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El CORAZÓN DEL PRESIDENTE

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Foto especial

Por: Jorge Pérez Sánchez

Twitter: @JPS1150

Han pasado 13 años de aquella jornada electoral histórica del 2 de julio de 2006, pues con apenas el 0.57% de ventaja recayó en Felipe Calderón Hinojosa la responsabilidad de gobernar a México por seis años.

Al grito de “voto por voto, casilla por casilla” el furor del entonces candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, era evidente. Se rehusó a respetar los resultados, desestimó a las instituciones y se plantó en la Avenida Reforma durante 47 largos días. En cada acción, incluida la toma de protesta como PresidenteLegítimo, el respaldo de los mexicanos fue en decadencia (al menos durante ese periodo).

López Obrador tenía en ese entonces 53 años y, de haber resultado ganador, hubiera remado contra corriente en su mandato, pues de los 128 senadores 52 eran del PAN, 39 del PRI-PVEM, 1 del PANAL y apenas 36 de la coalición PRD-PT-Convergencia afines al tabasqueño.

En la Cámara de Diputados la situación no era diferente: de los 500 legisladores que la integraron, 340 eran de oposición.

Lo que siguió fue un largo camino, sin saber que la vida vendría de vuelta con recompensas: convertirse en Presidente de México, gozar con una amplia ventaja en ambas cámaras y una aprobación de gobierno que no tiene ni Trump, pero hay alguien a quien todos nosotros no somos capaces de vencer: el tiempo.

El próximo 13 de noviembre, Andrés Manuel López Obrador cumplirá 66 años. La larga campaña terminó, pero comenzó la labor de gobierno y con ello horas extras en la tarea de servir.

En pocos días hemos visto a un presidente aferrado a sus ideales, parece que ceder no es su fuerte y debate con quien se atreva a opinar diferente. La presión sobre los datos económicos (que no repuntan) y los índices de violencia al alza le pueden, pero desestima cualquier versión y revira con sus propios datos.

El presidente requiere de consensos, evitar rabietas, ser menos visceral, por el bien de su salud, pues recordemos que la madrugada del 3 de diciembre de 2013 sufrió un infarto al miocardio y, a decir de sus palabras, la cercanía a un hospital le salvó la vida.

El tabasqueño fue atendido en Médica Sur, en la Ciudad de México, y fue sometido a una intervención coronaria cutánea, que, dicho por los especialistas, consiste en la colocación de un dispositivo llamado STENT: se abren las arterias para permitir el flujo sanguíneo.

Conversando con una querida amiga, doctora pachuqueña de corazón, quien obviamente conoce mucho más de estos temas, comenta que lo ocurrido no es un asunto menor y un paciente en esas condiciones debe evitar el estrés, hacer ejercicio, dormir a sus horas y seguir un estricto plan de alimentación, cosa que es difícil cuando pasas muchas horas en la oficina.

El presidente es revisado continuamente por su cardiólogo José Briseño, quien, por cierto, también es pachuqueño, pues el sexenio apenas comienza y la vitalidad del mandatario es primordial.

El STENT es comercializado por los japoneses, y en su última versión el dispositivo cuenta con un sistema que permite liberar cierta cantidad de medicamento para evitar en la medida de lo posible otra obstrucción arterial; sin embargo, el aparato es reciente y puede ser que el colocado al presidente aún no cuente con dicho beneficio.

SIGNOS

Comienzan a enviar mensajes ocultos los interesados en las candidaturas a presidentes municipales del próximo año, la diputada local Roxana Montealegre ya dio una entrevista en donde pidió que le preguntaran por sus aspiraciones en Mineral de la Reforma, claro, eso sí, pregúntame así como que no me doy cuenta.