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Doce gubernaturas; reto para Beltrones hacia el 2018 (tercera de cinco partes

*Puebla: la muralla del morenovallismo, impenetrable al PRI *Manlio, el juanete que provoca ulceras en la Casa Puebla *Ley antibronco ¿dique a chaqueteros, maromeros y tránsfugas?

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Fotos especiales

De las corresponsalíasPUEBLA, Pue., 27 de agosto de 2015 (agencia acento) Las batallas que libraron los grupos de poder hace un siglo en la etapa armada de la Revolución, pareciera que no han terminado aquí. La sucesión de la gubernatura, empatada a la federal, con un presidenciable súperactivo, saca chispas.

Trae a la memoria al Grupo triunfador de la Revolución, el de Sonora; vuelve a disputar el poder al de Puebla. Y este, al que engendró –el Presidente poblano (1940-46) Manuel Ávila Camacho con el apoyo al mexiquense Isidro Fabela (gobernador 1943-45) y que a la fecha es la leyenda denominada Grupo Atlacomulco.

Polvos de aquéllos lodos podrían verse ahora que el hombre del día, Manlio Fabio Beltrones, está determinado a recuperar tres estados arrebatados por la oposición –vía la “alianza contra natura” del PAN-PRD, en 2010- para reforzar la de por sí mayoría de poderes estatales en su esfera: Puebla, Oaxaca y Sinaloa, en las elecciones de 2016.

El proceso, ya se entraron en ebullición.

Sucesiones y parricidios; en política, lo común

Ahora que viene una sucesión estatal aquí, comentaristas recuerdan que Puebla ha sido un espejo del país; las sucesiones locales son prueba de que el gobernante escoge “verdugo “en su sucesor, salvo excepciones. Como fue la de Manuel Bartlett. Le entregó Casa Puebla a Melquiades Morales (1998), a través de una contienda interna sin pleitos. En los años posteriores, ambos se ignoraron y se dieron un trato republicano. No hay hasta hoy, los pleitos típicos.

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Javier López Zavala Foto: ultra.com.mx

Morales ejerció su prerrogativa de Gran Electora favor de Mario Marín, quien no era parte de su grupo, pero tenía las preferencias conforme a encuestas.
De la sucesión de Mario Marín a Javier López Zavala, hay un sinfín de anécdotas. Oírlo despotricar contra su mentor, es cotidiano.  Lo acusa de entregarlo en un pacto perverso. Mario Marín, el ex gobernador, sin embargo, todavía no ha hablado. Habría cuchilladas, dicen al calor de esta nueva sucesión, pero Manlio no está pintado.
Ahora está en marcha la sucesión de Moreno Valle a Gali. ¿Qué sorpresas nos depara?

Puebla no solo es la quinta entidad más poblada y pujante: desafía –contra la partidocracia y el centralismo- con su empuje industrial y económico, desde el panismo que aquí proyecta arrebatar nuevamente al PRI la Presidencia de la República, en 2018.

Como ocurriera en  el año 2000 y 2006, ahora con un ex priista, que cierra puertas al boom de candidatos independientes, a partir de los consabidos maromeros, chaqueteros o tránsfugas que no logran ascender en sus partidos.

Así, Puebla –de donde fue expulsado el PRI en 2010 por la alianza PAN-PRD- parece la misión imposible de Manlio Fabio Beltrones para 2016. Se ve cuesta arriba recuperar la plaza para su partido, el PRI. Este sólo obtuvo 4 de los 16 distritos federales en juego este 2015.
El gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, heredero de una heráldica afortunada que ha gobernado, en forma directa o indirecta, a la entidad, en diversas etapas del último siglo, parece una muralla infranqueable.

Su “gallo” para la sucesión estatal, José Antonio Gali Fayad, de 56 años de edad, es el alcalde de la capital estatal, y es el candidato in pectore a la gubernatura morenovallista, bajo la bandera del PAN: el efecto morenovallista así, ganó 11 de los distritos (diputaciones) federales que se disputaron en junio de 2015, contra cuatro victorias de los priistas y un “verde”.

Lo relevante es que cuatro de los once ganados, fueron en la capital estatal; el PAN ganó en la Angelópolis (la leyenda dice que la capital estatal fue construida por ángeles) y es obvio que es un triunfo de Gali. Su calidad del precandidato morenovallista a la gubernatura, augura su fuerza para lo que viene.
Con base en esta ecuación, se percibe contra qué se enfrenta el hombre fuerte del partido en el poder nacional, Manlio Fabio Beltrones, quien juró que Puebla pasará a la buchaca priista en 2016.

Beltrones, juanete en el zapato de Casa Puebla 

Pero si el gobernador Rafael Moreno Valle tiene una pesadilla; si en Casa Puebla hay motivos de ulceras, ese “juanete” en el zapato, se llama Manlio Fabio Beltrones.

Los que saben aquí, dicen que la designación del sonorense, recuerda las reyertas del Grupo Sonora y el Grupo Coahuila, de hace un siglo, con la mitad del país peleada contra la otra mitad en la etapa armada de la Revolución, guardadas las desproporciones del ejemplo.

Manlio es el bache rumbo al 2018 de Moreno Valle. Si algo echará por tierra al poblano, en su sueño por la Silla Presidencial, La Silla Grande o “Doña Leonor” –como le decían siglos antes en alusión al personaje de Don Juan Tenorio que cortejaba a esa mujer y siempre andaba “tapado”, de ahí el mote priista hasta hoy- es la sombra del sonorense.

Es fama aquí que Beltrones es más que preocupación por el inquilino de Casa Puebla. Esta es lo que a nivel federal es Los pinos.
Beltroines es duro, implacable, pero de mano izquierda hábil. En este verano su gallo al gobierno estatal, se llama Enrique Doger Guerrero, diputado federal saliente.

Enrique Doger Guerrero
Enrique Doger Guerrero

La triada que sostiene su proyecto para Puebla, incluye a a la presidenta del PRI estatal, Isabel Allende Cano, su principal impulsor desde la Cámara de Diputados, en la que reinó el sonorense.
El Plan B, que parece descartado, sería el otro diputado federal saliente, Javier López Zavala. Este se ha promovido por su cuenta, sin parar.

López Zavala es la carta priista que en 2010 fue derrotado, tras el escándalo de su jefe, el gobernador, Mario Marín, acusado de pederasta; fue la oportunidad para que Rafael Moreno Valle, derrotado al interior del PRI, que no lograba ser postulado candidato, optara por pasarse al PAN y ganar, “de calle”.

Morena podría unir a PAN y PRI….en contra

Los resultados electorales de junio, pusieron en el mapa poblano a Morena:
En los distritos de Puebla el partido de AMLO logró niveles muy arriba del promedio que registró (8.3%) a nivel nacional. Aquí tuvo el 12.1% de votos en el primer distrito (Huauchinango); 8.7% en el tercero (Teziutlán); 10.2% en el quinto (San Martín Texmelucan) el 14.8% en el octavo (Chalchicomula) 12.4% en el décimo (Cholula)
y el 13.4 % en el treceavo, por ejemplo.
Esto podría orillar a priistas y panistas a buscar repetir su estrategia de unirse contra un eventual despegue de AMLO hacia el 2018. El partido (PAN o PRI) con menos probabilidades se sumaría al que tenga más probabilidades.
Claro, pero esa hipótesis, no cuajaría con Manlio.

Tanto el caso de El Bronco, en Nuevo León, como la irrupción de Morena, como nueva fuerza aquí, ponen nervioso al panismo morenovallista y a sus opuestos internos.
Para empezar, Puebla decidió cerrarles el paso a los candidatos independientes, con lo que aquí llaman “Ley Antibronco”.

Se modificó, a nivel estatal, la reforma que permite esa figura y que en Nuevo León, dio la sorpresa, con un priista resentido que logró colocarse en las preferencias antisistémicas (contra todos los partidos, como creen la mayoría) para evitar que el país pase de la partidocracia a la resentiudocracia. Es decir, que todo inconforme que no le den oportunidad de ser candidato, cuando suele creer que se lo merece, entonces puede pasarse al otro lado de la calle y declararse independiente.

Rafael Moreno Valle alentó la Ley Antibronco, en la que veta a resentidos así, pero lo ha exhibido –y de paso a su partido, el PAN- como dictatorial.

Cerrado RMV; abierto Anaya en Independientes

Así, la elección del nuevo líder del partido blanquiazul, Ricardo Anaya, opinó que debe ser más abierta la norma y eso provocó que columnistas especularan que estaba corrigiendo a Moreno Valle y que entonces había distanciamiento entre el líder y el presidenciable gobernador.

“Lo que puedo adelantar es que los criterios generales no van a variar, ni deben haber más requisitos en lo local (que en la federal), punto número uno; y segundo, damos la bienvenida a las candidaturas independientes, son saludables para la democracia mexicana», reiteró.
Rebelión contra Gali, al parecer frustrada

A los destinatarios de la Ley Gali, les avivó su resistencia al dedazo azul: Yunques, los Riveras, Micalcos, Arandas, Lagunes, Espinas, imposibilitados a figurar, fue dirigido el misil.

En esa lógica, se dice, los enemigos del morenovallismo al interior de Acción Nacional cocinaban una candidatura independiente que pudiera hundir a Tony Gali: presentarse a la contienda para dedicarse a golpear al proyecto de continuidad. Un candidato ciudadano dedicado al golpeteo. En una contienda que se prevé cerradísima, un candidato golpeador que le quite a Gali dos, tres o cuatro puntos porcentuales puede ser la diferencia, provocar la derrota.

No dejan de tener razón al invocar “no queremos a militantes resentidos de los partidos, por no haber sido electos en un proceso interno y entonces recurran a candidaturas independientes”.

Esto es: el morenovallismo no quiere a un militante resentido del PAN en la boleta del 2016 y por eso puso tantos candados que, obviamente, sacan a todos los demás de la carrera.

¿No a traidores o a competidores?

La reforma electoral aquí prohíbe la participación como candidatos ciudadanos a aquellos que hayan sido dirigentes partidistas o candidatos en los últimos tres años, o tratándose de simples militantes de un partido, se renuncia en el mismo periodo.

Y sus defensores, invocan: más que una cláusula “antiBronco”,  se trata en realidad una cláusula antiTraidores o tránsfugas que, al verse rechazados por su propio partido, opten por el camino de una candidatura ciudadana. La realidad parece que solo difieren en la dureza, pero choque, no parece tan  claro aquí.

La sucesión en la gubernatura, dará lugar a despejar entre panistas, si dejarán libre juego para sucesión Presidencial de Peña Nieto en 2018. Seguro que Ricardo Anaya, que ya vetó a su jefe político, Gustavo Madero para ser coordinador de la bancada que llega a San Lázaro por el PAN, como muestra de que no son títere y titiritero (el jefe anterior y el que llega) y que no hay plan de cerrarle el paso a otros candidatos presidenciales, como la favorita en las encuetas, Margarita Zavala.

El odio que se ha mostrado entre Felipe Calderón y Madero, no debe traducirse en que se vete tan abiertamente a Margarita; no al menos quiere proyectar esa imagen el joven Anaya, que busca trascender como líder con carácter y programa propio y no peón de su antecesor y jefe, Gustavo Madero.

¿Puebla, el dedo en la llaga: riesgos en el PRI también?

Aunque no es imposible que en el Revolucionario Institucional ocurra una salida por la tangente, hacia una candidatura independiente, la cultura de la disciplina imperante, hace difícil otro Jaime Rodríguez “El Bronco”.

¿De verdad nadie en el PRI, rumbo a 2016, ha coqueteado con una candidatura ciudadana? Nadie que se sepa…hasta ahora.
El proceso electoral de Puebla, está en su apogeo y ya el PRI logra lecciones que no debe olvidar. Falta ver cuántos de la veintena de aspirantes llegan a las boletas y cuantos saltan por la libre.

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