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El pasado, el presente y el futuro del voto femenino en México

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Foto especial

 

Elvira Hernández Carballido

 

17 de octubre de 1953-17 de octubre de 2015. 62 años de votar y ser votadas.

Pero la lucha empezó desde mucho antes. Por eso es importante siempre evocar el pasado.

Pero la lucha sigue en este siglo XXI. Por eso es importante preguntarnos qué pasó, qué pasa y que puede pasar.

Pero la lucha desafía al futuro. Por eso es importante apostar a la prospectiva política.

Sí, esa categoría creada en la academia que permite tener la certeza que a partir de la reconstrucción de fenómenos pasados se puede partir del reconocimiento y construcción de las opciones e insertar una dinámica que lleve al campo de lo posible, lo no dado, la posibilidad de entrar al terreno del futuro.

Hacer estudios teniendo como eje la prospectiva política desde la perspectiva de género, permite hacer visibles a las mujeres en el pasado, presente y futuro de un escenario en particular, y si ese escenario es el político, la historia de este logro de convertirse en ciudadanas adquiere certezas, plantea posibilidades y crea alternativas. La prospectiva, desde la mirada del género, puede aplicar sus categorías básicas y sus preguntas ejes de la siguiente manera:

 

CATEGORÍAS PREGUNTA MUJERES Y POLÍTICA EN MÉXICO
Historia ¿Qué ha pasado? Las sufragistas mexicanas 1911-1953
Normativa ¿Cuál es el futuro que deseamos? La ciudadanía

Las cuotas

La paridad

Definicional Cómo es el presente Mujeres que votan y que pueden ser candidatas a puestos políticos pero con dificultades y apariencias de los partidos políticos.
Confrontacional ¿Qué diferencia hay entre lo que pasó, lo que pasa y lo que pasará? No ciudadanas-Ciudadanas-Votamos-Poco a poco candidatas a puestos de elección-Poca representación-Cuotas-Paridad
Determinación estratégica ¿Cómo ir construyendo ese futuro? Movimiento feminista y perspectiva de género.
Factibilidad Cuáles son los medios y las posibilidades? Organización de las mujeres, participación, toma de decisiones, legislar, sensibilizar…

 

Ahora, les invito me acompañen a un recorrido donde podamos comprobar que estos 62 años del voto femenino son resultado de una lucha latente en el pasado, en el presente y el en futuro.

 

¿Qué ha pasado?

En el año de 1911, la primera plana del periódico “El Imparcial”, el más importante durante el porfiriato, informa con sorpresa sobre una marcha de mujeres que pedían al Congreso de la Unión una iniciativa para que a las mujeres les sean reconocidos los mismos derechos que a los hombres, en lo que se refiere a votar y ser votadas en las elecciones para el desempeño de puestos públicos.”

Sin embargo, su lucha no fue escuchada ya que en 1917 la Constitución Mexicana, si bien les otorgó la igualdad desde el punto de vista jurídico y laboral, les negó el derecho al voto. Pero en la clandestinidad esa idea siguió latente. Pero en congresos la idea fue persistente. Así durante el gobierno de Lázaro Cárdenas apareció el Frente Único Pro Derechos de la Mujer que aglutinó a más de cincuenta mil mujeres de diferentes ideologías, clases, profesiones, edades y estados. Cada una de ellas despliega una intensa campaña para reformar el artículo 34 Constitucional a fin de que fueran reconocidos los derechos políticos de las mujeres. No fue sencillo, como recuerda una de esas primeras sufragistas mexicanas: “Muchas burlas, muchas humillaciones…Una ocasión, recuerdo que fuimos un grupo de mujeres a hacer acto de presencia en las puertas de la Cámara de Diputados con unos carteles, lógicamente nos lo colocamos al frente de nuestros cuerpos pidiendo el voto para la mujer. Al día siguiente, los periódicos lo menos que pusieron en sus columnas, o mejor dicho, con lo menos que nos calificaron fue decir “Mujeres sándwich en las puertas de la Cámara de Diputados”.  Ante el temor que ese futuro electorado femenino votara de manera conservadora, se les volvió a negar ese derecho.

En 1941 la periodista María Ríos publica el libro “La mujer mexicana es ciudadana” y aboga por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, rechaza la idea de que la falta de práctica política femenina ha impedido la participación política de la mujer y advierte que en la redacción de la Constitución de 1917 no se excluye implícitamente a la mujer pero hizo falta definir la ciudadanía femenina.

Será hasta mitad de siglo XX que un grupo de mujeres visite al presidente Adolfo Ruiz Cortines y decidas le expongan:

“¿Cree justo, don Adolfo, que las mujeres no tengamos derecho al sufragio universal nada más porque nacimos con un sexo que no elegimos? Y que va cambiando la cara, se puso muy serio… Entonces ya me envalentoné yo y le digo: Bueno, ¿le parece a usted que nos volviéramos a reunir pero que viéramos la fecha desde ahora?”. Dijo que sí… La organización no fue difícil, fue pesada, pero teníamos tanto y tantas ganas de que nos dieran el voto que trabajamos y todo salió bien… “

Y el 17 de octubre de 1953 las mujeres mexicanas lograron ganarse el derecho de votar y ser votadas.

 

¿Cómo es el presente?

Las mujeres mexicanas votan en cada elección, incluso algunas se dan ahora el gusto de no votar, decepcionadas del sistema político. Pero las que desean entrar al mundo de la política y ser diputadas, senadoras, presidentas municipales o candidatas a presidentas del país, se han encontrado muchas resistencias.

En 1953 se nos otorga el derecho a ser votadas y será hasta 1988 que salga la primera mujer candidata a la presidencia de la República: Rosario Ibarra de Piedra. Hasta el momento, 2015, solamente han sido apoyadas las candidaturas de Cecilia Soto y Marcela Lombardo, en 1994; Patricia Mercado, en 2006, y Josefina Vázquez Mota, en 2012.

En 1953 se nos otorga el derecho a ser votadas y la primera gobernadora es Griselda Álvarez, en 1979. Después Beatriz Paredes, en 1987. Dulce María Sauri, 1992. Rosario Robles es jefa de gobierno del Distrito Federal en 1999. Amalia García en 2004 es gobernadora de Zacatecas e Ivonne Ortega lo será de Yucatán en 2007.

En 1953 se nos otorga el derecho a ser votadas y en 1964 son elegidas las primeras senadoras: María Lavalle y Alicia Arellano.

Las diputadas fueron elegidas mucho antes debido a que en otros estados esta reforma del voto femenino se dio antes, así en 1923, en Yucatán la Primera diputada local fue Elvia Carrillo Puerto. Yucatán y la primera Regidora se llamó Rosa Torres. Mientras que en 1938 la primera presidenta municipal fue Aurora Meza Andraca, en Chilpancingo, Guerrero.

 

¿Qué pasó, qué pasa, qué pasará?

A 62 años de voto femenino en México todavía hay muchas cosas por hacer para que las mujeres tengan una participación en contexto de igualdad con los hombres. Y diferentes grupos de mujeres, feministas y políticas insisten que al reconocer que la ciudadanía se compone por igual de mujeres y hombres, en consecuencia, ambos deben estar representados en porcentajes iguales en el sistema político. Fue así como surgieron las cuotas de género, cuya finalidad no era proteger primordialmente a un género, lo que procura es un equilibrio razonable entre ellos. No es admisible que el acuerdo sólo se limite a recomendar el cumplimiento de la ley, debe modificarse de tal forma que resulte clara la obligación de los partidos políticos para cumplir con la cuota de género”.   Pero bien denuncia la Doctora Josefina Hernández Téllez: “el tema de cuotas no es suficiente por sí solo. Se requieren sanciones en serio y un sistema que comprenda aspectos como capacitación y financiamiento, es decir, estructuras de apoyo adicional que terminen con la formalidad y las falsas políticas de inclusión”.

Y antes de terminar el siglo XX surge un nuevo término: Paridad, que representa un “concepto de sociedad integrada a partes iguales por mujeres y por hombres, en la cual la representación equilibrada de ambos en las funciones decisorias de la política es condición previa al disfrute pleno y en pie de igualdad de la ciudadanía, y en la cual las tasas de participación similares o equivalentes(entre el 40/60 y el 50/50) de mujeres y hombres en el conjunto del proceso democrático, es un principio de democracia».

Y a 62 años de esa lucha de las sufragistas mexicanas la palabra “Paridad” vibra como nunca, no solamente para celebrar, sino para discutir, debatir, comprender. Por eso en Hidalgo, precisamente el grupo de mujeres llamado “Paridad”, encabezado por Otilia Sánchez Castillo, recibimos con beneplácito que la paridad quedó normada en el artículo 41 de la Constitución a principios de 2014. Pero, no dejamos de marcar los pendientes:

  • Elevar a rango constitucional local la paridad municipal.
  • Establecer la paridad de género en la conformación de los órganos de dirección de los partidos políticos.
  • Regular la paridad de género en el acceso a los cargos públicos de administración estatal y municipal, así como en las contrataciones del Poder Legislativo y Poder Judicial.

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