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LOS “CHARALITOS” DE JOEL

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El líder FSTSE antepone sus intereses y olvida viejas afrentas

* En el 2003, el ex líder del Sindicato Único, José Medel Ibarra, enfrentó a Joel Ayala, su hoy aliado en el Directorio que desde enero ostenta la representación ante al gobierno de la CDMX, al grado de señalarlo como adicto a las drogas; pero ahora olvidan viejas afrentas y buscan hacerse del control sindical para hacer millonarios negocios sin importarles la defensa de los derechos laborales de 110 mil trabajadores. Como diputado local del PRI, Medel fue un feroz opositor de AMLO y ahora busca aparecer como su aliado

Por Giuseppe Gatopardo

Especial para Expediente Ultra

Eran los últimos meses del 2003 cuando un desesperado líder del entonces Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno del Distrito Federal (SUTGDF), no escatimó en gastos y rentó un helicóptero para viajar hasta Guanajuato, yendo en busca de la entonces poderosa dirigente magisterial Elba Esther Gordillo Morales, con el fin de que en esa gira lo acercara al manto protector del presidente panista, Vicente Fox.

CUANDO MEDEL ATACABA A AMLO

El 11 de septiembre de ése año,  el engallado dirigente de los más de 100 mil trabajadores del gobierno capitalino y legislador local del PRI,  había pronunciado en el zócalo capitalino un discurso incendiario y de franca confrontación con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, molesto porque la administración del tabasqueño, le estaba cerrando la llave presupuestal y los caminos para hacer negocios, pues además de líder sindical, José Medel Ibarra llevaba años haciendo jugosos negocios con los gobierno en turno, con la  venta de vestuario.

Como Jefe de Gobierno, AMLO sufrió los embates de los hoy aliados a Claudia Sheinbaum. FOTO: Moisés Pablo/CUARTOSCURO.COM

Meses después, comprobaría en carne propia el apotegma del “Perro de la Tía Cleta”.  Adentremos en el vergonzoso episodio:

En solo medio año, Medel Ibarra había traicionado a aliados que lo ayudaron a llegar al cargo como era el caso del líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Joel Ayala Almeida, a quien había dado la espalda para jugar abiertamente del lado de la maestra Gordillo, quien rompería lanzas con Ayala, en diciembre del 2003, cuando el “cachanilla” se negó a abandonar el cargo y entregar a sindicatos como el SNTE, del Metro y Comunicaciones y Transportes, las riendas  de la burocracia nacional, al “ampliar su periodo”, violando lo establecido en la Ley Burocrática de la no reelección.

Desde antes de colosal pleito entre Elba y Joel, Medel ya jugaba de manera incondicional con la maestra, al grado que antes del rompimiento, publicó una carta con viscerales cuestionamientos a la persona del bajacaliforniano, acusándolo de vicios ligados al consumo de drogas.

Poco después, fue de los principales promotores –por interpósita del profesor Rafael Ochoa–, de la Federación Democrática de Sindicatos de Servidores Públicos (FEDESSP), organismo opositor a la FSTSE.

LA PROFECÍA DE LOS “CHARALITOS”

Cuando a Joel Ayala le llegaron las noticias de que Medel  buscaría ponerse de tapete ante Vicente Fox para enfrentarlo, a la par de los golpes que ya le propinaban desde el gobierno central funcionarios como el Director de Administración de Personal, Miguel Ángel Vázquez, comentó en corto a los personajes ubicados ése día en su oficina, que no había de qué preocuparse. Acompañando sus palabras con un lenguaje corporal que ilustraba un plato donde nadaban diminutos peces, dijo: “Éste no es más que un pobre charalito; basta con hacerle así –sacudió un dedo–, para ponerlo quieto y sin agua para que se ahogue”.

Medel, cero dignidad

Las palabras de Ayala Almeida fueron premonitorias, porque pese a ir hasta Guanajuato en helicóptero –pagado por supuesto con las cuotas de los trabajadores del Único–, José Medel no logró su cometido. Fox le negó su apoyo y la maestra Gordillo Morales no logró hacerse del control de la FSTSE.

En enero del 2004, caro pagó  el empresario-líder sus deslealtades, pues dirigentes seccionales a los que había tratado de segregar hasta de la Comisión Revisora de las Condiciones Generales de Trabajo (CGT), se aliaron con Ayala para cumplir la fatal profecía de los charalitos.

Reunidos en un Congreso Extraordinario con sus todavía afines Secretarios Seccionales, en un hotel de la Avenida Revolución, José Medel Ibarra no contaba con que ya iban en camino a destituirlo dirigentes menores que ya eran mayoría en su contra. Mermado en sus apoyos, el asunto resultó realmente denigrante para el legislador del PRI.

SU VERGONZOSA DESTITUCIÓN

Testigos del hecho recuerdan que nadie metió las manos por Medel cuando sus iracundos opositores irrumpieron en el lugar lanzándole huevazos a diestra y siniestra; hecho una sopa terminó amarrado de pies y manos, golpeado como costal de box y arriba de un camión de redilas de la delegación Coyoacán.

López Montecino, ya chapotea feliz en el plato de Joel

Llama la atención que entre los principales instigadores, Juan Gómez de la Sección Uno, Ana María Pérez de la Sección 12 –a quien Medel intento destituir—y Ricardo Anguiano de la Sección 6, éste último fue de los que más se ensaño con Medel golpeándolo a diestra y siniestra sin consideración. Como pudieron algunos secretarios menores, lo bajaron hecho un guiñapo del camión de redilas, para ponerlo a salvo del linchamiento.

Así terminó este “charalito” que se dio ínfulas de tiburón blanco: destituido y vilipendiado por sus propios compañeros y la inmensa mayoría de los trabajadores a los que solo utilizó para negociar en su calidad de empresario, millonarios contratos de vestuario. Su ambición y chantajes que lo llevaron a criticar el gobierno capitalino del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador –y hasta hace dos años a MORENA–, le dieron la razón a Joel Ayala, quien lo sacó del plato para que terminará boqueando a ras de suelo.

NEGOCIOS Y EL PRECIO DE LA  INDIGNIDAD

Pero…

Se preguntarán los lectores de LA ESQUINA DEL MOVIMIENTO porqué es importante traer a la memoria estos hechos. Bueno, porque ahora José Medel Ibarra está de regreso nada menos que de la mano de Joel Ayala Almeida, unidos en un Directorio que desde enero pasado ha venido traicionando y entregando los derechos de los trabajadores, lo que demuestra que en política los negocios personales borran todos los agravios pasados. Y por supuesto, hoy como ayer, las bases siempre son marginadas de los acuerdos en lo oscurito.

Y mire usted lo que son las cosas y el grado de bajeza que concede Medel a sus antes oponentes con tal de no perder su costoso nivel de vida y retornar a los negocios con el gobierno de la CDMX: en el Directorio aparece como vocero nada más y nada menos que quien lo tundió a golpes y se ensaño con él hace 17 años: Ricardo Anguiano.

Trabajadores del Único traicionados por el Directorio

Ahora con su revista RS –donde supuestamente se defiende a los trabajadores, pero se violentan los derechos de sus propios empleados– Medel busca engañar a los sindicalizados, dándose a la tarea de atacar a sus adversarios pues sabe que el voto libre, directo y secreto de los trabajadores es veneno puro para sus intereses personales y de sus ahora aliados, que buscan no tener competencia electoral por miedo a perder. Su mediocridad sindical, en este sentido, es evidente.

Esperemos que este pasaje denigrante en la historia del ahora SUTGCDMX, sirva de punto de referencia a los sindicalizados de esta organización para darse cuenta del por qué los miembros del dichoso Directorio no pueden ser verdaderos líderes comprometidos con la defensa de sus derechos.

Ricardo Anguiano, el violento agresor del líder-empresario

Y a la doctora Claudia Sheinbaum y a sus funcionarios, esperemos les ilustre sobre el verdadero perfil de estas “finísimas” personas que se dicen dirigentes afines a la 4T, y ayer fueron acérrimos enemigos del hoy presidente, López Obrador.

Como colofón, no está de más decir que Joel Ayala sigue dando trato de “charalitos” a Medel  y sus ahora reconciliados enemigos.

¿Aceptarán los funcionarios del gobierno central nadar en el mismo plato? Al menos el Director de Administración de Personal, Sergio Antonio López Montecino y su jefa superior, Bertha Gómez, ya chapotean desde hace tiempo, felices y contentos.

Pero del tema hay mucho más que contar, nos leemos en la siguiente ESQUINA DEL MOVIMIENTO

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