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LOS MORENISTAS, BAPTISTA Y TATIANA ÁNGELES, SIN CREDIBILIDAD

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Baptista y Ángeles, palabras, solo eso. Foto tomada de facebook

*La diputada de morena Tatiana Ángeles acusó de la existencia de aviadores en el Congreso hidalguense, nada pudo probar

* Puebla y Baja California, la desesperanza que viene; narco y huachicol, dos amenazas latentes

Por Antonio Ortigoza Vázquez/ @ortigoza2010

Mal y de malas anda el diputado morenista Ricardo Baptista, nada le sale bien y es que para el ex perredista, su apuesta de hacer crecer las palabras —que en su momento lanzó la diputada Tatiana Ángeles, de la existencia de 40 aviadores priístas en el Congreso de Hidalgo—  en hechos reales y tangentes  lo han colocado en un terreno pantanoso, que cada vez que acusa, o defiende lo indefendible, se deprime más su credibilidad de discurso.

Muy atrás quedaron las acusaciones de la diputada morenista que echó al vuelo, pues no dudo en  señalar que la pasada legislatura estaba manchada por la corrupción y que existían aviadores, e incluso, asesores externos al congreso del estado; así las cosas, hace algunos días se firmó  el acta de “Entrega-Recepción” final del LXIII Legislatura, la cual era encabezada por la diputada María Luisa Pérez Perusquía. Nada pudo comprobar doña Tatiana de sus acusaciones de actos fuera de la ley y hoy se  traga sus palabras con baba amarga. Ojalá que a Baptista no le comprueben sus secretos, esos que los tiene bien resguardados.

Pero para los secretos, el diputado Baptista, cuenta con un jefe de prensa adormilado, que confunde fechas y nombres propios, incluso ha demostrado no tener valía para enfrentar sus culpas, por lo cual no ha dudado en lanzar al ruedo de las críticas a gente que está bajo su mando, este flamante encargado de la comunicación institucional de los diputados de MORENA —solo le gusta informar las labores de esa bancada— poco o nada ha podido alcanzar para quitar el sello sosista a los diputados morenistas, o más bien deslindar a su jefe inmediato, y sus partidarios, del grupo Universidad. Prefiere dormir.

Pero, lo real, Ricardo Baptista ha guardado un silencio sepulcral, nada ha declarado de la debacle de poder de su amigo/patrón Gerardo Sosa. Muy lejos quedaron los halagos al presidente del patronato universitario, los mensajes de apoyo ya no se escuchan. Hoy se limitó a firmar la “Entrega -Recepción” de la pasada da legislatura, claro, sin “aviadores”, ni asesores externos; esos, dicen,  los tiene él. Al tiempo.

Dos gobernadores electos, poco o nada podrán lograr

Los DOS gobernadores electos de Puebla y Baja California —Migue Barbosa y Jaime Bonilla respectivamente, que esperan no con paciencia ciertamente, asumir funciones en el plazo constitucional,  tienen  un denominador común pese a sus diferencias intelectuales: ninguno es proclive a modificar positivamente la verdadera realidad en que vive sus futuros gobernados.

De hecho, ninguno de esos gobernadores electos reconoció en discursos ni declaraciones ni en documentos de principios ideológicos y políticos la omnipresencia de la severa crisis económica, de seguridad,  política, social y cultural que nos agobia ni sus causas. Puebla, sumido en la violencia por la guerra del huachicol, Baja california, bajo el fuego de una guerra entre narcos, temas que parecieron pasar de largo durante sus campañas electorales.

Tampoco, por lo tanto, ninguno de ellos ponderó durante las campañas modificar esa situación de crisis fierísima y de enorme peligro para México. A lo más que llegaron (Barbosa Huerta) fue prometer “acabar con la corrupción” que sus predecesores dejaron.

Ninguno de esos DOS ungidos se comprometió a atender las causas de la crisis general que estruja a México y a los mexicanos y lo más aproximado a ello fue el de mitigar ciertos efectos indirectos o colaterales y ligados a ésta.

No sorprende esa debilidad de propuestas concretas para realizar un cambio de fondo del statu quo de miseria. Esos mandatarios electos ni siquiera están enterados de que en México se vive bajo una crisis terrorífica por parte del gobierno federal.

Basta echar un vistazo a los gobernadores electos cuyas candidaturas fueron postuladas en alianza por los partidos de Morena, PVEM, PT y otro que se ostenta bajo las premisas del vanguardismo ideológico.

De éstos, ninguno se ha descrito a sí mismo como militante o como alguien con sensibilidad progresista, no obstante que uno de ellos, Barbosa Huerta, ha utilizado en ocasiones lenguaje que pudo ser descrito como ignorante.

El poblano Barbosa Huerta está a años luz de cualesquier nociones de lo que es progresismo, pues su institucionalismo le ha impedido comprender en la realidad que deberá enfrentar, pues sus “gansos y gansas”, pronto darán cuenta  de la falta de oficio político por parte de su futuro gobernador.

Sus programas de gobierno, si acaso han elaborado uno, tienen por propósito consolidar precisamente ese statu quo federal o dar continuidad al régimen de intereses creados del antecesor gobernador.

Esos intereses creados son, por lo general, personales; es decir, no responden a ningún propósito estratégico de satisfacer a plenitud las necesidades reales de los gobernados, sino las de administrar la dispensa política de satisfactores dirigida a sus “gansos y gansas”.  

Esto último es exigencia indispensable para disfrutar los granos y mieles del botín que representa y ofrece el poder político.  Nada de reformismos, ni modificaciones de fondo.

 Los gobernadores electos tienen la autoridad constitucional de proponer y promover modificaciones sustanciales a la forma de organización económica prevaleciente e incluso crear una nueva.  Pero ello requeriría vocación de servicio al pueblo, sin traiciones, ni mentiras.

De comentario…

Eliot Farid Manzur, un empresario pachuqueño, benefactor de muchos, y amigo de muchos más, logró con el apoyo de asociaciones civiles, escritores, empresarios y familiares, dar vida a la biblioteca que lleva por nombre Jorge Antonio García Pérez, poeta y narrador hidalguense, la cual se ubica en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo.

Acciones que se deben de aplaudir. Sin duda.