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LÓPEZ OBRADOR TROPIEZA CON SU LENGUA Y SACRIFICA A INDIOS CHONTALES

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* «La muerte de un hombre es una tragedia. La de un millón de hombres es una estadística»

* El helicóptero desde donde observaba la tragedia Don López, bien podría ser bautizado como “Tarpeya”

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Tenía que suceder algún día, pero dados los antecedentes, se esperaba algo discreto, inclusive distorsionado, parcialmente negado en su esencia, pero lo que sucedió dejó estupefactos a propios y extraños: el presidente Andrés Manuel López Obrador se apropió del lenguaje del más frío  e insensible de los  tecnócratas imaginables, se tropezó con su propia lengua, con la tesis sostenida más de 20 años: «Entre inundar la capital Villahermosa, tuvimos que optar por enviar el agua a las comunidades indígenas chontales, los más pobres».

Una decisión técnica quizá impecable, pero Don López tiene, por lo menos dos años completos, hostigando a los científicos, a los técnicos, a los neoliberales que sólo buscan la eficiencia, a los que señala con índice de fuego por «insensibles ante el dolor de las clases marginadas».

«Primero los pobres», ha sido el lema de AMLO; la prédica seudofranciscana de que debe colocarse el interés de los «desposeídos” por encima de las tesis económicas tecnocráticas, que solo ven la eficiencia, el frío cálculo.

Y sus seguidores, intelectuales, políticos, economistas, sociólogos, filósofos, escritores y periodistas, se han esforzado en la elaboración de tesis sesudas acerca de cómo es mejor y necesario actuar contra la corriente del progreso económico si ésta, en algún punto, no beneficia o perjudica a las «clases populares».

Ayer domingo, en su propio terruño, el lar familiar, donde están enterrados sus antepasados, tocó en turno al presidente López Obrador de tragarse sus palabras de casi 25 años, en las que ha sentado todo su programa político social: «Primero los pobres».

Desde la comodidad del magnífico helicóptero de las fuerzas armadas –un nombre preciso para el helicóptero desde donde el Peje observaba la inundación, sería «El  helicóptero ”Tarpeya», como la roca desde donde, cuentan las crónicas, Nerón observaba el incendio de Roma mientras tocaba su arpa– Don López dijo, sin titubear, sin muestra alguna de congoja, de angustia, de zozobra moral por una decisión cruel, pero quizá necesaria, sino con el semblante tranquilo de quien describe un agradable paisaje, dijo:

«Allá donde tenemos el problema… tuvimos qué optar entre inconvenientes, no inundar Villahermosa, lo que perjudicó a las comunidades indígenas chontales, de Nacajuca y Centla, los más pobres, pero tenía que tomarse una decisión… ese río, Carrizal, es el que pasa por Villahermosa, se cerró esa compuerta y toda el agua de la presa siguió por Samaria a la zona baja, Jalpa, Nacajuca, Centla; allá donde tenemos el problema, tuvimos que optar porque el agua saliera por Samaria… desde luego que se perjudicó a la gente de Nacajuca, son los chontales,  los más pobres, pero teníamos que tomar una decisión, ahora estamos aislando ahí, abajo y donde vive la mayoría de la gente de Tabasco, se evitó una inundación mayor».

STALIN EN TABASCO. – No son pocos, sino varios miles los miembros de Morena que son seguidores algo fanáticos del  «Padrecito de todas las Rusias», José Stalin, quien en cierta ocasión dijo: «La muerte de un hombre es una tragedia. La de un millón de hombres es una estadística».

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