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López Obrador, no debe ser marioneta de Trump

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Triunfalismo efímero (Foto especial)

SILOGISMOS

Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigoza2010

La agenda, la oficial, de los últimos días, fue desarrollada en torno a los  asuntos que trataron miembros de gabinete de los presidentes Andrés Manuel López Obrador  y Donald Trump  y abarcó ¿únicamente? asuntos de seguridad de solo un país, el de Estado Unidos de Norteamérica.

Y seguramente, entre esos otros asuntos, figuró uno que sólo concierne al gobierno estadunidense: el combate que el gobierno de México libra contra las organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, o narcotráfico. Un tema que se ha convertido en tabú para el presidente mexicano.

Ese, el tema,  es una guerra que se libra unilateralmente en nuestro territorio, sin el apoyo financiero o logístico de la administración estadunidense y la cual se vive a diario en nuestro país, el baño de sangre sigue manchando los suelos mexicanos.

Pero, don López piensa, presumiblemente, que al mandar 6 mil efectivos de la Guardia Nacional a la frontera sur de nuestro país, le está haciendo un gran favor al señor Trump y que ello derramará en ciertos beneficios económicos para México y políticos para su gobierno. Esa noción del lopezobradorismo es totalmente errónea.

La experiencia histórica de la relación bilateral es la de que el gobierno estadunidense jamás ha correspondido a la abundancia de favores que le ha hecho la administración mexicana. EU jamás ha pagado un favor, excepto si ello es en su conveniencia.

El tema olvidado por don López, el de combatir a  los cárteles –éstos aún persisten, más afianzados– ha tenido costos financieros altísimos y ha distraído recursos en quebranto de muchos sectores, incluyendo el de salud y programas contra la pobreza.

Ello tiene consecuencias negativas muy profundas en la vida mexicana: quiebra financiera virtual de las dependencias del Estado y, por consecuencia, crisis en la estructura de ingresos y en el monto de éstos destinados al funcionamiento estatal, pues es una realidad, que hoy más que nunca, las cadenas productivas están pulverizadas.

Don López promueve bajo manera amañada y enredos grotescos (como el Tren Maya, Dos Bocas y Santa Lucía) un futuro aumento en la carga tributaria de los mexicanos, pues los migrantes centroamericanos difícilmente olvidarán las palabras del mandatario mexicano: “Vamos a ofrecer empleo, trabajo a migrantes centroamericanos, ése es un plan que tenemos, el que quiera trabajar en nuestro país va a tener apoyo, una visa de trabajo”

Así, ese favor de don López a don Trump tiene costos altos  que son absorbidos por el pueblo de México, de por sí agobiado por líos de exigencias históricas, incluyendo el de la inflación disfrazada que no por ello deja de ser real y onerosa.

Don López espera seguramente que don Trump elogie públicamente los resultados de blindar la frontera sur de México, pues vería en ello una premiación a sus esfuerzos. Eso es infantilismo. Es verdad que sí  el gobierno de EU elogia al de México, seguramente don López y su gabinete (The Dream Team) se enorgullezca de ello y lo proclame y difunda a los cuatro vientos, como lo fue el supuesto “triunfo” de Marcelo Ebrard en su última visita al país del norte; fue una exhibición patética de carencia del más elemental sentido político del señor López Obrador.

Seamos claros,  los intereses de México no son los intereses de EU, cuyo gobierno utiliza aún más al mexicano mediante esa manipulación de involucrarnos como alfiles en sus problemas, más aún, en los anhelos de Trump para mantenerse en el poder.

Así es. Los problemas centrales de México no son –ni deben serlo–, los de la seguridad de EU ni la obsesión del señor Trump por combatir el problema migratorio que sufre su nación. México no debe ser cómplice de ese terrorismo migratorio de Estado, ni el señor López marioneta de don Trump.