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Guardia Nacional no… Guardia Civil sí… ¡Pero sin armas!

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Durazo ¿será un tigre desdentado? (Foto especial)

 

Y Durazo ¿Se quedará colgado de la brocha?

 

Por Tania Ortigoza Vázquez

En agosto pasado, el ¿futuro? Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, dijo que el proyecto de formar una guardia nacional con la fusión de Ejército, Marina y Policía Federal, que había sido anunciado reiteradamente por el ahora presidente electo Andrés Manuel López Obrador, definitivamente quedaba cancelado.

En ese momento Durazo hizo suyos, de forma explícita, los señalamientos de juristas y expertos en seguridad pública acerca de los obstáculos que enfrentaría una iniciativa como esa, que requeriría reformas constitucionales y legales muy complicadas de realizar.

Y desde entonces fue tema cerrado. Nadie se ocupó ya del asunto. El presidente electo había demostrado sensatez al desechar la idea, a la que nunca dotó de substancia teórica ni programática.

Hasta el mediodía del sábado 29 de septiembre, en la Plaza de las Tres Culturas, en la Tercera Sección de la Unidad Habitacional Tlatelolco, en un mitin con algunos vecinos de la zona, pero principalmente con contingentes transportados en microbuses y autobuses del servicio urbano, que convirtieron la Glorieta de Cuitláhuac en un estacionamiento improvisado, además de la avenida Flores Magón.

Fue entonces cuando se escuchó la reversa a la reversa, o la segunda marcha atrás al asunto de la fusión de Ejército, Marina y Policía Federal, aunque no precisamente en Guardia Nacional sino como Guardia Civil  (una especie de tránsito transatlántico del concepto, originalmente estadounidense a español). La diferencia substancial, si la hubiere, entre ambos términos, quedó a la consideración de los comentaristas de los medios informativos, de café, banqueta y cantina.

No fue Durazo el único potencial miembro del gabinete que fue desubicado,  en posición oscilante, sino en rigor, también el quizá subsecretario de Ingresos, Gerardo Esquivel, quien a manera de mea culpa también había admitido errores de cálculo en cuanto a los 500 mil millones de pesos que sostuvo en calidad de asesor financiero externo del entonces candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, se conseguirían con “ahorros administrativos y combate a la corrupción”, porque sostenía que “la corrupción gubernamental nos cuesta a los mexicanos, por lo menos”, esos 500 mil millones. Pero al revisar en serio los números, resultó que esos millones no existen… nunca existieron.

Pero AMLO, en la plaza, reiteró sus ofertas de pensiones mensuales y al doble para los ancianos; becas de 2 mil 400 pesos para estudiantes universitarios y el programa de “aprendices” en la empresa privada pagado por el gobierno, como la ayuda para ninis con tres mil 600 pesos mensuales,

Pero la atención de articulistas y columnistas se centró en la hipotética Guardia Civil. Y ya no tanto por el reversazo en segunda versión, quizá no tan sorpresivo, sino los conceptos vertidos a manera de explicación del asunto.

A LA GUERRA SIN FUSIL… NI BALAS

Lo que causó más o menos estupefacción en los comentaristas y analistas de política fue el siguiente trozo del extenso discurso del presidente electo el pasado sábado 29 de septiembre, que se transcribe:

“Voy a hacer, en mi carácter de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, voy a hacer un planteamiento al Ejército y a la Marina… tenemos qué tomar en cuenta que el Ejército es el pueblo uniformado, no ver a los soldados y marinos como enemigos. Vamos a hacer un llamado a los soldados, a los marinos, para darle un giro a la labor del ejército, que ya no se ocupe de las tareas que hasta ahora tiene encomendadas… que la defensa nacional la podemos hacer, si se necesita, todos, como ha sido siempre en la historia de México, si nos invaden (¡!) si nos agreden otros países, todos a defender la patria, no sólo los soldados y que ahora los soldados y los marinos TIENEN QUÉ AYUDARNOS SIN EL USO DE LA FUERZA para garantizar la seguridad interior y ayudar a que haya seguridad pública.

“Tenemos un grave problema de inseguridad y de violencia en el país y VAMOS A BUSCAR LA MANERA DE ENFRENTARLO SIN EL USO DE LA FUERZA. Vamos a atender las causas que han originado la violencia en México; estoy seguro que si hay trabajo, si hay bienestar, si se atiende a los jóvenes, vamos a lograr la paz y la tranquilidad en nuestro país”.

Es conocido que el presidente electo es lector del Nuevo Testamento, el que contrapone al Viejo Testamento su postulado ojo por ojo y diente por diente, por el muy cristiano de poner la otra mejilla.

Pero según lo expuesto por su discurso sabatino, lo que se pide a las fuerzas, que ya serían desarmadas en lugar de armadas es, no que pongan la otra mejilla, sino que a la primera morderían el polvo, para así demostrar sin lugar a dudas que serían Las Fuerzas de Paz de la Cuarta Transformación del país.

Las bandas criminales tales como Cártel Jalisco/Nueva Generación, Cártel de Sinaloa, Cártel del Golfo, Zetas, y los que surjan las próximas semanas, han sido diligentes, previsores y han hecho considerables esfuerzos para conseguir armamento del tipo de rifles “Barret”, especiales para francotiradores, que hacen blanco preciso a kilómetro y medio de distancia; los potentes “Cuernos de Chivo”, el “AK-47”, rifle de asalto de muchos ejércitos y pistolas “Block” que pueden aguantar cuatro cargadores continuos sin calentamiento.

Con ese armamento han sorprendido en carreteras y caminos vecinales a las patrullas, tanto del Ejército, la Marina, la Policía Federal y causado considerables bajas.

Como el presidente electo, como es evidente, no deja espacio a la especulación o interpretación de sus palabras del sábado 29, de verse realizada su propuesta, en adelante, Ejército, Marina, Policía Federal, servirán de objetivos (“target”, en inglés) para divertidas prácticas de tiro al blanco de las bandas criminales.

Todo sea por la paz.