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Inevitable tentación de todos los presidentes

Los más de 70 mandatarios que México ha tenido en su historia, han buscado de una u otra forma, perpetrase en el poder tratando de ignorar el axioma democrático del Sufragio Efectivo, No Reelección y cambiarlo por el de Sufragio Efectivo, no: ¡Reelección¡

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Las ansias por reelegirse

 

Por Joaquín Herrera

Especial para Expediente Ultra

Parte I

México se pregunta si -endiosándolos siempre- el poder  enloquece a nuestros presidentes. El apetito de alcanzar, peor más, retener el poder, insaciable.

¿Y a todos por igual?

Y ahora que se autoriza la  reelección a legisladores y alcaldes -lo malo de lo peor entre políticos de hoy- ¿reviven un sueño de Presidentes de toda la vida?

El pecado común del apetito por alcanzar, pero más retener al poder, los marca a todos. Sólo que la memoria colectiva ha preferido descalificar a unos y exaltar a otros, hasta el paroxismo.
El pecadillo de querer sumar a su ego, a la familia, los compadres, los aliados, es parte consustancial entre ellos. Y raros son los que se vacunaron contra la idea de que son del mismo molde pero no del mismo barro que sus gobernados. Y, endiosarlos como es lo común, los trastoca en semidioses. De eso está llena la historia reciente de México:
GUADALUPE VICTORIADesde Guadalupe Victoria hasta Enrique Peña Nieto, los sesenta y tantos Ejecutivos se han alucinado y, peor, contaminan a sus cercanos y forman élites aferradas al narcisismo de niveles clínicos.

El apetito para  retener el poder de por vida, ha sido un secreto o abierto juego de ruleta rusa para algunos. Nuestros mandatarios jamás se midieron; a la fecha muestran que no tienen llenadera y jamás se responden ni a sí mismos cuánto es suficiente.

Fue alucinado del poder Venustiano Carranza: en su calidad de Jefe del Ejército Constitucionalista, se engolosinó ante sus generales leales o enemigos  (como se lee en “Memorias de Pancho Villa”, de Martín Luis Guzmán). Optó por enfrentar a sus generales entre sí -divide y vencerás- y al Centauro del Norte, por ejemplo, lo buscaba enemistar –sin éxito- con Felipe Ángeles. Y Villa deja lastimeros comentarios sobre el Barón de Cuatro Ciénegas:

“Yo soy más hombre que él”. Y se insubordinaba con su División del Norte, como otros contra quien desoye reclamos contra esa su actitud soberbia, al fin amo del país.
Obregón deja testimonios así. Narra en “Diez mil kilómetros de campaña” las “afrentas” de Carranza (al menos desde su óptica) y que  el sonorense se guardó para poder acceder a ese poder; por eso culminó con el magnicidio que Obregón ordenó y se dio en

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Tlaxcalaltongo. Carranza tenía sus razones. No soportaba dejar ese poder infinito, la peor adicción imaginable. E intentó – ¿burda o hasta inocentemente?- conservarlo. Y alentó a Ignacio Bonilla –tenía que ser un desconocido e inepto para manejarlo- pero fue el acabose.

Carranza olvidó que el suyo no era el único sueño de poder. Otras figuras en lucha, se asumieron  traicionadas. Y acabaron con el constitucionalista y los suyos.
Obregón se solazó contemplando  los cuerpos de sus competidores, encabezados por Francisco Serrano, ejecutados en Huitzilac por órdenes suyas. La ley para castigar a quien lo desafiaba en su sueño, así les iba: era el encierro, el destierro o el entierro. El Manco de Celaya, como Carranza, no soportaba que le atajaran su reelección. En la burla popular (que nunca falta) se decía que al sonorense le falló la puntuación. Y el “sufragio efectivo, no reelección”, lo cambió por “Sufragio efectivo, no: ¡Reelección!”.

Fue de los caudillos más sanguinarios, el mayor traidor al sufragio efectivo, no reelección…De todos modos es héroe y su monumento supera al de la Independencia y la Revolución.

Al
Alvaro Obregón

Obregón impuso a su Bonillas. Y jamás le soltó la rienda y trajo a mecate corto a Plutarco Elías Calles, su títere (al menos en su óptica) que ocupó el castillo de Chapultepec de 1924 al 28. Claro, Obregón primero fue visitante frecuente y terminó por mandar a dormir al cuarto de servicio a Calles. Y este sabía que tenía que voltear la otra mejilla. En tanto, las encerronas con mujeres y placeres, jamás faltaban en donde antes vivieron Carlota y Maximiliano o don Porfirio y tantos.

Plutarco, a su vez, quiso repetir la dosis de narcisismo transexenal tras su administración y se ensañaba con Cárdenas. Lo había adoptado (adolescente) y Lázaro lo veía como el padre al que no conoció. Calles lo formó. Ahora, Cárdenas sería el ideal para su perverso plan. El otrora sumiso militar, más de una vez volteó la otra mejilla; lo mandaron a bañar caballos a Puebla y le ordenaron trabajos sucios, como ejecutar a Carranza, pero llegó tarde, y aguantó. Llegaría su desquite

Y algún día Calles sentiría su rigor. El Máximo Jefe de la Revolución, como le bautizó Gonzalo N. Santos (Memorias)  Calles fue el villano favorito.

¿Dónde hemos oído esto…Dónde?

Y el todo poderoso, apenas abajito de Dios, terminó en  el exilio; eso sí, aunque no tuvo el fin  de Carranza u Obregón.

Del caudillismo al maximato

El hombre que sepultó al caudillismo e implantó el maximato, tuvo tres Bonillas: 1.-Emilio Portes Gil hijo de  doña Adelaida Gil, dominicana. La constitución prohibía a hijos de extranjeros el cargo máximo. Cambiada, permitió a Vicente Fox, llegar legalmente al cargo…Lo que hacen las concertacesiones, no lo desatan las elecciones.

2.- Pascual Ortiz Rubio, hombre inculto, manejable, bautizado por el vulgo por ello como “El Nopalito”,  por baboso. Fue quien “derrotó”  a José Vasconcelos (la revolución educativa más profunda de su tiempo, no le valió ante el poder ultra de Calles)

Emilio Portes Gil
Emilio Portes Gil

3.- Abelardo Rodríguez, un tahúr, dueño de medio México, algo como el Carlos Slim de su tiempo; especialmente apoderado de la frontera norte; era considerado el hombre más rico del mundo. Traficaba con armas, pero más con licores, en tiempos de la prohibición en E.E.U.U; operaba 180 empresas.

Podía dar empleo a los presidentes que iban saliendo.

 

El Grupo Caca, precursor el Grupo Atlacomulco

Precedido de una fama de intolerante, Calles no tuvo límites. Su paroxismo lo hizo chocar hasta con ese poder trasnacional que ha sido la iglesia… y esta atizó y pronto se levantaron en   armas cientos de miles. Por eso La Guerra Cristera, como si no hubieran sido suficientes un millón de muertos en la Revolución.

 

La ojeriza  de El Vaticano a México nunca ha desaparecido del todo. Hoy el Papa Francisco no vendrá antes de 2018. Se supone que no se entienden jesuitas con opusdeístas y El Vaticano prefiere visitar Cuba, que comparte la frontera marítima con nuestro país, ahora que el Tío Sam y los Castro se abrazan.

Plutarco Elías Calles
Plutarco Elías Calles

El caso es que nuevamente el valiente duró hasta que el cobarde quiso: Calles enfrentó al obregonismo hasta aplastarlo; el asesinato del Manco supuestamente fue obra del clero, pero la mano asesina de José de León Toral. Muerto el perro…Surgió la era del Grupo Caca (Cárdenas, Amaro, Cedillo y Almazán) precursor del Grupo Atlacomulco, como llamaban Demetrio Bolaños o José Manuel Jurado, los punteros de El Universal y Excélsior, decanos de la fuente política al fenómeno que produjo Isidro Fabela (diplomático, poeta pero más, político mexiquense) para enfrentar –sin sangre- al presidencialismo, que veremos por separado en otras entregas.

 

 

 

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