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Duarte apestado, con un pie en la calle. Dicen que se “se va o lo van”

*Su mano negra en el proceso electoral derramó el vaso de su sexenio de rapacidades *"Debe rendir cuentas concretas y verdaderas a los veracruzanos”, clama el PR

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Joaquín Herrera

VERACRUZ, Ver., 23 de febrero (agencia acento) El clamor de Veracruz es “que regrese el PRI; ya no aguantamos a Duarte”. Lo creen ahora el peor enemigo de que el PRI retenga la gubernatura, por eso el sarcasmo.
“Fuera Duarte”, claman mantas en el café de los políticos en el puerto, La Parroquia.
El PRI, por boca de su líder nacional, Manlio Fabio Beltrones, dice que debe rendir cuentas a los veracruzanos. Por cierto esta “desaparecido”.
En el despacho del mandatario se vio un camión de mudanzas y gente llevando enseres y materiales o artefactos del despacho del gobernador hacia su casa y se hizo circular un video en redes.

Manlio Fabio Beltrones emplazó al Gobernador de Veracruz, Javier Duarte, a rendir cuentas concretas y verdaderas ante los reclamos sobre corrupción que enfrenta, publica Reforma esta tarde.
«Javier Duarte deberá de estar presentando, obviamente, cuentas concretas y verdaderas a los veracruzanos. Al PRI nos ocupa mucho cualquier señalamiento que se pueda hacer de bueno o mal gobierno y actuamos en consecuencia. En lo bueno, insistimos, y en lo malo, lo sancionamos», remató el dirigente nacional del PRI.

Foto que circula en las redes sociales ¿ Se va Duarte?
Foto que circula en las redes sociales ¿ Se va Duarte?

El procedimiento para destituirlo y quizá enjuiciarlo o al menos sacarle las manos de la sucesión estatal, tiene 48 horas que inició, dicen operadores políticos del mandatario, a condición de reservar la identidad.
Tras de una semana de versiones que ya recibió la advertencia que se va o se va –el Presidente Peña no lo recibió, aunque no es de la idea de destituirlo- hay consenso de que a Javier Duarte de Ochoa le caducó su buena suerte.

Se convirtió en un cáncer para la sucesión estatal, peleado hasta con su sombra. Veracruz repite a los argentinos, en tiempos de la dictadura argentina y otros, y clamaban en letreros en toda pared posible de Buenos Aires: “Ahora tendremos que votar por las prostis; sus hijos nos fallaron”.

Convertida en una yunilandia –donde la entidad tendrá que decidir en junio entre cuál de los Yunes sería el menos malo para no optar por más de lo mismo-: de remover a Duarte, surge otro Yunes,

Desde que un camión de mudanzas comenzó a sacar sus pertenencias del Palacio de Gobierno en Xalapa, la versión de que está en proceso su destitución cobra fuerza en grado irreversible.

La ingobernabilidad llegó al límite; la crisis administrativa se elevó  malos manejos presupuestarios, violencia institucionalizada, ataques a comunicadores, persecución de opositores, crisis administrativa.

La operación es dirigida desde el PRI, donde despacha Manlio Fabio Beltrones, con la autorización superior.

La angustias de “cómo deshacernos de Duarte”, cambio en el PRI, por “se va o lo van”.  Y ya le buscan sucesor para terminar su mandato de unos cuantos meses

Ya no hay intenciones de facilitarle una salida “decente”.  Si acaso, le darían el beneficio de no sucederlo con un enemigo, pero no le quedan amigos.

Al PRI le urge deshacerse de Javier Duarte para rescatar a Veracruz en la gobernabilidad y llevar la fiesta de las elecciones en relativa paz, ahora que se han desatado las pasiones por la “Joya de la corona” de este electoral 2016.

Descartado, su Secretario General de gobierno

Lo único seguro es que Duarte de Ochoa no podrá dejar a su Secretario General de gobierno, Flavio Ríos Alvarado. Figura entre los posibles, José Francisco Yunes (para variar otro Yunes) quien perdió la carrera por la gubernatura al interior del partido, aunque él se quiere reservar, para la gubernatura que se eligirá en 2018, ya que esta es por dos años.

Descartan a Felipe Amadeo Flores Espinosa, operador de Javier.
Se menciona a Jorge Carballo Salinas, coordinador de los diputados  federales de Veracruz en San Lázaro.

Duarte, un hombre en llamas

Raro es el columnista que no haya  mencionado el fin político de Duarte.
“Se ha vuelto un hombre en llamas, y Veracruz se perfila para ser el nuevo dolor de cabeza presidencial y del PRI, acicalado por un Gobernador, cuya única explicación a sus reacciones podría ser el temor de ir a la cárcel con la nueva administración”, publica Raymundo Riva Palacio en su Eje Central.

El “problema llamado Duarte” es una lección del que siembra vientos, cosecha ventarrones”, acota Salvador García Soto, que suele escribir con navajas, en sus Serpientes y Escaleras:

“El nombre de Duarte se volvió elemento de golpeteo y rentabilidad electoral para la oposición en campaña, mientras que para su partido, el PRI, el mandatario es un problema del que toman distancia para no perder votos.

Prácticamente todos los candidatos a la gubernatura de Veracruz han trazado su estrategia de campaña sobre una promesa al electorado: castigar la corrupción y la inseguridad que vive el estado bajo el gobierno de Javier Duarte. No hay candidato, que no busque capitalizar el rechazo social y la baja aprobación del gobernador, con discursos que van desde lo más radical, como el candidato aliancista Miguel Ángel Yunes que habla de «meter a la cárcel» al mandatario, hasta el abanderado de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, que califica a la administración duartista de «desastre», o el candidato de Morena, Cuitláhuac García, que busca crecer montándose en la ola antiduartista junto con Andrés Manuel López Obrador que acusa de corrupción al gobernador.

“Duarte se ha vuelto un hombre en llamas” recalca Riva Palacio… (Héctor) Yunes, el (candidato) priista, anunció que perseguirá a los corruptos del Gobierno de Duarte, y ha dicho públicamente que nunca entendió por qué lo impusieron como candidato y como Gobernador. Yunes, el panista, dice a quién lo quiere oír que requiere únicamente de seis meses para ponerlo tras las rejas. La atomización de la oposición en el Estado le da respiros al PRI en la elección, pero las condiciones favorables no se trasladan a Duarte, que quizás termine, efectivamente, en la cárcel”. Hasta aquí la cita de Riva Palacio.

 

 

 

 

 

 

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