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El Poder Judicial no será sumiso a ningún partido, resalta en su toma de protesta, Alvaro Pérez Juárez

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Plantea independencia y equidad en el Poder Judicial

 

 *  Al rendir protesta como nuevo presidente del TSJCDMX, señaló  que la equidad en la impartición de justicia será la tónica en esta nueva época; se pronuncia  por  jueces autónomos que velen por los derechos ciudadanos y reconoce la labor de los trabajadores  adheridos al Sindicato de Trabajadores del Poder Judicial del Distrito Federal, que encabeza Diego Valdez Medina

 

Por BLAS A. BUENDÍA

Especial para Expediente Ultra

Al advertir que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJCDMX) “no será sumiso a ningún color político”, el magistrado Álvaro Augusto Pérez Juárez rindió protesta como nuevo presidente de este Órgano Jurisdiccional, ante la representatividad de los Poderes Ejecutivo y Legislativo locales, así como del Jefe del Ejecutivo federal.

Ante la regia fotografía del ex presidente Benito Juárez García, enfatizó que su compromiso “no está ni estará con ningún color político”, y  subrayó que “su única responsabilidad es la de defender la soberanía del Poder Judicial capitalino ante todo y frente a todos”. Reconoció en su mensaje la valiosa labor que desempeñan en pro de la institución los trabajadores adherentes al Sindicato de Trabajadores del Poder Judicial del Distrito Federal, encabezado por Diego Valdez Medina.

En sesión pública del Pleno de Magistrados, el representante del Poder Judicial para el periodo de abril 2017-noviembre 2018, insistió en que su compromiso no se encuentra balanceado entre ninguna frontera partidista, y sintetizó que asumirá como ideología la que defiende un Poder Judicial independiente que reclama jueces autónomos, vela por los derechos ciudadanos y reconoce a la Constitución como su único límite.

Con la presencia del jefe de Gobierno, Migue Ángel Mancera Espinosa; del presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa, Leonel Luna Estrada, y del consejero jurídico del Ejecutivo federal, Humberto Castillejos Cervantes,  el  magistrado Álvaro Augusto Pérez Juárez puntualizó que asume su nueva responsabilidad con la convicción y el sosiego de sentirse acompañado por los magistrados que integran el Pleno, y por  la relación de respeto y solidaridad que se sostiene con los representantes de los otros dos Poderes de la capital.

Asume el cargo el nuevo presidente del Tribunal de la CDMX

El  jurista mexiquense comentó que todo demócrata deberá saber reconocer al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, su inmensa labor política para dotar a la capital del país y a sus ciudadanos de una Constitución. “Debemos agradecerle y reconocerle su impronta que quedará marcada en la historia”, consideró.

Durante su discurso, en el que hizo un reconocimiento a su antecesor, el magistrado Edgar Elías Azar, y del que dijo supo construir un futuro para la justicia capitalina, el nuevo presidente del TSJCDMX subrayó el compromiso de “mantener y hacer mantener la Constitución”, garantizar los derechos y legitimar “nuestra función”.

Recordó que un demócrata sabe que los recursos jurisdiccionales no son actos de autoridad dictatorial, sino márgenes jurídicos depositados en las leyes para mantener y consolidar el Estado de derecho y el imperio de la ley.

Es tarea de todos, abundó, asegurar que la Constitución cumpla con los requisitos más notables y más necesarios para un Estado de derecho moderno, libre y soberano.

Dijo a los integrantes del Pleno que hoy se necesita inteligencia y trabajo, y recordó que aun cuando en ocasiones se sostienen en el seno del órgano colegiado criterios diversos y distintos, nunca queda de lado la imperiosa y altísima responsabilidad de juzgar correctamente.

En el acto, al que asistió también el subsecretario de Enlace Legislativo y Acuerdos Políticos de la Secretaría de Gobernación, Felipe Solís Acero, en representación del titular de la dependencia, Miguel Ángel Osorio Chong, el magistrado destacó que “la disidencia siempre enriquece a la democracia”, y agregó que “ésta es la base de la deliberación y alimento del diálogo”.

Las diferencias entre juzgadores, consideró, no ponen en disputa los valores a los que se deben, sino que discurren sobre caminos variados y distintos para llegar a honrarlos y hacerlos valer.

El magistrado Álvaro Augusto Pérez Juárez advirtió que, por encima de cualquier criterio contrario entre impartidores de justicia, siempre se encuentra un acuerdo común, porque hay un consenso genérico y estable “que nos une y nos asume como juzgadores de un mismo estado y como miembros de un mismo poder”, lo que se resume como el valor de la justicia y el de la independencia judicial.

Hizo un llamamiento a sus pares para trabajar todos juntos, hombro con hombro, y dijo que su corazón, mente y alma se vuelven de una sola pieza, con la única responsabilidad de representar la soberanía del Poder Judicial capitalino.

Al pronunciar un mensaje, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera Espinosa, reconoció a quienes han encabezado el TSJCDMX, y expresó al nuevo representante del Poder Judicial de la ciudad la seguridad de que en su labor será acompañado desde su administración en los retos importantes que se vislumbran, como la implementación del sistema de justicia laboral.

En este certamen político-jurídico, estuvieron presentes integrantes del mayoritario Sindicato de Trabajadores del Poder Judicial del Distrito Federal, que encabeza el Doctor Diego Valdez Medina.

Togas, sobriedad pintadas de negro

A continuación, se despliega textualmente el primer discurso del magistrado Álvaro Augusto Pérez Juárez, como nuevo presidente del TSJCDMX:

Hoy la justicia cobra ante mis ojos un sentido más robusto del que tenía antes; soy más sensible a la responsabilidad que representa cada una de las togas que me rodean. Su sobriedad pintada de negro, me recuerda a los valores por las que las portamos cada día: legalidad, libertad, igualdad.

Esas togas que en cada Pleno, en cada audiencia y en cada fallo, cubren nuestros cuerpos y nos ven celosas desde su simbolismos para inscribir en nuestras mentes la responsabilidad jurídica y social de dar a cada quien lo suyo.

Presente el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera

Esas togas que hacen la suma de tareas y que me recuerdan los compromisos impostergables con la justicia mexicana, hoy depositan en mis manos, por su voluntad libre y democrática, el peso de esa labor.

El compromiso con la ciudadanía, el compromiso con este pleno de magistradas y magistrados que me han honrado con su voto, el compromiso con cada uno de los jueces y con cada uno de los trabajadores de este Tribunal que con su labor silenciosa, desde la más humilde posición hasta la más alta de ellas, hacen que la justicia sea una realidad todos los días, el compromiso con los valores constitucionales; en suma: el compromiso con la justicia capitalina.

Mi compromiso no está, ni estará, con ningún color político, no se encuentra balanceado entre ninguna frontera partidista, no tengo más compromiso que el de la ideología que defiende un Poder Judicial independiente; que reclama jueces autónomos y que vela por los derechos de los ciudadanos y que reconoce a la constitución como su único límite.

Asumo esta nueva responsabilidad con convicción y sosiego al sentirme acompañado, en primer lugar, por ustedes, mis pares, pero también, al conocer y reconocer la relación de respeto y solidaridad con los representantes de los otros dos poderes capitalinos: el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera y el Presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa, Leonel Luna.

Me siento estimulado por la presencia del Consejero Jurídico de la Presidencia de la República, Dr.  Humberto Castillejos Cervantes, así como del Señor Subsecretario Felipe Solís Acero, en representación del Lic. Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación.

Saludo con entusiasmo a las Magistradas y Magistrados Presidentes de los Tribunales del país aquí presentes que con su acompañamiento y respaldo arropan este acto Republicano.

A todos los que hoy y aquí me acompañan, agradezco su presencia y su apoyo solidario y su disposición coadyuvante.

En los términos más clásicos de la teoría del estado, aquí estamos representamos la división de poderes en México: Federación y Estados soberanos; Legislativos, Ejecutivos y Judiciales aquí representados; en los términos más democráticos, los tres poderes y sus distintos niveles, podemos, y sabemos, mantener esa saludable división, en un plano de colaboración por el bien común y por nuestra Nación. Así se muestra esta tarde y así lo lograremos al recorrer el camino, nuestro camino juntos.

El judicial es un Poder Independiente, que goza del respeto, orden y armonía que entre todos promovemos cada día en nuestra gran Ciudad.

Mantener esa relación es parte de esa gran responsabilidad que hoy han depositado en mí; que es de las más altas y que me honro en recibirla y aceptarla.

Mi convicción está con la democracia. En aportar, a través de ella, un Poder Judicial con Magistrados y jueces probos, de carrera y con carrera, con probada experiencia en el servicio judicial, para consolidar cada día el Estado de Derecho que México reclama: reafirmar frente a la ciudadanía nuestra imagen y legitimar nuestro rumbo frente a ella.

No tengo más compromiso que ello: mantener y hacer mantener la Constitución, garantizar los derechos y legitimar nuestra función.

Un demócrata sabe que los recursos jurisdiccionales no son actos de autoridad dictatorial, sino márgenes jurídicos depositados en nuestras leyes para mantener y consolidar el Estado de Derecho y el Imperio de la Ley.

Todo demócrata de saberle reconocer y admirar al Jefe de Gobierno, su inmensa labor política para dotarnos, finalmente, de una Constitución a los habitantes de esta Ciudad. Debemos agradecerle y reconocerle su impronta que quedará marcada en la historia, señor jefe de Gobierno.

Coadyuvar en esa tarea, implica asegurarnos que nuestra constitución cumpla con los requisitos más notables y más necesarios para un Estado de Derecho moderno, libre y soberano. Es tarea de todos asegurarnos de que así sea.

Señoras Magistradas, Señores Magistrados, el Poder Judicial que encabezamos y representamos hoy, necesita de nuestra inteligencia y trabajo.

Un pleno de magistrados tan rico como éste, de individuos preparados, estudiosos e interesados en el bienestar social, sin duda alguna alberga muchas ideas, sostiene en su seno criterios diversos y distintos, difieren sus miembros en cuestiones de alta trascendencia jurídica y política, pero nos une un sentido mucho más amplio y fuerte que el específico de nuestras propias diferencias: la imperiosa y altísima responsabilidad de juzgar correctamente.

En un cuerpo colegiado como el nuestro, los diferendos no sólo son normales, sino hasta encomiables; valiosos en sí mismos. Pues son los que enriquecen y dan vida a nuestra vida colectiva.

En un pleno que reúne tantas mentes, no se puede esperar menos que eso. La diferencia, la diversidad, la pluralidad, son parte esencial de nuestro quehacer como juzgadores y ennoblecen nuestra existencia como individuos autónomos. Nos acercan a los valores que todos, sin excepción, representamos y admiramos.

La diferencia y disidencia siempre enriquece a la democracia. No hay democracia sin ella, pues es la base de la deliberación y es el alimento del diálogo. Esa disidencia que juega dentro del mismo marco de valores que terminan por unirnos y acercarnos a los mismos principios. Nuestras diferencias, entre juzgadores, no ponen en disputa esos valores a los que nos debemos, sino que discurren sobre caminos variados y distintos para llegar a honrarlos y hacerlos valer.

Por encima de cualquier criterio contrario, siempre encontramos un punto de acuerdo común en todos nosotros. Hay un consenso genérico y estable que nos une y nos asume como juzgadores de un mismo Estado y como miembros de un mismo Poder: el valor de la justicia y el de la independencia judicial.

La encomienda es de todos y por ello debemos de trabajar todos, juntos, hombro con hombro. El día 30 del mes pasado, entre todos ustedes, fui elegido como el representante de este Poder capitalino, hoy rindo protesta y acepto formalmente la responsabilidad de dirigir nuestros pasos hacia el futuro.

Mi corazón, mi mente y mi alma están comprometidos en ello. En este momento se vuelven de una sola pieza y con una única responsabilidad: la de representar y defender la soberanía de este Poder Judicial capitalino ante todo y frente a todos.

Un demócrata no puede esperar la unanimidad, un demócrata no puede aspirar a la homologación, un demócrata sabe del valor de la disidencia, que no la confunde con la simple oposición no pensada; un demócrata sabe que su labor está en intentar reunir la aceptación y el reconocimiento de todos, al final de su jornada y con independencia de las diferencias.

Reconocimiento a la labor de Edgar Elías Azar

No podría pasar por alto el reconocimiento como ciudadano, el agradecimiento como Magistrado y mi admiración como persona, al Magistrado Édgar Elías Azar. Hombre de una sola pieza que no sólo ha sabido construir un futuro para la justicia capitalina.

Al que cumple con su deber y su palabra, se le debe honrar con la retribución de nuestro reconocimiento, con nuestra amistad y con el recuerdo.

A mis compañeros magistrados y magistradas, los convoco y les tiendo mi mano para hacer crecer, todos juntos, este gran Tribunal que desde los tiempos de Juárez es el más emblemático de todos. Hagamos honor a todos aquellos que han recorrido sus pasillos, ocupado sus salas y dictando sentencias desde los sitiales que ahora ocupamos. Trabajemos todos juntos, ahora, que es tiempo de construir. ¡Muchas gracias!

Cabe destacar que el ex presidente del TSJCDMX Édgar Elías Azar, recientemente fue promovido por el Ejecutivo federal como nuevo Embajador Plenipotenciario de México ante el Reino Unido de los Países Bajos (Holanda), cuya designación, en breve, será aprobada por el Senado de la República antes de que finalice el actual periodo ordinario de sesiones de la Cámara alta.