La contracultura del punk, una visión contestataria

La contracultura del punk, una visión contestataria

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El movimiento punk crece en México

*  El monopolio neoliberal reduce a la gente en la precariedad y los transforma como zombis; lo peligroso del asunto es que contribuye a la resurrección del fascismo con una expresión imperialista que engulle a la gran masa desheredada y domesticada a formas consumistas

 

Por José Luis Aguirre Huerta (*)

Especial para Expediente Ultra

La tendencia económica neoliberal globalizante pretende la agudización de la explotación galopante del proletariado urbano y rural, orquestando su exterminio socioeconómico.

Los neoliberales declaran abiertamente que el cambio a la economía, es la estimulación de las inversiones de capital reforzando una política monetarista vinculada estrechamente la emisión de papel moneda a la circulación de las mercancías, sosteniendo el libre comercio como un sistema de libre competencia desigual el que posteriormente imbrica la existencia de los monopolios como empresas y finalmente pulverizan la libre competencia y consolidando grandes pulpos de explotación capitalista.

El monopolio neoliberal arrasa con los salarios, en cuanto a su poder adquisitivo pudiera permitir una forma de satisfacción social para la clase trabajadora, a quien la reduce a un zombi, que pertenece al engranaje productivo sujetos a la precariedad humana.

Este modelo neoliberal, interpreta a la libertad de relaciones mercantiles como una fórmula de expansión económica monopolista, esforzándose para irrumpir de manera globalizadora en todos los mercados pretendiendo desplazar a la competencia confiando en su capacidad eficientista.

Lo peligroso del asunto es que contribuye a la resurrección del fascismo, con una expresión imperialista que engulle a la gran masa desheredada y domesticada a formas consumistas.

Esas expresiones de explotación capitalista voraz, consolidan la manipulación del hombre masa mediante su desculturización, el control de la información, es decir, la desinformación y la construcción de un sistema educativo decadente y enajenante, es un reduccionismo de lo humano, para proyectarlo a la calidad de hombre máquina de fácil remplazo, frente al enorme ejército industrial de reserva quien siempre está dispuesto a la contratación substitutiva.

El modelo contestatario que enfrenta al panorama desolador pre narrado, es el género punk, una tribu quien vino a remplazar a los llamados hippies organizadores de una revolución pacifísta contra la guerra de Vietnam, la opresión sexual, la explotación capitalista, la desigualdad de género y la discriminación sexual.

Le sucede al movimiento hippista la explosión punk, como expresión musical, que promueve la anarquía, un eco de rabia recorriendo a todo el siglo XX con sus eslóganes antitodo y una voluntad negadora con furia revolucionaria y la manifestación ejemplar de una incomodidad amplia, frente al sistema económico, político, social y cultural, precisando que para las nuevas generaciones frente al sistema capitalista el futuro no existe porque obra en la vitrina del nuevo sistema social un conservadurismo, con una juventud abocada al paro laboral, “no future” fue uno de los lemas que expresan su contenido ideológico emergente de la cultura de masas y desbordándose mas allá de la música, con el adjetivo que califica a la forma de entender su entorno, una crítica radical antilibre mediante una actitud hecha de rabia, velocidad, ruido, incorrección, inconformismo, negación, oposición y provocación.

Siendo esta un movimiento cultural del siglo XX que más huella ha dejado, presentando al arte contemporáneo con espíritu crítico aparentando de inicio al punk como un muerto viviente, un zombi que ha ganado adeptos, con expresiones de una actitud de negación y destrucción en respuesta a la sociedad alienante, que imprime miedo y terror, dotando de valor a aquello que se fuga de la norma, con actitudes nihilistas y una profunda critica al sistema económico evocando la prevalencia de la anarquía y la reivindicación a la libertad sexual.

Evoca al final del sueño del estado de bienestar, una generación de jóvenes inmersa en el desempleo y la falta de esperanza, la renuncia a un horizonte de sana convivencia y utopía, es una corriente que constata el fracaso de la sociedad contemporánea, ante la crisis social y política que estamos presenciando.

Tal expresión tiene un rostro de arte contemporáneo que se encuentra expuesto en el museo del Chopo de la Universidad Nacional Autónoma de México, aquel museo fabricado con la misma técnica de arte en hierro de la Torre Eiffel, espacio cultural el que hace mas de 50 años albergó al museo del dinosaurio, con piezas arqueológicas y osamentas del pleistoceno.

Ahora la señorial arquitectura del Museo del Chopo, contiene esta clase de exposiciones artísticas incluyendo al cinematógrafo pertinazmente proyectando en su sala universitaria los celuloides de corte clásico, espacio que evoca a una ínsula, frente a la desgracia Donald trumpiana, empañante del horizonte mexicano.

 

(*) Abogado Penalista

Presidente de la Barra Interamericana de Derechos Humanos

 

 

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