la Comisión estuvo presente, solo oficinistas y, eso sí, cuatro abogados del candidato, los que cuestionaron con terminajos jurídicos y argucias legaloides a una mujer incapaz de defenderse en ese terreno. En versión de la abogada Olamendi: la «destrozaron» en forma vil.

Así las cosas, todo indicaba que en Morena se llevaba al pie de la letra el guion diseñado desde Palacio Nacional, ninguna sorpresa.

Hasta que al anochecer del viernes 26 cayó la sorpresa. La CNHJ anunció que cancelaba la candidatura a gobernador de Morelos y le daba un plazo de diez días a la Comisión de Elecciones para resolver en cuanto a «un nuevo candidato o candidata» para el estado de Guerrero.

Pero poco más de dos horas después, un nuevo anuncio de la misma CNHJ en donde aclaraba: «Los agravios fincados a Félix Salgado Macedonio son improcedentes e infundados por lo que no pierde sus derechos políticos».

¿Pues qué pasó? ¡Averígüelo Vargas!

Para quien conserva la costumbre de usar la lógica, eso solo puede significar que Félix tiene todo el derecho de postularse de nuevo por la candidatura que le quitaron (¿O acaso no se la quitaron?)

Si, como lo manifiesta tajante la CNHJ, Félix es «inocente» de los cargos que le hacen las victimas ¿Entonces, por qué le quitaron la candidatura?

Se puede aventurar una hipótesis de trabajo y nada más: La mañana del viernes 26, el presidente AMLO (un tanto demacrado) comenzó una especie de soliloquio al decir: «Hace cinco días yo no sabía eso del ‘pacto’… le pregunté a mi mujer y me dijo que debía romper el pacto del patriarcado, que dejara de estar apoyando a los hombres (sic)…  cuando se habla de romper el pacto, pues ya lo estoy rompiendo, el Pacto por México, que no fue más que el Pacto contra México, o el Pacto de Silencio  que establecieron los que  reprimieron y establecieron contra los jóvenes de Ayotzinapa, pero saben qué sucede… que son expresiones exportadas… (silencio largo) importadas, expresiones importadas… copias… seee… ¿qué tenemos ver con eso? si somos respetosos (sic) con las mujeres, con todos los seres humanos… pero en eso se monta el conservadurismo…».

Luego entonces, como dicen los oradores ¿por qué tanto brinco estando el suelo tan parejo? (o algo parejo)

¿Acaso podrá Félix participar de nuevo en el proceso de selección de candidato?

Si se le declara excluido ¿Entonces por qué la exoneración a priori?

Todo está en el remolino conceptual que comienza en Palacio Nacional y después arrastra a la dirigencia de Morena.

Es la 4T, el surrealismo que ya asombraba a los surrealistas franceses y que dejaba chico al mismísimo Tristán Tzara.

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