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En la UAEH no saben de crisis: 200 MDP más a su presupuesto

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SILOGISMOS

*Sosa Castelán cobra intereses a Morena

*La revancha de AMLO contra Yunes

*Batista y el tema de la nueva refinería

 

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Especial de Expediente Ultra

Nada mal para empezar: La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo logró un aumento a su presupuesto de 200 millones de pesos, que se agregan a los 617 millones ejercidos en 2018. Se trata de un favoritismo inaudito, toda vez que el resto de universidades estatales del país lucharon –casi todas con poca fortuna- ya no por un incremento de fondos, sino de no padecer una sustancial reducción.

Con una mayoría de 20 votos a favor (18 de Morena, de los cuales nueve diputados son del Grupo Universidad) el Congreso estatal de Hidalgo aprobó el presupuesto para la UAEH, institución que controla con mano de hierro el cacique Gerardo Sosa Castelán, quien realizó alianza político-electoral en 2018 con Morena y su candidato presidencial triunfante, Andrés Manuel López Obrador, con el gasto de cuantiosos fondos para la campaña procedentes del patrimonio universitario.

Pero hay más: En la Gaceta Parlamentaria 5186, ramo cultura, se le asigna a la UAEH el 50 por ciento del presupuesto de 13.8 millones de pesos. Así, Sosa Castelán dispondrá de siete millones de pesos adicionales para “promoción cultural” (un recurso infalible para granjearse la simpatía de un sector con nada despreciable influencia para “maquillar imagen”, aunque hace pocos días este segmento de la sociedad mexicana fue vapuleado en una “conferencia mañanera” de AMLO).

De esos fondos, el Festival Internacional (sic) de la Imagen, tendrá un millón de pesos; para infraestructura musical, dos millones y para la Feria del Libro, 3.5 millones.

Además, el rector de la UAEH interpuso el recurso de amparo 616/2018 ante el Juzgado Segundo de Distrito en Hidalgo, contra el Instituto de Acceso a la Información Pública del estado, para no dar a conocer la versión pública digital de la nómina universitaria correspondiente a diciembre de 2017.

Tal parece que tanto Morena como AMLO recompensan con generosidad las alianzas políticas, tanto con fondos del erario como protección política y jurídica para sus aliados.

¿REVANCHISMO, VENGANZA O JUSTICIA?

El ahora Coordinador de Supervisión y Control Regional, Pedro Guevara Pérez, anda muy activo, mucha tarea de investigación tiene en sus manos, pues el coordinador de esa oficina, continuamente manda solicitudes muy específicas para que se realice una inspección minuciosa en todos los archivos de las delegaciones de la hoy Fiscalía General de la República (FGR) de personajes de pasadas administraciones, como la federal o estatal.

La Fiscalía va tras Yunes

Pareciere que el revanchismo o ¿venganza? Vive en el ánimo del Don López, pues ya es común que en cada mañana acuse a expresidentes, funcionarios, políticos, líderes sindicales, medios de comunicación y hasta empresarios; los exhibe, los acusa y con ello siembra en la sociedad el enojo, el encono y la división.

Quien no recuerda los enfrentamientos verbales entre el ex gobernador de Veracruz Miguel Ángel Yunes Linares, incluso el ex gobernador jarocho llegó a señalar que Amlo era un vividor del erario, desequilibrado mental y loco.

Así las cosas, hoy la FGR ha girado un oficio a todas las delegaciones estatales de esa dependencia, con “carácter de urgente”, para que se investigue “si cuentan con antecedentes” de Miguel Ángel Yunes y de su amigo Jorge Winckler Ortiz, actual Fiscal General de Veracruz, a quien se le intenta iniciar un juicio político por parte del congreso veracruzano. Fuentes de la FGR han señalado que van en serio contra Yunes y Winckler, solo es cuestión de tiempo.

En Hidalgo se busca revivir el desechado proyecto de Refinería

Con mucha mejor ubicación estratégica, geográfica y logística que en Tabasco, grupos políticos y económicos del estado de Hidalgo pretenden promover la resurrección del cancelado proyecto de construcción de la Refinería Bicentenario-Tula, cuyo proyecto fue desechado en el sexenio de Felipe Calderón “por falta de fondos”.

Inclusive, en su campaña para diputado local por Morena, Ricardo Baptista, señaló que entre las peticiones de los pobladores de la zona, destacaba revivir el proyecto, que tantas expectativas de despegue económico, comercial y de empleos de calidad tuvo en su momento.

Pero en realidad, el proyecto nació en medio de fuerte polémica entre posiciones encontradas en un contexto donde el sistema de refinerías de Pemex estaba en condiciones tales que arrojaba pérdidas por 100 mil millones de pesos al año.

Por un lado, había presiones políticas desde la izquierda para construir refinerías, pero con recursos y tecnologías propias. Pero Pemex y el gobierno carecían de una y otra cosa. Del otro, el gobierno consideraba mejor opción importar refinados de Estados Unidos, donde por cierto, Pemex tiene hace tiempo una exitosa asociación con la firma angloholandesa Shell, en una refinería en Deer Park, Houston, donde obtiene inclusive ganancias.

En cierto momento, el presidente Calderón llegó a considerar otra asociación con Shell y otras transnacionales para una refinería en… algún país de Centroamérica, porque en México en esos años tales sociedades estaban prohibidas.

Fue solo una idea y muy pronto la desechó el presidente de la República. Entonces aceptó hacer una especie de “concurso” entre los gobiernos de Hidalgo y Estado de México, para ver el mejor lugar para construir otra refinería.

Finalmente se decidió por Tula, Hidalgo. Pero era evidente que el presidente Calderón siempre vio el asunto con desgano. El caso es que sólo se construyó la barda perimetral y se canceló por falta de recursos.

Se trata de un polígono de 700 hectáreas adquiridas por el gobierno del estado y el costo del proyecto total se estimó en ocho mil millones de dólares, para un tren de producción de carburantes de 165 mil barriles diarios y tardaría cinco años la construcción.

Cuando triunfó en las elecciones Andrés Manuel López Obrador, se revivió brevemente la esperanza de que la Refinería Bicentenario se hiciera realidad, toda vez que tiene la mejor ubicación posible.

Pero el presidente electo anunció el proyecto de Dos Bocas, Tabasco, un lugar lejano a los centros de distribución y consumo, que se encarece sustancialmente por la necesidad de construir líneas de ductos hacia el centro del país.

O peor aún, ahora que la política energética, para pasmo de los especialistas en el ramo, desechará los ductos y el transporte se hará por carretera, cuatro veces más caro y riesgoso que los ductos.

 

 

 

 

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