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LA DIPUTADA CORINA MARTÍNEZ, “VIUDA” PLAÑIDERA DEL ALICAIDO, SOSA CASTELÁN

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*  La diputada que se ha caracterizado por su falta de capacidad legislativa, siempre se dio ínfulas de mujer cultura al lado del ex capo, Gerardo Sosa, al que engañó con la venta de pinturas de un novio cubano; famosa en las redes como “Lady Butacas”, todavía intentó colocar a su hermano Cuauhtémoc al frente del Consejo Ciudadano de Pachuca, pero el rechazo a su propuesta fue generalizado; ahora no le queda más que el recuerdo de haber intentado hacer de un porro un Gentleman

Por Antonio Ortigoza Vázquez/@ortigoza2010

Especial de Expediente Ultra

Una de las más notorias damnificadas con el derrumbe del cacique universitario, Gerardo Sosa Castelán, lo es la diputada local, Corina Martínez, cuyas grotescas excentricidades y prepotencias  le ganaron un sitio en las redes sociales a nivel nacional como la famosa “Lady Butacas”, pero no por haber impulsado alguna iniciativa en beneficio de la sociedad hidalguense.

Recordemos un poco del anecdotario y banales actitudes de la legisladora de Morena.

Desde hace años, Sosa Castelán, se quiso presentar como aficionado y patrocinador de las artes plásticas. ¿Cómo fue que nació esa inclinación cultural, propia de familias aristocráticas y no de políticos “surgidos del pueblo”?

Pues sucede que la diputada de Morena, Corina fue novia del pintor cubano Pedro Bolatín, a quien dio gran apoyo desde su posición como directora de Promoción Cultural de la universidad, y su pareja se vio beneficiado con la compra de varias piezas de su cosecha.

Por cierto, Corina también fue directora de Fomento a la Lectura, algo sorprendente, ya que no cuenta con licenciatura y lo más deplorable: no tiene lecturas conocidas, algo fácil de detectar. Pero la audacia de la diputada la llevó a convertirse en dealer para colocar libros caros, esculturas y pinturas, con el clientazo que es Sosa Castelán y otros personajes de la universidad.

A mayor abundamiento, una señora Lorena Campbell, fotógrafa de bajos vuelos, le enjaretó desde 2011 un Festival Internacional de la Imagen (FINI), que por cierto genera chacoteo entre fotógrafos de otras entidades y en la ciudad de México, por la baja calidad de los trabajos presentados. Según conocedores, esto revela la desvinculación de la universidad con una institución respetable y prestigiada como es la Fototeca de Pachuca.

Su ignorancia le ha brotado de forma natural en su actitud prepotente e ignorancia, ajena a gente ligada a la cultura, como cuando hizo uno de los peores ridículos de su vida en un evento del Congreso Local.

Usted recordará, amigo lector, que a través de un video difundido en redes sociales, la diputada local del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Corina Martínez García, fue exhibida en los momentos en que de forma altanera solicitó a la actriz Xóchitl Martínez, protagonista del cortometraje documental “Cómo Huelen las Flores”, desalojar una silla del recinto legislativo que, de acuerdo con la legisladora, tenía reservada para uno de sus invitados.

El video trascendió y se hizo viral, endilgándole el mote de “Lady Butacas”.

Uno de sus últimos dislates de la diputada Corina, fiel hasta la ignominia a Gerardo Sosa, hoy tras las rejas, fue intentar colocar a su hermano Cuauhtémoc al frente del Consejo Ciudadano de Pachuca, como una burla más tanto a la comunidad universitaria como a la sociedad pachuqueña.

Otro “perla” a recordar de Corina, fue cuando en su papel de funcionaria de la UAEH y junto con el porro Jorge Mayorga en su papel entonces de dirigente del Consejo Estudiantil Universitario del Estado de Hidalgo (CEUEH), y del rector Humberto Veras Godoy, orquestó en febrero del 2016, un negocio redondo para esquilmar a cientos de alumnos de los municipios de Tizayuca, Tulancingo, Tepeapulco y Actopan mediante un supuesto descuento del 30 por ciento en el  transporte de sus lugares de origen a los centros universitarios, siempre y cuando lo hicieran por la línea Estrella Blanca en la que sus hermanos, Cuauhtémoc y Otto Martínez García, eran altos directivos y accionistas.

Dicen que Corina era además la “asesora” de Sosa Castelán en sus delirios sibaritas como cuando en el fastuoso rancho El Amaque, en Mineral de Reforma, recibía en sus días de gloria a sus invitados con vinos franceses tan exclusivos, señalan nuestras fuentes, como Chateau Petrus Pommerol (89 mil pesos en La Europea) o Chateau Margaux cosecha 1989, (cinco mil 200 euros) para degustar con platillos a cargo de un chef d’cuisine, un ambiente con discoteca y pantallas gigantes, cuidadosamente preparado para los fines de semana. Corina Martínez se jactaba entre sus muy cercanos, haber sido artífice del refinamiento de un porro a Gentleman.

Otro de los lamentables sucesos personificados por la diputada fue el día cuando tuvo un accidente de tránsito donde su camioneta Kicks de modelo reciente, con placas de circulación HJZ-701-B, volcó en una de las avenidas de Pachuca.

Como lo registró otro video subido a las redes sociales, un patán con ínfulas de guarura, que acompañaba a Corina, se dio a la tarea de obstaculizar la labor de los reporteros de TV Azteca, con al permiso de la altanera mujer. Su aversión a la prensa es enfermiza y prueba de ello fue que en el Congreso apoyó una iniciativa impulsada por sus compañeros de partido que buscaba sancionar por daño moral a los comunicadores que hablaran más de los candidatos en campaña.

Ahora, Corina Martínez se va quedando sola; eso sí, con un hermano como Cuauhtémoc, con el dinero suficiente para consolar sus penas y desgracias políticas, y ¿por qué no? Hasta enviarla a estudiar a una universidad para que adquiera cultura verdadera, Bien que le hace falta a “Lady Butacas”.

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