Inicio CDMX Mancera, uno más de los damnificados políticos al 2018: encuestadora...

Mancera, uno más de los damnificados políticos al 2018: encuestadora Berumen

107
0
Compartir
Frente al sismo, reacción tardía

 

*  Un sondeo de opinión patrocinado por un diario capitalino, señala que la inseguridad y el desempleo son las principales fallas de su gobierno; un 64,8% de los encuestados considera que su gestión no lo logró convencer a las mayorías, poniendo en entredicho su candidatura presidencial

 

 Por BLAS A. BUENDÍA

Especial para Expediente Ultra

La encuestadora Berumen podría tener mucha razón, incluso se le podría calificar como una paralela alerta sísmica presidencial.

Haber levantado del colectivo como “mal gobierno” la administración del jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa no está tan equivocada y mucho menos que el funcionario se haya desligado a través de sus mensajes demagogos, que en esta ciudad no pasa nada…

A la largo del tiempo, recientemente se han establecido cánones diferentes, toda vez que la ciudadanía ha descalificado el trabajo de Mancera como jefe de gobierno de la capital de la república.

Inseguridad y el desempleo han sido sus principales fallas, precisa Berumen, la cual acopia este sentimiento de la población en un 64.8 por ciento, sobre todo porque el colectivo ha considerado que Mancera fue rebasada por mucho y no logró convencer a nadie que su gobierno era impecable.

Desde que se tiene memoria, regente de la antigüedad priista y luego como jefe de gobierno, ningún funcionario ha brincado de Palacio Virreinal de la Plaza de la Constitución a Palacio Nacional.

Lo único es que se han configurado como suspirantes (más no aspirantes y mucho menos candidatos) presidenciales, sino por el contrario, tienen sueño guajiros porque creen que al gobernar a la ciudad más grande del planeta, les permite pensar ufanamente que también lo harían por todo el país.

El mosaico pluriétnico no es nada tonto. Conoce a la perfección que las regencias o jefaturas de gobierno de la Ciudad de México nunca han sido una plataforma para impulsarse como “presidenciables”, sino por el contrario, forma parte de una posición guajira que solo quien ocupa el cargo, sueña en brincar de banqueta al banquetón, es decir de la banqueta del Palacio Virreinal a la amplia acera de Palacio Nacional.

Si bien solo son sueños guajiros de esos políticos bisoños, también hay que reconocer que mancera ya se sentía más que presidenciable.

Luego de rendir su Quinto Informe de Gobierno ante el pleno de la Asamblea Legislativa, en un acto faraónico -donde los súbditos observan a ese Nerón embestido del político todopoderoso-, sintió que “ya la había hecho…”

Solo que dos días después del cinco de septiembre, es decir, el jueves 7 de septiembre de 2017, la corteza terrestre le comenzó hacer la mala jugada…

Un sismo clasificado por los sismólogos como terremoto de 8.2 grados-Richter, estremeció casi a media noche a toda la Ciudad de México.

El susto fue mayor, pero mayor fue el susto para Mancera porque doce días después, otro terremoto de 7.1 grados-Richter, definiría la suerte política de Mancera.

Pensaba el primer accionista de la cadena de restaurantes Biskets Obregón que a partir del cinco de septiembre, día en que rindió su informe de gobierno, tenía todo el esquema presidencialista, pero la Alerta Sísmica Presidencialista le sonó de forma interminable acotándole sus aspiraciones para llegar a Los Pinos.

Hasta este momento, Mancera se ha resignado en señalar que su prioridad como funcionario es la de atender las urgencias de la sociedad de la capital de la república, pese a que las fechas del calendario electoral todavía le alargaron su agonía una semana más para decidir su suerte.

De tal suerte que Mancera es la principal víctima de esa ficticia ¡Alerta Sísmica…! Presidencial.