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LUDLOW, UN TARTUFO DEL PANISMO HIDALGUENSE

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Ludlow, nunca subió en las encuestas

* Se decía orgulloso priísta

* Ganó el tercer lugar en las pasadas elecciones

 

Por Antonio Ortigoza Vázquez/Fotos especiales

Daniel Ludlow Kuri podría definirse en las categorías de la ciencia política de Harvard como el hombre proteico. En el lenguaje popular de México, como trapecista político o como chaquetero (término francés aclimatado mexicano). Su salto del PRI al PAN no fue sorpresivo en rigor, pero a diferencia de otros, su caso llama la atención por lo estrambótico.

Tal vez podrían encontrársele varias similitudes con el personaje de Jean Baptiste Poquelín, Moliere, quien en su obra Tartufo, el dramaturgo francés del siglo XVII hace una descripción “de manera tan excelsa al ser hipócrita que el nombre es utilizado por el Diccionario de la Real Academia Española para definir al hipócrita y falsario, además de bufón”.

Ludlow Kuri fue de nueva cuenta candidato a diputado federal por el PAN. No logró su propósito, otra vez vivía en él, el deseo de la dieta, viáticos, oficina, automóvil del año, chofer, todo con cargo al erario, además de algo muy importante para el personaje: fuero.

Ya deja atrás su pasado que quiso ser glorioso, cuando era todopoderoso secretario particular con el gobernador surgido del PRI, Manuel Ángel Núñez Soto. El güerito Ludlow, en aquellas épocas, no desperdiciaba oportunidad para difundir urbi et orbi su firme, sólida, profesión de fe priísta y aclamar las grandes virtudes políticas y personales de su jefe el gobernador.

Pero, llegado el momento, no dudó en dar el cambiazo, seguramente ya preparado con antelación al matrimoniarse con una dama de prosapia panista y desde 2016 alcaldesa de Pachuca, doña Yolanda Tellería.

Por esta curiosa situación, en Pachuca la picaresca popular le ha definido como el insuflado Secretario Particular de un gobernador, que descendió al papel de primer damo del ayuntamiento de la capital de Hidalgo.

BORRACHO Y A TROMPADAS

Pero no sólo eso: su papel de bufón lo ha exhibido sin tapujos cuando, con elevada intoxicación alcohólica, se lió a puñetazos con el líder de la Federación de Organizaciones Independientes del Estado de Hidalgo (FOIDEH), Oscar El Perro Pelcastre, un domingo por la noche, durante un operativo de desalojo de comerciantes en el centro de Pachuca.

Pelcastre protestaba airadamente contra el desalojo, toda vez que, en su campaña política, la señora Tellería de Ludlow había prometido dejarlos trabajar en el primer cuadro de la capital estatal y no cumplió.

Se comentó además en corrillos políticos que Ludlow no tuvo empacho en aparecer en un operativo administrativo-policíaco común, y además briago, para “hacer notar que él es quien manda en el Ayuntamiento pachuqueño”, aunque el altercado violento no le acreditó mucha autoridad que digamos.

DE REPENTE EN LA OPOSICIÓN

El caso de Ludlow Kuri en papel de feroz oposicionista desde su nuevo partido, el PAN, llama la atención por la personalidad que proyectó el tiempo que fue el priísta y hombre de confianza del entonces gobernador Núñez Soto. Una extensa entrevista en el semanario “Aquí está Hidalgo”, en 2004, nos recuerda los aspectos notorios de quien fue alto funcionario priista y sus conceptos sobre su partido y su jefe el gobernador.

En esos tiempos se definía como “el más orgulloso priista de Hidalgo y “colaborador fidelísimo” del gobernador.

Dijo entonces: “Me gané su confianza y sabe (Núñez Soto) que, cerrado de ojos, cualquier trabajo lo cumpliré bien”.

Ludlow Kuri fue dirigente del PRI en Pachuca y dos veces diputado local.

Con su aseveración “me gané su confianza” revelaba su todavía oculta condición de Tartufo  tropical, antes del giro rotundo que dio a su camino político, cambiar de colores según cambia el panorama. Hoy es el vergonzoso candidato perdedor del PAN para diputado federal, pero dos años atrás, ese juramento de lealtad se tambaleó cuando vio cerradas las puertas a una candidatura en el relevo de los 84 alcaldes del estado y fue a coquetear con el PRD en busca de la candidatura al ayuntamiento de Pachuca y atacaba con dureza a Omar Fayad Meneses, candidato del PRI a la alcaldía.

Pero eran tiempos diferentes cuando instalado en su lujosa oficina del cuarto piso del Palacio de Gobierno, patrocinaba el golpeteo político contra la diputada federal panista Rosa María Martín Barba, actualmente retirada del blanquiazul y de la política.

En esos tiempos se ostentaba como un “priista fuerte, de convicciones indestructibles” y proclamaba: “No nos preocupa la calumnia y los denuestos de la oposición: créannos, de verdad; creo que se sienten más importantes de lo que son”. Y añadió con vehemencia: “El PRI es un partido con muchos cuadros valiosos, y lejos de otros partidos (PAN-PRD) que presumen que no se pelearán en su selección interna, es que no tienen de dónde escoger candidatos y andan viendo de dónde los sacan. Afortunadamente, en el PRI hay muchos y muy buenos de dónde escoger; todos, gente con méritos, con presencia, con trabajo y conocimiento en el estado y eso complica la decisión final”.

¿UN CASO DE MASOQUISMO?

La asimilación en el PAN de un priista, no sólo prominente, sino de talante belicoso contra la oposición blanquiazul, podría interpretarse como un caso de masoquismo político, al asimilar a una sabandija, en lugar de un político honorable al que honraría a cualesquiera partidos abrirle las puertas.

Pero para sorpresa de todos, el panismo hidalguense lo adoptó, lo apapachó y lo premió de inmediato con una candidatura. Pero al mismo tiempo surge una interrogante: si era, hipotéticamente, lo mejor salido del PRI ¿por qué no lo postularon a la alcaldía de Pachuca?

Y en consecuencia, surgen las versiones como que pudo haber de por medio un grueso soborno, como el que se intentó, pero falló, por Gerardo Sosa Castelán, el cacique de la UAEH, quien lo propuso al dirigente estatal del PAN, Guillermo Galland Guerrero.

Pero la maniobra fue frustrada por la conducta impecable del, en aquel tiempo, delegado federal de la secretaría de Economía, Adrián del Arenal, quien, por mostrar ese pundonor a toda prueba, en lugar de felicitarlo, fue expulsado del PAN, junto con el ex diputado local Herlindo Bautista Sánchez.

Pero los panistas olvidaron totalmente cómo se conducía como priista Ludlow Kuri, quien al practicar las genuflexiones ante su jefe el gobernador Núñez Soto, decía emocionado:

“Es enriquecedor (¡indudablemente!) estar al lado de una persona como el gobernador Manuel Ángel Núñez Soto, una oportunidad de aprender cómo maneja al estado políticamente, social y personalmente… es una oportunidad única de desarrollo en mi trabajo por la confianza que en mí depositó y mi compromiso es cumplirle”.

Pero en las investigaciones del organismo independiente Transparencia Mexicana, que encabeza el intelectual Federico Reyes Heroles, el índice de corrupción nacional, coloca al gobierno de Núñez Soto en el poco honroso cuarto lugar entre los gobiernos estatales más corruptos.

 TARTUFO, EL PARADIGMA MUNDIAL DE LOS FALSARIOS

El gran dramaturgo francés del siglo XVII, Jean Baptiste Poquelín, quien adoptó el seudónimo de Moliere con el que alcanzó la inmortalidad, enfrentaba, como todos los artistas y pensadores de esa época del absolutismo monárquico, el reto de crear teatro satírico con giros sutiles, con elegante estilo que enmascaraba la crítica feroz hacia la sociedad y la política de la época.

Escogió el título y nombre del personaje Tartuffe (trufa, hongo escondido bajo tierra) para denominar un falso devoto que mediante engaños pretende despojar de su fortuna a los engañados, Orgón y su madre, madame Pernell.

Tartufo es un tipo mediocre y traicionero, exagera su devoción por su benefactor y llega a director espiritual de Orgón. Pretende casarse además con la hija y por si fuera poco, con la esposa joven de Orgón.

La obra se representó inconclusa ante el rey, antes del estreno formal, con sólo tres actos, pero fue suficiente para que indignara a los devotos del Santo Sacramento, que vieron “un ataque contra la religión” y consiguieron que se prohibiera, por constituir “un ataque a los valores cristianos”.

Pero en realidad, era una crítica feroz a la hipocresía como tema principal y al papel demasiado influyente de algunos directores espirituales  que en realidad eran muy conocidos como saqueadores de herencias.

En 1667 Moliere urdió una estratagema al cambiar el título por Panulfo el impostor, pero después de la primera función el jefe de la policía prohíbe de nuevo la obra, por cierto, con un argumento muy tartufesco: “No es el teatro el sitio para predicar el Evangelio”.

El Arzobispo de París, Hardován de Péréfixe, llegó inclusive a la amenaza de excomunión a cualquiera que la represente. Algo le picaba muy fuerte a Su Eminencia… igual que en este siglo XXI les viene al pelo a muchos personajes de la política, la Iglesia, el periodismo, la academia, la farándula y los “benefactores del pueblo”.

Hoy, la esposa del camaleónico Ludlow, ha salido en las redes sociales pidiendo comprensión a la sociedad por los operativos que se llevarán a cabo para desalojar a comerciantes ambulantes, pero consiente de que el “perro” puede enfurecer pide, casi ruega, ayuda: “por lo que hago un llamado al gobierno federal y al gobierno del estado para que juntos hagamos de Pachuca, la casa de todos”, dijo  Tellería Beltrán en un video difundido por la presidencia municipal de Pachuca.

Pareja perdedora

Hoy, Dany Ludlow ha estado muy ocupado en desocupar su casa de campaña, él mismo ha sudado la gota gorda al sacar sus muebles de dicha oficina, ésta derrota se suma a una más del 2012 cuando buscaba llegar al senado de la República; hoy, su tercer lugar ganado, solo obtuvo poco más del 16 por ciento de los votos en el municipio de Pachuca, es una muestra fiel de que la dinastía Ludlow/Tellería vive sus últimos tiempos en la vida política del estado. ¿Cambiará de chaqueta nuevamente?