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La actitud irreflexiva de Trump lo encamina a su autodestrucción

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En pocos meses, el mandatario tiene de cabeza al mundo

 

*  El influyente semanario británico “The Economist”, sostiene que el nombramiento de Robert Mueller como fiscal especial, “un es un golpe terrible para el señor Trump”, y añade  que la situación le recuerda a todo mundo del juicio político a Richard Nixon

 

Por BLAS A. BUENDÍA

Especial de Expediente Ultra

El estadista estadounidense Lyndon LaRouche comentó que la campaña orquestada por los británicos para paralizar políticamente al Presidente Donald Trump con sus constantes intentos de golpe de Estado con un juicio político -algo que la prensa británica comenta como el diario Telegraph y el semanario Economist-, no va a funcionar.

Esto es demasiado grande para los británicos, explicó LaRouche. La victoria de Trump en las elecciones estadounidenses de noviembre de 2016, no fue un fenómeno nacional del país más poderoso del mundo, sino un fenómeno mundial; y no va a ser tan fácil detenerlo como piensan los británicos, dados los acontecimientos que se desprenden del Foto de la Franja y la Ruta en Pekín, junto con otras consideraciones estratégicas. Yo estoy confiado, dijo LaRouche.

LaRouche hizo estos comentarios a raíz del artículo publicado en el diario Telegraph el 19 de mayo, firmado por el agente de inteligencia británico Ambrose Evans-Pritchard, cuya experiencia en orquestar juicios políticos en Estados Unidos movidos por los británicos data desde el asunto con Clinton.

En la víspera del primer viaje de Trump al extranjero, Evans-Pritchard comenzó a difundir la línea de propaganda negra de que podría ser que ya Trump esté incapacitado, más o menos en la misma manera en que el Presidente Richard Nixon quedó incapacitado por el Secretario de Defensa James Schlesinger, quien “le dio instrucciones a los oficiales de las fuerzas armadas de que no hicieran caso de ninguna orden proveniente de la Oficina Oval para utilizar armas nucleares”.

Evans-Pritchard asevera que la clave para tumbar a Trump es quitarle el respaldo del Partido Republicano, lo cual él reconoce que es todavía muy fuerte. Pero más adelante, cita al ex embajador británico en la ONU, sir Jeremy Greenstock, quien ahora navega como “estratega político de riesgo en la Sociedad de Consultoría Gatehouse”: “Estados Unidos puede ser muy poderoso si se decide a actuar duro. Es probable que Xi Jinping y Putin esperen a ver si Trump se autodestruye”. Luego Evans-Pritchard plantea la pregunta: ¿Cómo se va a comportar Trump “cuando el fiscal especial [Robert Mueller] comience a darle con todo con una descarga de citatorios”.

También un artículo en el semanario británico Economist, promueve una línea similar. Utilizar los redobles del enjuiciamiento (el cual reconocen que tiene pocas posibilidades de tener éxito) para asegurar que Trump no pueda hacer nada importante políticamente.

Lo que no ponen por escrito, pero es verdad de cualquier modo, es que los británicos han utilizado históricamente esos redobles y caos político, como cortina de humo para ejecutar asesinatos de Presidentes estadounidenses de los cuales se quieren deshacer.

En artículo que apareció el 20 de mayo en la edición impresa del Economist, titulado “Respira hondo, America”, comienzan insistiendo obsesivamente que el nombramiento de Robert Mueller como fiscal especial, “un es un golpe terrible para el señor Trump”, y sostienen que la situación le recuerda a todo mundo del juicio político a Richard Nixon. Luego el artículo va directo al grano:

“Sin embargo, hay una gran diferencia entre la desgracia y caída de Richard Nixon en 1973-74 y ahora, lo cual dice todo pero no asegura en nada que el señor Trump esté en peligro inminente de un enjuiciamiento”.

Esto se debe a que los republicanos controlan la Cámara de Representantes, y la mayoría de los congresistas no van a tocar el enjuiciamiento porque “la mayoría de los votantes republicanos están todavía con él”, es decir, con Trump.

No obstante, “esto puede cambiar. Si el señor Mueller sale con algo que incrimine seriamente al Presidente, hasta el más timorato de los republicanos lo podría abandonar”.

Pero incluso si el enjuiciamiento no esté todavía en el orden del día en este momento, concluye el Economist, “el señor Trump enfrenta la perspectiva de hacer un poco de nada”.