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Jorge Gaviño impondrá a 4 millones de usuarios la tarjeta Metro MasterCard

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Taquilleras en riesgo laboral

 

*  El director del STC olvida que la mayoría de quienes usan este medio de transporte apenas y tiene para comprar un boleto;  la medida podría afectar la estabilidad laboral de cientos de taquilleras ante la apatía del charro sindical, Fernando Espino

 

Por BLAS A. BUENDÍA

Especial para Expediente Ultra

El programado denominado Metro MasterCard, es una ocurrencia más de las autoridades del STC Colectivo Metro y otra decisión para favorecer al capital privado por encima del interés de más de 4 millones de usuarios, acusó la diputada de morena, Aleida Alavez Ruiz.

Sin embargo, para los sectores de la sociedad, advierten que sería un alivio para millones de usuarios reformar el servicio de venta de boletos del Metro-CDMX, porque al desaparecer a las famosas Lady-Taquilleras, se exterminaría la anarquía con que se han desenvuelto por muchos años.

En entrevista, demandó a las autoridades del Metro enfocarse en solucionar de una vez por todas las pésimas condiciones en que se encuentra este sistema de transporte –que de continuar así podría estar al borde del colapso–, en lugar de estar privilegiando negocios particulares, en este caso con la banca.

Criticó el anuncio hecho por el director del Metro en el sentido de que la tarjeta MasterCard sustituirá a los boletos y tarjetas que funcionan actualmente, lo que evidencia la falta de sensibilidad de estas autoridades al ignorar, o lo que es peor, desconocer el perfil de los usuarios de este medio de transporte.

Si el argumento es que se quiere colocar al STC Metro entre los primeros del mundo, antes debe solucionar la problemática que priva en el funcionamiento de toda la red que hemos estado denunciando, agregó.

La ocurrencia del titular del Metro evidencia la intención de distraer la atención de problemas fundamentales como la falta de transparencia en los ingresos o del manejo de los más de 10 mil millones de pesos generados por el incremento a la tarifa, comentó.

Agregó que surgen muchas dudas sobre cómo pretenden aplicar este sistema de pago y qué beneficios representará para los usuarios, como por ejemplo para los padres de familia con hijos menores de edad que acuden solos a la escuela y cada uno deberá tener su plástico, o para los usuarios que lo utilizan de vez en cuando, por mencionar algunos.

La  banca, dijo, cobra por manejo de cuenta y hasta donde sabemos, esta tarjeta servirá para hacer compras en establecimientos asociados, por lo que no deja de ser un negocio., sin que se pudiera ver el beneficio para los usuarios.

En la recta final del gobierno de la ciudad, agregó, llaman mucho la atención las decisiones que se están tomando en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, como esta ocurrencia que en realidad oculta un negocio millonario para la banca, sin beneficios  para los usuarios que puedes seguir ingresando a las instalaciones como lo hacen ahora.

Además, demandó al director del Metro explicar por qué se recibieron 4 millones de pesos de MasterCard para elaborar estudios sobre las tarjetas inteligentes, lo que de antemano la descarta para participar en la licitación por posible conflicto de intereses y violaciones a las normas administrativas.

Además de esta ocurrencia, el titular del SCT Metro ya anunció la conformación de un Consejo Consultivo en el que participarán expertos internos y externos, así como representantes empresariales, con el aparente objetivo de orientar las decisiones de los nuevos funcionarios, independientemente de su filiación partidista, y evitar que cometan errores en un transporte fundamental para la ciudad.

“Esta decisión preocupa de manera alarmante porque puede constituirse en un verdadero conflicto de intereses, ya que las empresas participantes en este Consejo podrían hacerlo sólo para velar por sus intereses”, señaló.

“Si la verdadera motivación para evitar ocurrencias con la gestión del Metro es evitar ocurrencias de los servidores públicos en turno, la pregunta es por qué no se constituyó este Consejo antes de comprometer más de 30 mil millones de pesos del Fimetro, producto del alza de la tarifa a cinco pesos”, cuestionó.

Al advertir que persisten muchas dudas por esta falta de transparencia en la administración del Metro, aseguró que insistirán en que se realice una auditoría al número de usuarios que se reporta anualmente.

Lo cierto que si la dirección del Metro, con la anuencia del Gobierno citadino a cargo del doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, pone en marcha el llamado programa Master Card Metro-CDMX, tendría consecuencias sindicales.

Es decir, al dotar de este servicio, más de cuatro mil taquilleras verían peligrar sus fuentes de trabajo, pero para la sociedad sería un alivio porque de un plumazo se acabaría con la anarquía de esas nefastas y groseras boleteras que en lugar de ser afables con los usuarios a quienes se les debe de respetar, lo tratan con notable despotismo como si fuera una gracia venderles boletos del Metro a quienes los requieren por necesidad para su transportación.

Ha quedado asimismo, demostrado, que miles de taquilleras han entrado a una edad de jubilación, pero por cuestiones de conflicto de intereses laborales y económicos, prefieren permanecer en esos cargos del Servicio Público Federal porque es un modus vivendi saber cómo robar parte de la venta de boletos en taquillas, que sin embargo, al ser descubiertas, imploran que no sean inhabilitadas por sus acciones deshonestas tal y como se tiene registrado en este abominable sector de las famosas y pedantes boleteras del Metro, cuyo perfil asemeja a mujeres de la vida galante, por no citar lo que verdaderamente son…

De igual modo, miles de usuarios siguen quejándose que las ladys-boleteras del Metro se la pasan hablando por teléfono en sus horas de labores, importándoles un bledo si se les molesta, porque ¡ay! de aquel pobre parroquiano que las denigre, porque esas malas trabajadoras en complicidad con los policías bancarios, son remitidos a un Juez Cívico por supuestos “delitos” de faltas a la moral (…)

En este certamen, al líder charro del Metro, Fernando Espino Arévalo, le siguen temblando las corvas al verse impedido en meter en cintura a sus “criaturitas” boleteras ya que, si bien muchas de ellas mastican chicle en sus horas habituales de trabajo, éstas han asumido posturas grotescas a grado tal –según trasciende al interior del sindicato del STC-, les tiene un pavor enfrentarse contra las faldas rebeldes que por cierto denigran la imagen de la ciudad, así como ante el turismo internacional, el cual se lleva una mala impresión por las conductas deplorables de esas trabajadoras que solo saben vender boletos del metro, y muy mal…