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EL PRÓXIMO PROCESO ELECTORAL EN HIDALGO, UN POSIBLE POLVORÍN

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*Todos los partidos políticos de Hidalgo han comenzado a afinar sus estrategias electorales: Morena se encuentra en una encrucijada de representación partidista, sufre la invasión de “desilusionados” políticos de otros partidos, simples oportunistas de poder. El Pan comienza a sufrir los estragos de su división partidista y del fallido gobierno municipal de la capital del estado; el PRI busca terminar con los compadrazgos y dedazos que los han colocado en un verdadero dilema electoral

Por Antonio Ortigoza Vázquez/@ortigoza2010

El proceso electoral para renovar las 84 presidencias municipales del estado de Hidalgo tiene un carácter constitucional como anticipo del sentir que se vive hoy, no solo en nuestro estado, en nuestra nación.

Éste, como se sabe, tendrá desenlace legal este 2020, pero los aspirantes (suspirantes) –que muchos son representantes de intereses ajenos a los del pueblo– están empeñados en una lucha sin cuartel.

Pero el atributo constitucional no les quita importancia ni trascendencia íntimas de sus capacidades políticas para competir en las próximas elecciones; si no lo opuesto, pues existe un cúmulo de razones estratégicas, de la realpolitik , del arte de tragar sapos y de las metamorfosis viperinas que muchos actores políticos hidalguenses han demostrado  estar contagiados por el efecto morenista.

Y algunas de esas razones estratégicas serían si es real o una falacia la aprobación ciudadana de las políticas aplicadas por el poder político del Estado mexicano, el cual es encabezado por don López. Esa aprobación ciudadana –hasta hoy solamente vive en encuestas– se traduciría, en lo concreto, en una fuerza real para buscar una mayoría absoluta de comparsas morenistas que gobernarían una gran cantidad de municipios hidalguenses.

Pero esa mayoría de “suspirantes”, muchos de ellos simples políticos de pacotilla, están en un pantano, inertes, sumidos en una encrucijada de poderes de facto que han provocado una división en el partido que les dio cobijo, o en algunos casos, intentan subirse al barco de “oportunidades” en que se ha convertido Morena en Hidalgo, barco que es capitaneado por el Grupo Universidad.

Esa mayoría es necesaria para que, sea el partido que sea, quien gane el mayor número de municipios, establezca una plataforma de poder territorial y social favorable al proyecto de país histórico que glorifica el Ejecutivo lopezobradorista.

Ese proyecto de ganar el mayor número de alcaldías, empero, tiene coincidencias –si no es que similitudes– con los que han abanderado, desde el último proceso electoral en Hidalgo, los personeros del Legislativo y el Grupo Universidad.

Coincidencias y similitudes tienen denominador común: consolidar el proyecto inspirado en la filosofía e ideología del neoliberalismo, maquillado con una insípida izquierda, económica y política adoctrinada por los entes de poder desde el centro del país.

Es probable que don López tenga conciencia de que difícilmente sus posibles candidatos –los de morena– lograrían conformar una victoria avasalladora, dado el hartazgo hidalguense por el Grupo Universidad que hace y deshace con el partido que fue entregado a Gerardo Sosa a cambio de 50 millones de razones.

Por ello, hay suspicacias fundadas de que el trabajo del gobernador del estado, Omar Fayad Meneses –que ha sido calificado como unos de los cinco mejores gobernadores del país–, es el mayor obstáculo que enfrentará la cofradía morenista.

Así, se puede intuir, que si Morena no obtiene la aprobación ciudadana en los futuros comicios, intentará obtenerla mediante simulación, farsa y presión. Simulará, pues, que tiene la aprobación de un pueblo que cada día vive una desilusión de lo que le fue prometido por un presidente que comienza a vivir sus propias tormentas.

Sin embargo, también existen indicios de que el priísmo hidalguense hará lo propio, sobre todo en aquellos municipios que gobierna. PRI y PAN buscan la aprobación ciudadana, la cual se ha visto mermada ante el ambiente político que se vive en nuestra nación. El PRI, por ser la tercera fuerza política del país, viene de una derrota electoral federal y local, el PAN, con su alcaldesa estrella –Yoli Tellería—y su prepotente esposo Daniel Ludlow, han colocado a su partido en la antesala de la derrota.

Pero ante el enorme descrédito de políticos, partidos y autoridades electorales -el poder político del Estado–, la suspicacia del fraude se acentúa. Ya lo vimos en Veracruz.

Esa percepción parece general y arraigada y de innegable efecto:  reducir aún más la estrechez de los pocos canales políticos para liberar la creciente explosividad social.

El 7 de junio, está a la vuelta, pronto se conocerán quienes fueron los iluminados por sus partidos. Comienzan las apuestas, pero recuerde la frase de sociólogo estadounidense, James Petras: «México es un país políticamente explosivo sin ningún canal político»

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