Inicio Opinión El Caso Charrez enfrenta a Morena entre dichos y hechos

El Caso Charrez enfrenta a Morena entre dichos y hechos

1394
0
Compartir

Por Antonio Ortigoza Vázquez / Fotos y vídeo: #REDPERIODISTASDEHIDALGO, #REPORTEROSENHIDALGOSd y especiales

En presumible –por el momento- estado de ebriedad, el diputado federal por Morena, Cipriano Charrez Pedraza, provocó un espantoso accidente la madrugada de este sábado 6 de octubre, al colisionar con otro auto su camioneta Ford Raptor color blanco, placas HI 43135, misma que fue abandonada en el lugar en tanto que el legislador emprendía la huida en otro vehículo, cargado casi en vilo por sus escoltas. En esos momentos, desde el auto VW Pointer, abrasado por las llamas, se escuchaban aún los gritos de auxilio de un hombre que moría calcinado.

Todo ocurrió en la avenida Insurgentes, con cruce en el libramiento a “El Cardenal”, la ruta de escape que siguieron los guardias de seguridad con el diputado a cuestas. En Internet se difundieron fotos y videos. Los testigos presenciales identificaron positivamente al legislador y una foto ligeramente desvaída por la humareda del incendio, empero se pueden advertir que se trata de Charrez por el físico, estatura, el rostro redondeado y la barba tipo boulanger que muestra hace varios años, sujetado por un escolta de elevada estatura y fornido.

Ya pasadas las 17:00 horas del sábado no había noticia alguna del paradero del diputado, lo que robustecía la idea inicial de que se sabe responsable del terrible accidente.

Independientemente de las consecuencias legales y penales del caso, resalta el tema político: Es una de las primeras pruebas de fuego que enfrenta el nuevo gobierno federal, al verse confrontado con la situación de empatar los dichos con los hechos: parece del todo inminente el desafuero del diputado Cipriano Charrez. El caso es que todo estará en manos de Morena, al tener mayoría no sólo simple, sino constitucional, para definir una votación en el pleno para desaforar o no, al legislador, que hace menos de un año todavía era militante del PAN.

Eso, tan sólo en teoría constitucional, porque esa mayoría aplastante  sólo definirá asuntos torales, como es el caso de un desafuero, de acuerdo con las instrucciones que reciban del Ejecutivo. (O, en este caso, del presidente electo).

Sin embargo, en el curso del día, hubo manifestaciones que podrían ser esclarecedoras:

Porfirio Muñoz Ledo, diputado de Morena y presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, emitió un comunicado poco después de mediodía, que reproducimos textual:

“De acuerdo con notas periodísticas, el diputado federal hidalguense, Cipriano Charrez Pedraza, se vio involucrado en un accidente automovilístico cerca de Ixmiquilpan en el que se vieron afectados otros dos vehículos.

“Ha trascendido que, derivado del accidente, uno de los conductores murió calcinado. Hago un llamado al diputado a acudir con las autoridades correspondientes para dar testimonio de lo ocurrido. Le recuerdo que el fuero constitucional no significa impunidad.

“Presidente de la Mesa Directiva, Porfirio Muñoz Ledo”.

El diputado Charrez tiene antecedentes de violencia, como recientemente, en “la toma” de los diputados electos del Congreso Local, cuando saltaron por la cerca del estacionamiento para ocasionar destrozos al reciento legislativo. En esa ocasión, el diputado Charrez se exhibió posando para los celulares de sus compañeros de partido, con varillas metálicas y tubos que utilizó para causar destrozos.

Y en un pasado no muy lejano, su hijo difundió fotos en Internet posando con armas de alto poder (pistola, metralleta y escopeta) con un mensaje de este tenor: “Fierro, pariente, que nadie se meta conmigo” y con un auto de lujo al fondo. Y añade una cita: “Como dice mi padre: de que lloren en mi casa a que lloren en la suya, que lloren en la suya”. (Indudablemente: este día, en una casa de Ixmiquilpan lloran a un familiar calcinado por chocar con un diputado).

Y cuando fue alcalde de Ixmiquilpan, se le conocieron nexos con “negociantes”  muy sospechosos, como un tal Abel Treviño, quien fue detenido en 2008 por la DEA, junto con otros 17 individuos, acusados de tráfico de drogas de diferente tipo, entre éstas, 66 kilos de cocaína, Charrez había presentado a Treviño como “prominente empresario del ramo petroquímico” a empresarios de Hidalgo.

DE MUÑOZ LEDO A ALEJANDRO ENCINAS, ABISMAL DIFERENCIA

Llama mucho la atención la rapidez con que Muñoz Ledo fijó una postura de forma oficial. Cabe así la conjetura de que hizo contacto inmediato con las autoridades de Hidalgo, de donde obtuvo información suficiente como para presumir la culpabilidad del diputado: conducción punible, abandono de persona y homicidio culposo. Eso, solo por lo menos.

Haciendo algo de memoria, esa forma de actuar el presidente de la directiva de la Cámara de Diputados, y miembro de la bancada de Morena, contrasta con la conducta asumida por el ahora futuro (¿?) subsecretario de Gobernación encargado de temas de Derechos Humanos, Alejandro Encinas.

Fue cuando reventó el escándalo de las complicidades entre la política michoacana y grupos criminales como Los Caballeros Templarios. Comenzaron a filtrarse videos y audios de conversaciones entre el jefe de la organización, La Tuta y, por ejemplo, Julio César Godoy,  hermano del gobernador perredista, Leonel Godoy. Sin embargo, el PRD le hizo candidato a diputado federal, ganó las elecciones pero en tránsito hacia su toma de protesta como legislador, la PGR solicitó orden de aprehensión a un juez: se había sabido, además, de un depósito de 25 millones de pesos de parte de Los Templarios a la cuenta de Godoy.

Eso no fue obstáculo para que Encinas cuestionara la veracidad de las acusaciones y decidió llevar al cabo un plan ranchero: introdujo a Godoy en la cajuela de su automóvil, ingresó al estacionamiento del recinto de San Lázaro, condujo al prófugo de la justicia a su oficina de coordinador de la fracción perredista en la Cámara, y ahí estuvo dos días hasta el día de la sesión cameral, cuando le escoltó para su toma de protesta.

Protegido ya por el fuero, Godoy salió por la puerta principal de San Lázaro, hizo señas obscenas a los agentes de la PGR, montó en un lujoso auto y desapareció. Hasta el momento no hay noticias de su paradero.

En los 70 años de poder del PRI, nunca presenciamos nada similar.

A partir de diciembre próximo, Encinas será alto funcionario del nuevo gobierno federal, subsecretario de Gobernación encargado de vigilar por los derechos humanos. Pero ya disponemos de indicios claros de su criterio al respecto.

MORENA-HIDALGO CONDENA “ATENTADOS A LA ÉTICA”

Otro posible indicio de que el diputado Charrez ya está en la olla, es el comunicado oficial del comité estatal de Morena en el estado de Hidalgo, difundido la tarde del sábado, donde dice:

“En Morena consideramos fundamentales los valores ético-políticos como guía para la acción de nuestros representantes populares. Es por eso que su comportamiento dentro y fuera del ámbito de sus atribuciones es materia de interés para nuestro partido, así, condenaremos cualquier hecho que atente contra el código ético de la cuarta transformación. Los hechos ocurridos la madrugada del sábado 6 de septiembre (el nerviosismo y la prisa cambió octubre por septiembre) deberán ser aclarados por las autoridades competentes de existir responsabilidad por parte del diputado Cipriano Charrez Pedraza. Se actuará en consecuencia en lo establecido en nuestros estatutos. Sin embargo, rechazamos cualquier intento de criminilización (sic) a priori en contra de personas involucradas en el lamentable accidente.

“Las autoridades jurisdiccionales deberán fincar responsabilidades según consideraciones de derecho, a su vez, respaldamos la posición del diputado Porfirio Muñoz Ledo cuando afirma que el fuero no es sinónimo de impunidad, para nuestros miembros o de cualquier  funcionario.

“No mentir, no robar, no traicionar. El Comité Ejecutivo Estatal”.

En realidad, el fuero ha sido, tradicionalmente, sinónimo de impunidad, tanto para priistas, en el prolongado periodo de estar en la cumbre del poder, como también para otros diputados y senadores de partidos diferentes, como el caso de Julio César Godoy.

La forma misma en que está escrito el artículo el artículo 61 constitucional ha dado paso a debates interminables y ejecutorias contradictorias en la Suprema Corte, ya que cada juez concibe el fuero y sus alcances de forma particular.

Dice el texto, nunca reformado, del artículo 61: “Los diputados y senadores son inviolables (¿queee?) por  las opiniones que manifiesten en el  desempeño de  sus cargos y jamás podrán ser reconvenidos por ellas.

“El presidente de cada Cámara velará por el respeto al fuero constitucional de los miembros de la misma y por la inviolabilidad del recinto donde se reúnan a sesionar”.

Nunca define al fuero, menos que sea valladar contra órdenes de aprehensión por delitos de cualquier clase sino solo “inviolables” por sus discursos y nada más.

Pero de nada sirvió eso a los senadores Belisario Domínguez y Field Jurado, y en cambio sí ha sido muy útil para proteger legisladores hampones… los que pululan.