Inicio Hidalgo DILEMA DE TLAXCOAPAN: ATRASO ECONÓMICO Y ATRACO POLÍTICO

DILEMA DE TLAXCOAPAN: ATRASO ECONÓMICO Y ATRACO POLÍTICO

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*  Es un municipio a medio camino entre el desarrollo rural y el desarrollo urbano; un pueblo que se niega a morir, pero una ciudad que se encuentra en un parto muy doloroso que no termina de nacer; comercio hay mucho, pero la industrialización esta en ciernes, y sus políticos se caracterizan por su incultura y excesiva ambición, dejando sin opción alguna a sus habitantes para elegir un buen alcalde

Por Paco Militante

Especial para Expediente Ultra

Tlaxcoapan es un municipio que se encuentra enclavado en el Occidente del Estado de Hidalgo; colinda al sur con el municipio de Atitalaquia, considerado uno de los tres más importantes del estado. Ocupa el primer lugar en producción bruta, con el 64.7%, y en ingresos se disputa el primer lugar con Pachuca de Soto. Al norte colinda con Tlahuelilpan.

Tlahuelilpan avanza, muy a pesar de sus desgracias. A escasos 50 años de su creación, tiene el tianguis más grande del estado, Central de Autobuses, Central de Abastos (Le llaman Mayoreo); Unidad de la UAEH; casi la totalidad de sus terrenos de cultivo son de riego y, por lo mismo, es considerado el municipio del futuro.

Al oriente colinda con Tetepango y Ajacuba. El primero se ha desarrollado vertiginosamente en los últimos 20 años y dejó de ser un municipio marginado y solo conocido por el Santuario de la Virgen de las Lágrimas, en tanto que Ajacuba avanza, se desarrolla y está considerado como uno de los 5 municipios más importantes en el Corredor de Balnearios y turismo estatal. Próximamente estará conectado con la Autopista Arco Norte. Al poniente colinda con Tula de Allende, el tercer municipio más importante del estado por su industria, posición geográfica, población e importancia política.

Mientras los municipios de la región construyeron bases para su desarrollo, Tlaxcoapan tiene un rezago   considerable, ya que la demarcación arrastra   un atraso de más de 25 años, comparativamente hablando según los datos del INEGI. Esto, a  pesar de ser un punto neurálgico como cruce de cuatro destinos en la geografía nacional: al norte se ubica la región de Ixmiquilpan; al sur el destino es la Ciudad de México;  al poniente la ciudad de Tula y al oriente la capital, Pachuca de Soto.

PREGUNTAS ENTRE LOS TRIGALES

Muchas son las preguntas que tienen los habitantes de esta tierra de trigales y maíz de antaño, porque el desarrollo no llega; no avizora como en los municipios circunvecinos. Aquí hay mano de obra calificada, obreros que trabajan en diferentes industrias de la región, cientos de profesionistas y hasta dos colonias magisteriales;  pequeños y medianos comercios de diversa índole, manufactureros, misceláneas, plazas comerciales que prometen pero no crecen,  no despuntan,  no detonan la economía; una industria de los ataúdes que sobrevive  en pequeños talleres rudimentarios y poco mecanizados: donde los trabajadores cumplen su jornada laboral en  instalaciones insalubres e inapropiadas, sin servicio médico o prestaciones laborales. Aún con esas carencias, junto con Villa de Tezontepec son los dos municipios más importantes del estado en esa actividad económica.

El campo tlaxcoapense sobrevive, pero carece de apoyos e incentivos, las escuelas se encuentran en pésimo estado por falta de mantenimiento; calles y avenidas con grandes baches, con tránsito vehicular considerable; un ambulantaje que limita el desarrollo del comercio establecido y pone en riesgo la salud pública de sus habitantes, porque no cumple con las recomendaciones más elementales de la prevención sanitaria.

UN MUNICIPIO MEDIO RURAL Y MEDIO URBANO

Tlaxcoapan es un municipio a medio camino entre el desarrollo rural y el desarrollo urbano; un pueblo que se niega a morir, pero una ciudad que se encuentra en un parto muy doloroso que no termina de nacer; comercio hay mucho, pero la industrialización esta en cierne. La agricultura predomina, pero marginada y solo es de autoconsumo; existe industria, pero en gestación que hasta parece hechizada.

¿Qué sucedió entonces?

Tlaxcoapan prometía un desarrollo similar o mejor que sus vecinos. La autopista Arco Norte atraviesa gran parte de su territorio, aún quedan vestigios de la vía férrea; posteriormente se reactivó el Molino San Pedro; se instaló la primera sede de la Universidad a Distancia de la UNAM en el estado; se logró la autorización de recursos para la primera biblioteca virtual y la construcción de un centro de capacitación para el trabajo (ICATHI), entre otras gestiones positivas.

Resultó que desde la defenestración de un alcalde perredista, Ángel Pérez Rendón, las calamidades se sucedieron en Tlaxcoapan. Ese trienio lo conocen en la cabecera municipal como “la mala noche”, porque fue un periodo de absurdos, dislates y contrasentidos. 

Después   sucedieron   varios trienios que destacaron más por los escándalos etílicos, licenciosos y conductas execrables que por propuestas y gestiones serias de trabajo. Solo el ex alcalde José Antonio García aminoró el escarnio popular.   

La sede de la Universidad Virtual se esfumó; el alcalde en turno, Miguel Ángel López Hernández, prefirió entrar de socio en una universidad privada que invertir recursos en su mantenimiento y actualización. Cientos de jóvenes perdieron la esperanza de transitar por la carretera virtual. La Biblioteca Virtual solo fue un suspiro. Un comité deportivo de aquellos tiempos que presidió Lizeth Vargas Martínez, que a la postre fue regidora por la comunidad de Doxey, sepultó las ilusiones de cientos de jóvenes y niños. El ICATHI solo quedó en un intento, porque las pugnas partidistas cancelaron otra oportunidad para el incipiente desarrollo.

REMODELACIÓN QUE DIVIDIÓ A LA GENTE

La remodelación del Molino San Pedro detonó un proceso social que dividió al municipio. La inversión que hicieron empresarios poblanos, vinculados al ex gobernador Rafael Moreno Valle, fue una irrupción en despoblado. De la mano del alcalde Jovani Miguel León Cruz, el alcalde más cuestionado por corrupto en los últimos 50 años, despojaron de una superficie considerable al Centro de Salud Municipal para construir una salida vehicular para dicha empresa. La sociedad de Tlaxcoapan se dividió entre quienes apoyaron la postura del alcalde para ayudar a la empresa y quienes defendieron al Centro de Salud.

Este fue el momento crucial donde el ex alcalde León Cruz pactó al estilo de las mafias: En caso de obtener el respaldo, se comprometió con recursos y apoyos para todos.

Quienes encabezaban la imposición, hoy son los  flamantes candidatos a presidentes municipales  por diferentes partidos políticos,  como: Luis Alberto Rivas García, nominado por Mas por Hidalgo; Juan de Jesús Estrada Onofre, por PT; Isidoro Pineda Hernández, por el PAN; Jaime Pérez Suarez, el PVEM; Celiflora León Trejo, por PRD;  Francisco Díaz Lara, por el PES.  Además, una caterva de candidatos a regidores como Ismael Martínez Trejo; Ambrocio Bernal Sánchez, Julián Reyes Vargas, Cesar Iván San Nicolás Monroy, Alejandro Hernández Mendoza; José Ramón Morita Espino y muchos más.

El dinero de la empresa Munsa dividió Tlaxcoapan, llenó los bolsillos del alcalde, quien hoy paga las campañas de sus candidatos y despojó al Centro de Salud tlaxcoapense. El beneficio que se esperaba con esta inversión es menor en comparación con la corrupción que propició.

MUNÍCIPES DE PRIMARIA Y SECUNDARIA

En los últimos 50 años solo 6 profesionistas gobernaron en Tlaxcoapan, algunos alcaldes con instrucción primaria y otros cursaron la secundaria. Pero uno de ellos medianamente sabía leer y escribir: Enrique Vega Hernández. Cinco periodos con alcaldes que no fueron profesionistas resultaron los más cuestionados por sus escándalos y excentricidades: Roberta García Urióstegui, Ángel Pérez Rendón, Miguel López Hernández, Pedro Tovar Cruz y Jovani Miguel León Cruz, éste último, campeón de la corrupción, conocido como “el tinieblas”, porque todo en su gestión fue obscura. Roberta García, guerrerense, en aquellos años era esposa de Abel Cerón San Nicolás, diputado local por Actopan en tiempos del Gobernador Guillermo Rossell de la Lama. Fue impuesta pese a no tener residencia en Tlaxcoapan. Su periodo fue duramente criticado y se conoció como “la noche triste”. La ex alcaldesa terminó su administración  de la mano del chofer y como propietaria de cantinas y bares en la cabecera municipal.

Abel Cerón San Nicolás es el padre de la candidata independiente que hoy también busca la alcaldía.

En tiempos pretéritos la formación profesional no fue requisito, pero hoy con la nueva era de la modernidad,  resulta necesaria. Sin embargo, existieron periodos que sentaron las bases para un desarrollo en el municipio; quien más destacó fue Humberto Hernández Sánchez, hombre de campo y después próspero empresario. Edificó una infraestructura adecuada y con rumbo.

Leobardo Francisco Tovar Hernández, es el alcalde que mayor concreto hidráulico aplicó en las calles del municipio. Miguel Ángel López Hernández, es el edil que más recursos gestiono en un año con 75 millones de pesos. Pero en los tiempos de los moches en la Cámara de Diputados Federal, solo entregaron  45 millones para obras que resultaron elefantes blancos y monumentos a la corrupción: la unidad deportiva de Teltipan; la planta tratadora de agua en Teocalco; el pozo número dos de Agua Potable en  la comunidad de Doxey,  las techumbres en la Unidad Deportiva de la Cabecera Municipal  y el Teatro al Aire libre, salvo este último, las otras edificaciones languidecen porque no se ejecutaron como lo indican los programas de obra.

IMPROVISACIONES Y MOCHES

Los moches fueron más importantes y lo que prometía como un trienio histórico, terminó como el periodo de los monumentos a la corrupción, las borracheras del  poder y los adulterios escandalosos. En esta contienda electoral que se avecina, Miguel Ángel López Hernández buscará la alcaldía por tercera ocasión. Uno de sus principales operadores y funcionarios fue Vladimir Aldana Gómez, quien es el candidato a la alcaldía por Morena. Originario de la región de Actopan es responsable, junto con Lizeth Vargas Martínez, del megafraude  en Tlaxcoapan con  el Programa de Vivienda digna, entre  muchos señalamientos.

Improvisar funcionarios en cada periodo municipal es una constante de los alcaldes de este lugar.  Es común observar nombramientos de familiares o amigos cercanos.  Alguna vez Ángel Pérez Rendón designó como  subdirector en Servicios Públicos a su  cuñado, Víctor Adrián Díaz, quien  hoy es el representante de Morena en el Órgano Electoral Municipal. Respecto a estos personajes, se recuerda aquella triste ocasión cuando desmantelaron los camiones de basura y se llevaron   hasta los neumáticos.

Otro ejemplo se dio con Jovani Miguel León Cruz, quien nombró como director de Desarrollo Agropecuario a Alan Tovar Pérez, sobrino de Jaime Pérez Suárez, candidato del Partido Verde  y primo de la candidata Independiente, Bessie Rocío Cerón Tovar. Los apoyos que se gestionaron, como maquinaria y equipos, fueron entregados en su mayoría a toda su familia, tíos y primos; Alejandro Tovar Pérez, José Luis Tovar Pérez, Julio Cesar Tovar Cerón e Ismael Tovar Pérez, entre otros.  Resultó beneficiado también Alejandro Gutiérrez Jiménez, comisariado de la Comunidad de Doxey, con remolques y tractor y su hermano Santiago Gutiérrez Jiménez, quien fungió como director de Reglamentos y, se dice en Tlaxcoapan que es  socio de tres  bares  que operan en la cabecera municipal.

TRANZAS EN FAMILIA

Para evitar que la secretaria de Agricultura Estatal y Sedagro Federal detectaran las entregas a los familiares de Alan Tovar Pérez, los beneficiarios resultaron ser trabajadores o esposas. Pensaron que así engañarían a la Función Pública Federal. Esa dependencia ya investiga mediante compulsa las entregas de la maquinaria e insumos.

En esta ocasión varios son los candidatos de la familia Tovar que participan en diferentes partidos políticos: Bessie Cerón Tovar, candidata Independiente; como regidores, Nora Isabel Cerón Mera, por Morena y Víctor Manuel Tovar Contreras, Nueva Alianza y Ana Karen Tovar Maturano, Partido Verde

La venta del parque vehicular en remate por inservible, motivó la contratación de 30 vehículos que significó una erogación superior a 20 millones de pesos en tres años. Los beneficiarios de ese contrato resultaron el ex alcalde Jovani Miguel León Cruz y su amigo y socio, Jaime Pérez Suarez, candidato del Partido Verde. La Contraloría Estatal dio cuenta a la Procuraduría General de Justicia quienes ya se encuentran realizando las investigaciones correspondientes. Las preocupaciones del ex alcalde le llevaron a solicitar la protección de la justicia federal al promover un amparo, el cual fue denegado por el Juzgado Segundo de Distrito con sede en la ciudad de Pachuca.

Estas son algunas de las acciones que impiden el desarrollo de Tlaxcoapan. Muros de corrupción donde se estrella el progreso; lo que importa es el negocio con los amigos o los socios. El desarrollo puede esperar. Un municipio que alguna vez fue orgullo en el estado por su producción agrícola, trigo y chile serrano, maíz y alcachofa; por su fiesta de espigas; el Baile del Reboso, la producción porcina, la ganadería, producción del pulque, torneos de futbol, la representación en vivo de la Semana Santa, la producción de ataúdes. Hoy está estancado y con un desarrollo limitado, parece un cuento de hadas, pero en la medida que llegaron a gobernar un grupo de personas con poca experiencia en su vida personal, el municipio se inmovilizó.

Tlaxcoapan vive momentos decisivos, entre elegir más de lo mismo o encontrar otras alternativas que puedan propiciar su desarrollo. Sin embargo, la mentira y el engaño predominan, significan el común denominador de varios candidatos. Algunos presumen su profesión sin tener título o cédula profesional: Luis Alberto Rivas García fue trabajador de servicios públicos y hoy se identifica como Ingeniero. Los vínculos con Jovani Miguel y los recursos económicos que recibe para su campaña, lo ubican como cómplice y heredero de la corrupción.

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