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El misógino alcalde de Oaxaca descalifica labor de regidoras

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Enemigo de la equidad de género

 

*  José Antonio Hernández Fraguas, hace pronunciamientos para descalificar su función, incluso, considera que son manejadas por sus compañeros de partido

 

La periodista, Soledad Jarquín

Por Soledad JarquÍn Edgar

Especial para Expediente Ultra

Equilibrar el poder entre hombres y mujeres, pero desde una visión de igualdad de derechos nos hará mejores sociedades.

Un mundo libre, en paz y menos desigual es el planteamiento que durante siglos hacen las mujeres, y son las mujeres porque somos quienes sufrimos las consecuencias de la esclavitud hasta los huesos de nuestros cuerpos, la guerra cuando nos convertimos en premios para los vencederos y porque sistemáticamente –aún en naciones civilizadas- está visto somos objetos y no sujetos.

¿Quiénes hacen las guerras? Pregunta que lanzan las feministas con frecuencia y la respuesta se puede concretar cuando vemos quiénes gobiernan. Exacto, los hombres. Y esta pregunta nos lleva a plantear ¿sabremos las mujeres hacer menos guerra y construir más paz? Sinceramente sí. Equilibrar el poder entre hombres y mujeres, pero desde una visión de igualdad de derechos nos hará mejores sociedades.

Basta echar un vistazo de lo que sucede a nuestro alrededor, para darnos cuenta que no estamos hablando de cosas al aire. El ejemplo más claro es el recrudecimiento feroz de la violencia hacia las mujeres que aspiran a ocupar cargos políticos de elección popular o a quienes los ejercen. Y también claro a quienes están en la función pública.

He escuchado como periodista una frase también de las feministas: a cada paso una reacción. Así tras la reforma constitucional al artículo 41, aprobada el 31 de enero de 2014 en México, se tienen datos concretos sobre el incremento de la violencia y que se pueden consultar en SemMéxico http://semmexico.com/nota.php?idnota=2294, cuando se habla incluso de una violencia exponencial en el ámbito político contra las mujeres.

Lo que antes era un pastel completo o casi completo para los hombres, en las presidencias municipales, los congresos y el Senado, hoy es un pastel  que se divide entre dos actores fundamentales de la sociedad: las mujeres y los hombres. Y aunque hay varones que toman bien esta determinación, quiero decirles que hay muchos que lo han tomado muy mal, en Oaxaca el recuento sobre esa circunstancia es vasta y también la hemos documentado.

Hoy mismo lo que pasa en el cabildo de Oaxaca de Juárez tiene su componente de género, de los nueve integrantes del Cabildo que se oponen a seguir siendo manejados al arbitrio del presidente municipal, cinco son mujeres. De ahí que el edil capitalino José Antonio Hernández Fraguas, haya caído en pronunciamientos para descalificar el trabajo de las regidoras, incluso, considera que son manejadas por sus compañeros de partido, que obedecen a consignas del papá, como sucede con Karla Villacaña Jiménez, o que las maneja la pareja o el esposo. O que persiguen otro tipo de intereses, quizá refiriéndose a sus afanes de poder o a ilícitos pensamientos.

Craso error. Su opinión es tan burda como la que aplican en las comunidades de usos y costumbres, donde los hombres se ofenden porque una “pinche vieja;  los quiere mandar”, como suelen declarar abiertamente sin temor a nadie, menos aún a la posibilidad de pisotear derechos humanos.

Y es que el ser mujer, dentro de la cultura machista, responde a esos roles y estereotipos. A esos mandatos. Todavía resuena en nuestros oídos aquel dicho que mandataba que “calladitas se ven más bonitas”. Lástima, hoy están en franco desuso esos y otros refranes machistas que construían la naturalidad del ejercicio del poder patriarcal.

Y las mujeres que ejercen un cargo político por elección popular son las menos indicadas para seguir respondiendo u obedeciendo al patriarca. De ahí que, para muchos resulte “sospechoso” que algunas regidoras del PRI hayan decidido voltear al presidente el chirrión por el palito. Pero no, simplemente, responden a su individualidad, a sus propias personalidades, a la educación que recibieron, porque la honradez y la disciplina se forman en casa, se transmiten.

La última del edil capitalino es que ordenado postergar el pago de parte de los salarios a los nueve regidores y regidoras, así como al personal que colabora con Azucena Hernández Vásquez, Karla Verónica Villacaña Quevedo, Rosario Leví López López, Eduardo Reyes Santiago, Leslie Jiménez Valencia, Sergio Andrés Bello Guerra, Paulino de Jesús Ruiz Olmedo, María de la Luz Ramírez Hernández, y Bárbara García Chávez

Lo tuvieron y lo dejaron ir

Ese poder patriarcal hacedor de guerra, llevó al enfrentamiento en la agencia Vicente Guerrero de Zaachila, hace poco más de una semana entre colonos que desalojaron de manera violenta, al menos 50 viviendas quemadas, dejó un saldo de 200 familias desplazadas, lo que se traduce en varios cientos de personas, mujeres, niñas y niños la mayoría.

Estamos hablando de un área conurbada a la capital de Oaxaca. Ahí el dirigente de la organización Frente Popular 14 de Junio, Francisco Martínez Sánchez, impuso por mucho tiempo su ley. De ahí que la munícipe de Zaachila, Maricela Martínez Coronel, con toda razón, acusara de omisión al Poder Ejecutivo de Oaxaca.

Mientras las personas afectadas viven hoy en un albergue en Zaachila, con la promesa de recibir atención necesaria y resolver su problema, el dirigente de la 14 de julio, es hoy buscado y se pagaría un rescate de un millón de pesos por él. Esta organización también tiene en su haber algunas agresiones de violencia sexual contra mujeres, despojos y el hecho de imponer la ley del terror en la zona.

El famoso Francisco Martínez Sánchez, conocido como Don Panchito, se tomó la foto recientemente con el gobernador Alejandro Murat, como ya se ha dicho incansablemente. Un compañero fotógrafo contaba hace unos días que recién la semana pasada este señor se paseaba por el zócalo. Incluso lo tuvieron en sus manos las autoridades y luego lo dejaron ir. Hoy pagarán por su paradero. Ojalá que el pago sea del salario de los responsables de seguridad y procuración de justicia, porque ahora sí que lo tuvieron y lo dejaron ir.

Ese es pues, el poder patriarcal. El mismo que hoy ha dejado miles de víctimas a lo largo y ancho del país, donde las mujeres siempre nos llevaremos la peor parte, considerando que somos cosas y no personas. Ya lo dijo la doctora Patricia Olamendi, cuando presentó aquí su libro Feminicidio en México, enfrentamos un alza de la violencia criminal y feminicida contra las mujeres. Por las mismas razones que ya les comenté aquí mismo.

@jarquinedgar