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LOS DESASTRES POLÍTICOS PEORES QUE LOS DESASTRES NATURALES

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*  Son años de una tragedia cotidiana que vive la población mexicana con sueldos que apenas alcanzan para medio comer y políticos que han devastado al país por la corrupción

 

La periodista, Soledad Jaquín

Por Soledad Jarquín Edgar

Especial de SemMéxico para Expediente Ultra

En medio del desastre, la carrera política de muchas personas pende de un hilo. Septiembre será el parteaguas de la historia política mexicana. La emisión de los votos en las próximas elecciones pasará invariablemente por las imágenes del 7, 19 y 23 de septiembre en México.

Esos sismos violentos han costado vidas, casi 400 en todo el país, y, junto con huracanes y tormentas tropicales, han hecho de este septiembre de 2017 el más catastrófico en décadas, pero no todo se lo debemos a la naturaleza.

En el fondo de los desastres naturales están claros los indicios de corrupción, un lastre que hemos arrastrado día con día, que ha ido creciendo y que, como gusano tejedor de otoño, desde el verano ha causado los daños más terribles a la estructura gigantesca de los mejores árboles que hayan nacido en el país, las instituciones, que hoy son cascajo, amasijo de hierro retorcido, ladrillos y cemento de mala calidad.

En la Ciudad de México, el derrumbe de edificios nuevos por malas prácticas de construcción, bajo la complacencia de las autoridades, vuelve a demostrar que el problema se centra en los ejercicios de gobierno procedentes de todos los partidos políticos; es una condición deshumana que parte de mirar por el bien particular y no del colectivo al que juran servir.

Es la misma corrupción que se manifiesta lenta, desordenada y sin llegar a cubrir las más básicas necesidades de las víctimas de los sismos en zonas y regiones del país, en las que antes había permanecido este gusano tejedor de otoño y donde la naturaleza se hizo presente para demostrar cómo los gobiernos locales de todos los partidos políticos también estaban derruidos por la plaga.

No hay dinero que alcance de Enrique Peña Nieto ante el desastre. En tanto, la ciudadanía demandó que el financiamiento público a los partidos políticos, que a veces resulta indignante frente a la pobreza que vive una importante cantidad de personas nacidas en México, se destinará a la reconstrucción; esto apenas empieza.

Serán elecciones pasadas por la desgracia de miles de personas, con efectos secundarios (que no colaterales) en millones más. El panorama no es nada halagador para los partidos, pero es terrible para quienes lo perdieron todo y hoy enfrentan al otro gusano demoledor de las instituciones: la burocracia, como un verdadero obstáculo para alcanzar posibilidades reales de recibir “apoyos”, créditos blandos, empleo temporal. ¿Es necesario ante la emergencia?

Insisto, en un país como el nuestro nada parece fácil. Nada parece transparente. Nada parece oportuno. Los resultados lo demuestran. Hay reclamos de justicia permanentes. Son años de una tragedia cotidiana que vive la población mexicana con sueldos que apenas alcanzan ante la escalada permanente de precios, con aspiraciones frustradas, frente a una clase política que goza de todos los privilegios del poder, unos en menor y otros en mucha mayor medida, al final se llama corrupción y todos, como los gusanos tejedores de otoño, horadan las cortezas de los mejores árboles.

De ahí que el anuncio del presidente consejero del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, de que esa institución realizará el reintegro a la Tesorería de la Federación de 115 millones de pesos obtenidos de las medidas de austeridad y racionalidad presupuestal para que destinen como apoyo a las y los damnificados… perdón… quisiera ver. Y seguiremos esperando a ver en qué termina el despliegue publicitario de los partidos políticos sobre la pequeña dádiva que otorgarán en prerrogativas… y agua sin jabón para lavar sus caras.

Rampante misoginia

Otra vez en medio de la tragedia mexicana, la tragedia humana de un poco más de la mitad de la población que sigue permeada por la violencia de género contra las mujeres.

El programa Feministas al Aire que inició transmisiones en marzo pasado en la Radio Universidad de Oaxaca, ha sido blanco permanente de ataques en su cuenta de Facebook por parte de “troles”, que como en el siglo antepasado las quieren de vuelta en sus casas, dedicadas a hacer las labores del hogar, además de insultarlas permanentemente.

Se trata de un esfuerzo que realizan un grupo de jóvenes comunicadoras y feministas encabezadas por Yamile Gómez, Anel Flores, Evlyn Hernández y Nubia Mandarín que tienen un fin periodístico desde la perspectiva de género en el que dan cuenta de los hechos fundamentales que suceden cada día en la entidad y, al mismo tiempo, develan la verdad sobre los derechos humanos de las mujeres.

¿Cuál entonces la razón de los ataques? Simple y sencillo: el patriarcado no quiere perder privilegios.

Y no, no olvidamos el 2 de octubre de 1968 y de cómo cambió este país a partir de entonces.

 

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