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Elba Esther Gordillo: del penal de Tepepan a la Cárcel de Dios

*La otrora mujer más temida, envidiada y odiada, al hospital *Perdió la batalla para enfrentar proceso en prisión domiciliaria *Si la le va bien, regresará al ghetto que llaman prisión aquí

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Foto especial

Por Joaquín Herrera

CD de México, 9 de noviembre/2015 La presa más famosa, también es la más solitaria; la otrora temida, como odiada, Elba Esther Gordillo, sale de la cárcel de mujeres para entrar a la “cárcel de Dios”, el Hospital.
La mujer que contribuyó al éxito o fracaso de los últimos presidentes, sabe que puede no regresar –si falla la cirugía- o, si le va bien, retomará su celda de 8 metros cuadrados donde pasará al resto del fin de año, por lo menos.
Se redujeron las esperanzas de otorgarle su departamento del popof barrio de Polanco como prisión domiciliaria, conforme a una ley que permite ese beneficio a procesados, con más de 70 años de edad, como es su caso.
La Maestra –que vivió en los terregales de Nezahualcóyotl, huyendo de la miseria de su natal estado de Chiapas, entre los más pobres del país aún hoy- escaló al sindicalismo, apoyada por el entonces poderoso y famoso, el finado “Profe” Carlos Hank, uno de sus primeros amoríos y su mecenas. Su mentor.
Logró superar su condición de huérfana a los 3 años de edad; se duda que haya sido titilada maestra, pero eso suele arreglarse en el sistema mexicano.
Es fama, por ejemplo, que un 20 por ciento de maestros en nómina no existen, no desquitan el sueldo y, lo peor, abundan los que reciben sueldos mayores que el Secretario de Educación en turno.
Jamás ha habido uno solo arrestado. El sindicato es un poder temerario a la fecha. Y Elba Esther llegó a dirigirlo.

Ahora, caída en desgracia, por aras de su oficio, la política, ella está muy lejos de su máxima gloria: llegó a figurar como una especie de gran elector, a nivel de una sucesión presidencial, confiesa que se ganó la fama a pulso de temeraria.

Y llegar a ser considerada por medios nacionales e internacionales como la mujer más poderosa de México –conforme a The New York Times y El País, por ejemplo- también fue la más temida. Posiblemente la más odiada.
La Maestra Gordillo, lideresa por 22 años, por decisión del Presidente Carlos Salinas, manejó el sindicato más grande de Latinoamérica –le atribuyen más de un millón de maestros- y repitió a sus antecesores allí, con el carácter de vitalicia, aunque todos fueron derrocados en su momento y sustituidos por el mismo poder que los elevó.
El modus operandi, desde los años de la posrevolución, con Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas: los sindicatos fueron una especie de organismos paraestatales y su manejo, una concesión; claro, a condición de no desafiar a “la ley”.
Elba Esther se dio el lujo usar ese millón y algo más de de seres 8y por tanto de votos manejables) si buena parte de ellos suelen convertirse en promotores del voto.
La Maestra fue clave para hacer que en el año 2000, el país llegara al cambio de siglo y de milenio bajo otro partido en el poder: el Partido Acción Nacional. El PRI pasó a ser oposición por primera vez en 80 años, al llegar así el Presidente panista, Vicente Fox.
Y se repitió la historia en 2006: Elba se ha ufanado y el Presidente Felipe Calderón confesaría que el medio millón de votos con que derrotó al perredista, Andrés Manuel López Obrador, fueron aportación de Gordillo. …Y ella le cobraría en puestos clave en el gabinete de entonces.
Hoy, a Elba Esther solo le queda recordar:
«Soy una mujer muy solitaria. Casi nadie me conoce. No soy Dios. He cometido muchos errores», confesaría a El país.
«Hasta llegar a donde estoy, el recorrido ha sido doloroso. México es un país machista. Con una cultura autoritaria».
Etc.etc. etc.
En su celda habla con amargura de sus otrora “alumnos”. Al que proyectaría como presidenciable, Miguel Ángel Yunes –lo hizo director del ISSSTE- no lo pasa:
«Yunes se murió para mí. Él perdió. Tenía una buena amiga. Un cariño de a de veras», expuso a El País.
Del ex canciller, con el primer presidente panista, Vicente Fox, Jorge Castañeda, le espeta una frase enigmática: «Él sabe que no tiene autoridad moral ante mí».
La temeraria Elba, había desafiado al Presidente Ernesto Zedillo, el último priista en Los Pinos:

Es fama cómo urdió destruirlo…Hasta con magia negra. Elba viajó a África y contrató al mejor hechicero.

Eran tiempos en que Zedillo, estaba siendo acosado por el opositor radical PRD; sus agresiones callejeras, incluían pedir “un interno”. Y la revista Proceso, publicaba “huelo a Interinato”. Había amenazas de muerte.
Y el Presidente priista, se doblegó; habló con Elba a tal distancia y logró hacer las pases.
Pero la magia negra –que ha sido un recurso de Presidentes mexicanos; abundan los casos de creyentes en estas artes, desde Francisco I. Madero a la fecha- fue magia blanca para ayudar a marta Sahagún a someter a Fox, su entonces jefe.
A La Maestra todo le perdonaban. Se hizo de una colección de propiedades en México, hasta que se cansó y optó por vivir en San Diego, California, con marina, yates y una vida paradisiaca, hasta que, como ella dice, cometió graves errores.

Y ese “error” –imponerse como gran electora- y desafiar “La Ley” le valió un arresto inesperado, en vísperas de que se echara a andar la etapa de reformas, en especial, la educativa.
La “mujer más poderosa de México”, apenas puede lograr que le permitan salvar la vida con una cirugía en un hospital que no sea dentro de la cloaca en que se pudren cientos de mujeres como ella.
Ni siquiera se sabe de qué será operada. La Secretaria de Gobierno del DF, Patricia Mercado, informó que el Instituto Nacional de Neurología está listo para recibir a la ex líder del SNTE.
Y Elba Esther Gordillo, saldrá esta semana del penal de Tepepan para realizarse una resonancia médica en un hospital ajeno a su prisión, que dice tenerlo todo. De ahí se decidirá su procede la cirugía.
Como se ve, la solitaria de Tepepan, apenas recibía visitas -sus hijas, nietos y casi ningún amigo- y se infiere que en sus soledades, seguramente reflexionará que Dios perdona, la vida, no.

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