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LA VIOLENCIA, RASGO CARACTERÍSTICO DEL PERIODISMO EN MÉXICO

El investigador de la UAA, Salvador de León Vázquez, expone las demandas más sentidas de los comunicadores en todo el país ante una profesión de alto riesgo

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Especial Expediente Ultra

Por Elvira Hernández Carballido

“Hacer el trabajo cotidiano, no asustarse, buscar cómo empoderarse, pugnar por el acceso a la información y porque termine la opacidad, exigir la regulación de la publicidad oficial y que la asignación de gasto público en difusión no signifique docilidad y agachamiento de los medios locales, tener acceso a la capacitación constante y de calidad, y que ello se vea remunerado en el trabajo, exigir protección del Estado a través de la disolución de escenarios de riesgo y el término de la impunidad.”

Esta reflexión representa algunas de las conclusiones que dio a conocer, pero que además obtuvo de viva voz de los periodistas, el doctor Salvador de León Vázquez, investigador de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

El especialista se ha dedicado en los últimos años a analizar el contexto de violencia que vive el periodismo nacional y la situación que enfrentan las y los periodistas de México, quienes han empezado a organizarse, a acompañarse, a exigir que su profesión ya no sea la más peligrosa del mundo.

De León afirma que “la violencia es un rasgo que caracteriza al periodismo mexicano desde hace por lo menos una década y media. Una reflexión relacional debe considerar que las condiciones de hostilidad que afectan al periodismo, no son exclusivas de esta esfera de actividad, sino que son el resultado de las condiciones más amplias de la sociedad en su conjunto, de la cual el periodismo es parte. En ese sentido, la guerra en contra del narcotráfico iniciada por el gobierno de Felipe Calderón es un punto de inflexión, pues constituyó un detonante de la violencia exacerbada que alcanzó a toda la población, generando un clima de miedo y sangre en todo el territorio nacional”,

En su conferencia presentada en el Encuentro AMIC 2015, el especialista en el tema de periodismo y violencia, advierte que en este contexto, la comunidad profesional de periodistas cada vez en más reconocida como vulnerable, “toda vez que las cifras sobre las agresiones que han recibido rebasan las de la mayoría de los países, lo que ha llevado a varios organismos internacionales a considerar que México es el lugar más peligroso para practicar el periodismo. Existen varios organismos, tanto oficiales como de la sociedad civil internacional, que han generado diagnósticos con respecto a la hostilidad en contra de los periodistas en México. Cada uno de ellos revela cifras distintas, lo que hace imposible tener claridad respecto a la magnitud del problema. Sin embargo, todos coinciden en señalar la urgencia de atajarlo”.

Entre los datos que comparte indica que la Fiscalía para la Atención de Delitos cometidos en contra de la Libertad de Expresión (FEADLE), de la Procuraduría General de la República (PGR) indicó en su informe estadístico de 2014 que “en los últimos 15 años se han registrado 103 homicidios de periodistas en nuestro país, siendo Veracruz y Chihuahua las entidades con mayor incidencia con 16 asesinatos cada una, seguidos por Tamaulipas con 13 y Guerrero con 11. De ellos, sólo 31 casos han registrado indagatorias, sin precisar cuántas de éstas han concluido con el procesamiento de los responsables”.

Estas condiciones significan un ambiente de impunidad que, advierte el analista, lejos de resolver el problema, contribuyen a estimular la violencia contra los periodistas, puesto que la estructura judicial del Estado se muestra débil y despreocupada por el desmantelamiento de esta hostilidad.

De León ha realizado investigaciones donde ha podido advertir que en este entorno han aparecido grupos de periodistas relacionados con la autoprotección y la autocapacitación como herramientas para enfrentar la violencia en su contra. Estos grupos se autodenominan «redes». Así, el estudioso del periodismo y la violencia, recupera la importancia de las redes de periodistas e identifica sus características:

 

  • utilizan las plataformas de encuentro de internet para vincularse y organizarse
  • son grupos compactos, aunque extienden los beneficios de su actividad a un número grande de colegas
  • están interconectados entre sí, por lo que la mayoría de ellos replica las informaciones, denuncias, actividades y convocatorias de los demás
  • están preocupados por contar con procedimientos de autoprotección y enseñar a otros colegas cómo cuidarse
  • asumen una tarea de autocapacitación en cuestiones técnicas, de narrativa y escritura, así como de práctica, como una vía para profesionalizarse
  • su estructura compacta, horizontal e informal les permite gran dinamismo en la gestión y ejecución de sus actividades
  • a pesar de su horizontalidad, sus liderazgos están bien definidos.

En su estudio más reciente analiza la Red de Periodistas de Juárez (RPJ) que tiene como núcleo a cinco periodistas mujeres y la COPAN (Consejo de Periodistas de la Cuenca de Papaloapan) que se encuentra en la ciudad de Tuxtepec, Oaxaca. Ambas redes han puesto en marcha acciones de capacitación y actualización en técnicas y herramientas útiles al periodismo, a través de la autogestión. Así como acciones de protesta social y visibilización de la violencia contra periodistas.

Es curioso cuando el investigador advierte cuestiones de género en estas redes, pues describe que “las integrantes de la RPJ asumen un rol femenino de manera explícita, haciendo alusión, incluso, a un instinto casi maternal para cuidar a sus colegas. Ése se convierte en uno de los argumentos de la conformación de la red, que lleva a las acciones de protección en el espacio privado, es decir, el autocuidado a través de protocolos de actuación individual de cada reportero. De manera contraria, la crítica del COPAN es hacia la ineficiencia de los mecanismos provistos por el Estado para la protección y la exigencia de que estos mecanismos sean más adecuados, útiles y funcionales, para lo cual gestionan y establecen vínculos con las instancias públicas y sociales. Se exige el cumplimiento de las acciones vinculantes previstas en las leyes para sancionar y prevenir de forma contundente la violencia en contra de periodistas. En ambos casos, las redes han participado activamente en la elaboración de propuestas para establecer una legislación estatal de protección a la actividad periodística.”

El periodismo –concluye- forma parte de la sociedad en la que se inserta y, por lo tanto, la refleja. Ese reflejo no solamente corresponde a las noticias que cotidianamente se producen, sino también a las condiciones en las que son producidas. “El hecho de que los periodistas en México estén siendo altamente agredidos en la actualidad tiene que ver con las condiciones de democracia simulada que tenemos en nuestro país.”

Estudios como los que realiza Salvador de Léon Vázquez dan pautas serias y profundas para explorar la violencia que enfrenta en periodismo en México así como la certeza de que los mismos periodistas se van organizando para protegerse, para exigir sus derechos y para seguir con su compromiso social dentro de un contexto que les permita seguir informando sin ser agredidos o sin tener que perder la vida.

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