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LA EMBOSCADA A MARINOS EN MICHOACÁN, LA GUERRA SIN VICTORIA

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Por Jorge Medellín / @JorgeMedellin95 /EstadoMayor.mx

– ¿Qué hago…?

– Ahí estás, ahí no se mueva…

– ¿Aquí? ¿Y allá arriba?, ¿quién tira pa llá? ¿nadie…?

El diálogo entre la mujer Infante de Marina y uno de sus compañeros se interrumpe. Los tiros revientan el aire a unos metros de la escena y a veces a centímetros, sobre la carrocería de la Cheyenne blanca de la Guardia Nacional.

Con su fusil M-4 en la mano derecha, la marina se protege a un costado de la camioneta, mientras el tiroteo contra ella y sus compañeros se recrudece. A un costado de la pick-up otros dos marinos aparecen tirados sobre la tierra; uno boca arriba, con el fusil apuntando hacia algún lugar de la maleza reseca, el otro está arrodillado, con el arma a un lado y el brazalete con las letras GN en el brazo izquierdo.

Los marinos César David y Néstor Daniel iban en la vanguardia del convoy de la Guardia Nacional. Los primeros disparos fueron para ellos. No tuvieron tiempo de nada. Sus cuerpos quedaron a un lado de la brecha y fueron rescatados minutos después, en el momento de la inevitable retirada.

Territorios

Cerca de la comunidad de las Trojes los tiros arrecian. La marina espera instrucciones. Sus compañeros tratan de levantarse, pero es imposible. Una nueva ráfaga balas los detiene. Luego, el silencio. Es el momento. A la voz de “vámonos”, ella y los tres o cuatro marinos asediados suben a la camioneta que lleva los vidrios abajo y comienza a acelerar sobre el camino de terracería.

Al subir por una de las puertas que siempre estuvo abierta, la mujer se golpea la cabeza. Ay, mi casco, alcanza a decir y se acomoda rápidamente entre los asientos. Los disparos cesan, pero eso no importa; la Cheyenne sigue su marcha para escapar de la emboscada.

“¡Tranquilo!, ¡tranquilo!”, le dicen sus compañeros al conductor que pasa muy cerca de unos arbustos y debe frenar, mientras los cañones de los fusiles navales asoman por las ventanas.

Estos hechos quedaron registrados en 1:29 minutos de grabación de la cámara de combate de una Infante de Marina adscrita a la Guardia Nacional y quien el pasado domingo 7 de junio fue emboscada junto con sus compañeros, presuntamente por gente de grupos delictivos de la región encabezados por Germán Ramírez “El Toro”, Héctor Zepeda Navarrete, alias “El Teto” y Ángel Custodio Cuevas Arredondo, “El Marino”, a quienes se ha les ha señalado desde hace años como responsables de desapariciones, secuestros, asesinatos y extorsiones.

La zona de la Costa de Michoacán y los municipios de Aquila y Coalcomán, principalmente, son sus lugares de influencia. Ahí controlan a varios grupos que hace años fueron autodefensas, pero que hoy, de acuerdo con fuentes navales, forman parte de la estructura de la organización “Cárteles Unidos”, organización de reciente creación que es rival del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y trata de contener su expansión en la región de colindancia entre Colima y Michoacán.

 ¡La granada güey!

Un segundo video, grabado también con cámara de combate, muestra a tres o cuatro marinos parapetados detrás de una pick-up naval con la matrícula 610164, desde donde contestan los disparos mientras esperan el momento para retirarse ante lo que perciben como una situación de desventaja.

“¡La granada, eh güey, la granada…!” Grita uno de los marinos. La respuesta se pierde entre nuevas ráfagas de navales y sicarios. Una voz da la orden de retirarse. “¡Vámonos de aquí, eh! Vámonooos!”

Los marinos se organizan, se reagrupan y su Cheyenne avanza entre los tiros. Las escenas son borrosas, confusas por el movimiento, pero dejan ver el avance del vehículo entre la metralla de los marinos y sus atacantes.

Casi al final del clip de menos de dos minutos, cuando los tiros suenan más cercanos e incluso impactan en la carrocería, muy cerca del Infante que graba y dispara su M-4, suena una nueva andanada de tiros y se escucha un grito.

Esa imagen dura un segundo apenas. Un segundo. En ese fragmento es abatido uno de los marinos. La camioneta llega hasta él y uno de sus compañeros se le acerca, se agacha y es asistido por otro. Ahí termina el clip. Horas más tarde, cuando la nota del enfrentamiento, de la emboscada se confirma, surgen los nombres de César David y Néstor Daniel como los de los marinos abatidos.

Media docena de fotos dejan evidencia de lo que fue el choque armado. En una están los marinos, cuyos cuerpos rescatados aparecen lado a lado, boca arriba, con sus uniformes de pixelado naval y sus pecheras color caqui, el brazalete con las siglas GN en el brazo izquierdo, el parche con la bandera de México en el brazo derecho y varios impactos de bala en el cuerpo.

El convoy de la Guardia Nacional y de la Marina llega a un campo de futbol desde donde pide apoyo aéreo. Un helicóptero Black Hawk de la Armada de México del Escuadrón Aeronaval 124, matrícula ANX-2303, es despachado desde la Base Aeronaval de Manzanillo para recoger los cuerpos de los marinos y llevar también a otros tres elementos heridos hacia Colima.

La pick-up naval está en un claro del campo de futbol. Seis marinos se ponen de acuerdo para mover el cuerpo de uno de los caídos, que está boca arriba, con las piernas a medio salir de la batea del vehículo. Uno de los elementos del convoy levanta el cuerpo y lo acomoda sobre su hombro derecho. Los brazos del marino cuelgan en la espalda de su compañero mientras otro elemento observa su paso hacia el helicóptero que está al fondo del campo.

A unos metros de la Cheyenne de la Marina una enfermera observa a los marinos ponerse de acuerdo. Con a mano izquierda sobre la frente se cubre del rayo del sol. La otra mano está en su cintura. Solo los mira bajar los cuerpos y partir de ahí.

Ya cayó

Entre la tarde del lunes ocho de junio y la noche del jueves 11, los dos videos tomados por los marinos se harán virales, saturarán las redes y dejarán huella de lo que viven los militares en la guerra al narco, contra el crimen organizado que sigue ganando espacios y delantera frente a una estrategia de seguridad errática, hueca, en la que el 2019 fue el año más violento en la historia del país, país en el que los últimos tres fines de semana han marcado récords en cifras de violencia, homicidios dolosos y crímenes ligados a la delincuencia organizada.

A las 8:27 de la noche del 11 de junio, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, publicó en su cuenta de tuiter el siguiente mensaje: “Celebro la detención de Lorenzo M., identificado como presunto implicado en los hechos donde perdieran la vida dos elementos de la @SEMAR_mx, ocurridos el pasado 7 del presente mes y año”.

Aureoles cerró la actividad de su cuenta sin ofrecer mayores detalles. Parte de la información comenzó a fluir más tarde, cuando varios medios locales dieron algunos detalles filtrados por el gobierno estatal sobre la captura de un nombre en la comunidad de Ahujillo, en el municipio de Chinicuila, a quien se detuvo en posesión de un arma de fuego y cartuchos de alto poder.

Esto, reprodujeron los medios, fue el resultado de trabajo de inteligencia y patrullajes del personal de las instituciones que forman parte de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz.

En la Ciudad de México, voceros de la Marina dijeron que la información difundida por el gobernador Aureoles parecía correcta, pero que era una indagatoria en proceso y no había nada definitivo aún.

Jorge Medellín / @JorgeMedellin95 /EstadoMayor.mx

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