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Masacre de Iguala cambia el ajedrez político en Guerrero

El artero asesinato de 3 normalistas de Ayotzinapa y el incierto paradero de otros 43, coloca a las puertas de su renuncia al gobernador Ángel Aguirre Rivero y dinamita las aspiraciones a sucederlo del senador, Armando Ríos Piter, ligados ambos al grupo de Los Chuchos, que protegió al ex alcalde igualteco, José Luis Abarca Velázquez; sus cuñados operaron en Guerrero a favor del Cártel de los Beltrán Leyva

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OCTUBRE DE 2014

Perredistas en riesgo

Masacre de Iguala cambia el ajedrez político en Guerrero

 

Por JOSÉ FLORES / enviado / Fotos ESPECIALES

IGUALA, Gro.- El brutal asesinato de tres estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, y la desaparición de 43 más, en el municipio de Iguala, ha alterado la apuesta política que el PRD tenía contemplada para conservar la gubernatura de Guerrero y el control político del estado, teniendo como punta de lanza al senador Armando Ríos Piter, en las elecciones del año entrante. Ahora, todo se ha alterado al punto de colocar con un pie en el estribo, al gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero, ante las exigencias de juicio político en su contra; el ex priísta, daba como segura la designación de su hijo Ángel Aguirre Herrera –diputado local–, como candidato al puerto de Acapulco. Ahora, todo se tambalea para todosEXP ULTRA SEP 20144

La represión cometida con inaudita barbarie a los jóvenes normalistas, no sólo dio un giro total a las expectativas planteadas sino que puso al descubierto lo que la dirigencia tanto local como nacional del Sol Azteca, pretenden negar y ocultar a los electores: la existencia de una creciente narcopolítica en sus filas, al grado de que al ahora alcalde con licencia, José Luis Abarca Velázquez, se le relaciona con operadores del mermado Cártel de los Beltrán Leyva. Muy al estilo de lo que ocurrió en Michoacán con presidentes municipales que fueron impuestos y manejados por los Caballeros Templarios.

Tomados por sorpresa por los sangrientos hechos, tanto las autoridades estatales como municipales, se han guardado de traer a colación un tema bien conocido en Iguala y en muchos de los municipios de la región de la Tierra Caliente, como lo es la estrecha relación de diversos munícipes con operadores de los grupos delincuenciales. Avasallante realidad bien conocida por el perredismo guerrerense, pero soterrada ante el temor del descrédito.

Iguala es un ejemplo claro de ello pues la esposa de Abarca Velázquez, María de los Ángeles Pineda Villa, es nada menos que hermana de Alberto Pineda Villa, conocido lugarteniente del Cártel de los Beltrán Leyva en la entidad. De hecho, una de las células que operan en la región es comandada por Salomón Pineda Villa, hermano menor de la Presidenta del DIF y primera dama de ese municipio.

Regidos por pactos y acuerdos con los capos de la droga, decenas de municipios de Guerrero han actuado de acuerdo a las órdenes de los cárteles que les han impuesto a sus incondicionales para ocupar cargos en las áreas de seguridad pública, por lo que resulta imposible de creer que el gobernador ignorara la situación. Por ejemplo, Abarca Velázquez tuvo el visto bueno de sus poderosos cuñados para colocar al frente de la Seguridad Pública Municipal a su primo y compadre Felipe Flores Velázquez, quien tras los hechos violentos suscitados el pasado día 26, la Policía Ministerial del Estado, comprobó lo que se decía en la región: que el funcionario de dedicó a “clonar” las patrullas de la policía municipal para que sus elementos pudieran realizar “trabajitos especiales”.

Tras las pesquisas se hallaron tres de esos vehículos en los terrenos de la feria municipal: dos tenían número (025 y 007) y otro no. Los tres carecían de placas. Los números no coinciden con los que estudiantes de la normal de Ayotzinapa identificaron como aquellos a los que fueron subidos sus compañeros la noche del viernes, es decir, las marcadas con los dígitos: 017, 018, 020, 022 y 028, según el resumen del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan.

Es por eso de entenderse que la sublimada violencia no fue, de ninguna manera, por generación espontánea pues ya con antelación tanto Ángel Heladio Aguirre como Abarca Velázquez, dieron muestra de su vocación represiva y complicidad en contra de los normalistas de Ayotzinapa y de sus detractores políticos. Baste recordar que el 12 de diciembre de 2011, por demandar un diálogo con las autoridades, al que sistemáticamente se negó el gobernador, los estudiantes de esa institución obtuvieron como respuesta el asesinato de varios de sus compañeros. Su problemática era conocida de tiempo atrás por Aguirre Rivero, pues siendo gobernador interino –tras la caída de Rubén Figueroa, luego de la matanza de Aguas Blancas, registrada el 28 de junio de 1995, en la que murieron 17 campesinos–, no dudo en mandarles como contestación a sus demandas, sendas palizas.

Desde entonces, el hoy gobernador les tomó animadversión a los alumnos de la emblemática escuela.EXP ULTRA SEP 20148 (2)

En junio de 2013 fueron asesinados en Iguala tres activistas del Frente de Unidad Popular (FUP), que habían sido secuestrados días antes: Arturo Hernández Cardona, Félix Rafael Bandera Román y Ángel Román Ramírez, habían organizado diversas protestas en contra del presidente municipal, José Luis Abarca Velázquez. Tras la muerte de los activistas, de militancia perredista, la viuda de uno de ellos señaló al hoy cuestionado alcalde, como autor intelectual de los crímenes y simpatizantes de las víctimas tomaron el palacio municipal. Curiosamente, Abarca Velázquez fue investigado y exonerado, vía fast track, por la procuraduría estatal, lo que puso en claro la protección que gozaba de parte del gobierno del Estado

De esta forma, el asesinato a mansalva y la desaparición de los normalistas es el más reciente episodio de una cronología de homicidios de estudiantes, dirigentes y activistas campesinos en Guerrero, ninguno de los cuales ha sido esclarecido. Apenas el 17 de septiembre pasado, en Ometepec, fue asesinado Javier Evaristo Bautista, integrante de la agrupación Unidad Izquierda Guerrerense. No es de extrañarse entonces que la propia fiscalía del Estado haya buscado endosar como origen de la masacre, el que los estudiantes normalistas pretendieran “secuestrar” autobuses, como si esto fuera justificante para la brutal represión, cuando en realidad llegaron el pasado viernes a Iguala con el fin de “botear” para allegarse recursos para estar presentes en la marcha del 2 de octubre en la ciudad de México.

Cabe señalar que durante la administración de Ángel Aguirre Rivero, y de acuerdo con datos del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, se han registrado al menos 60 agresiones o ataques contra organizaciones sociales, estudiantiles, de defensores de derechos humanos, pueblos y comunidades indígenas y campesinas, entre los que se encuentran el asesinato de Rocío Mesino Mesino, líder de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS); el de Raymundo Velázquez Flores, líder de la Liga Agraria Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata, y el secuestro y homicidio de Arturo Hernández Cardona, Félix Rafael Bandera Román y Ángel Román Pérez, líderes de la Unidad Popular de Iguala, por citar sólo algunos de los más relevantes. De tal suerte que en Guerrero, los luchadores sociales corren más peligro ante las autoridades que los delincuentes.

HEREDANDO LA ALCALDÍA

Haciendo derroche de abundantes recursos, Abarca Velázquez aprovechó el Segundo Informe de Labores que su esposa María de los Ángeles, rendiría el pasado 26 de septiembre, en su calidad de Presidenta del DIF Municipal, para preparar el terreno de su candidatura a la alcaldía de Iguala, tal y como lo ha venido haciendo el gobernador en la persona de su hijo, Ángel Aguirre Herrera, diputado local por el PRD a quien se le han facilitado recursos públicos y toneladas de despensas para irle ganando simpatías entre la población de escasos recursos de Acapulco. Una disfrazada compra de votos.EXP ULTRA SEP 20149

El propio Abarca Velázquez narró a los medios locales: “El viernes tuvimos el segundo informe de labores de la presidenta del DIF, donde se reunieron unas 4 mil 500 personas escuchando sin ningún problema. Al final actuó un grupo musical; después de bailar como una hora –a ritmo de la Luz Roja de San Marcos–, yo estaba muy cansado por el calor, y decidí con mi familia retirarme porque tenían hambre mis hijas y nos fuimos a un restaurante”.

En ese lapso recibió una llamada del comandante de la policía preventiva municipal, Felipe Flores, quien “me dijo que había unos disturbios de normalistas de Ayotzinapa, que habían tomado algunos camiones de la central de autobuses. Le di indicaciones que no quería ningún problema con ellos, porque sabemos de antemano que a ellos (los estudiantes) les gusta sacar de quicio a las personas y le di la instrucción que se mantuvieran alejados; esa fue la orden que le di”.

De hecho, al día siguiente de la brutal represión ejecutada por los cuerpos de seguridad del municipio y en la que ha se involucrado además a grupos delincuenciales, Abarca debería rendir su Segundo Informe de Gobierno, mismo que canceló por la gravedad de los hechos que, al parecer, se le salieron de control ya que presuntamente se trataba de amedrentar a los normalistas con el evitar que con sus protestas “empañaran” el acto político del alcalde. Situación que ha derivado en una de las hipótesis que explican la agresión al autobús donde viajaban los Avispones de Chilpancingo, equipo de fútbol de la tercera división, ya que sus jóvenes integrantes fueron confundidos con estudiantes normalistas que supuestamente reforzarían las inexistentes “protestas” de sus compañeros, en contra del edil. Los deportistas fueron rafagueados sin consideración alguna. Murió el conductor y un joven futbolista, que sumados a los tres estudiantes y una mujer que se fue alcanzada por la lluvia de balas, dan un total de seis víctimas.

A Abarca Velázquez y a su esposa se les relaciona con la corriente Nueva Izquierda (Los Chuchos), que en Guerrero encabezan el coordinador del Congreso, Bernardo Ortega; el Secretario de Salud, Lázaro Mazón Alonso, así como el diputado federal del PRD Sebastián de la Rosa Peláez. Este último, salió en defensa de Abarca Velázquez, aunque su apoyo, al igual que el del coordinador perredista en San Lázaro, Silvano Aureoles, se diluyó ante la avalancha de acusaciones en contra de su amigo y, ante la línea marcada por la dirigencia nacional y el propio gobernador, de deslindarse de la papa caliente en que se han convertido el edil con licencia y su esposa, ambos copropietarios del emporio comercial Plaza Iguala y boyantes empresarios joyeros, de los pocos, se dice, a los que curiosamente no han asaltado ni cobrado derecho de piso los grupos delincuenciales.

Tras el genocidio local, centenares de postes de la ciudad aún lucían, como mudos testigos, la imagen de la esposa de Abarca, María de los Ángeles Pineda Villa. Miles de pendones fueron colocados en todas las calles con motivo de su segundo informe como titular del DIF municipal. La propaganda, llevaba implícito el mensaje de su anticipado destape pues debajo de su nombre se leía: “Presidenta (del DIF, en letras chiquitas) municipal”. Ahora, todo es distinto y la bola de cristal por donde hasta hace unos días, la pareja se miraba como segura triunfadora, se ha tornado borrascosa y tinta en sangre por la artera muerte de los normalistas.

EFECTO DOMINÓ CONTRA EL JAGUAR

Si bien la salida de José Luis Abarca es ya un viaje sin retorno y las aspiraciones políticas de su esposa, un proyecto inalcanzable, en su caída libre no van solos; atados por la extensa cadena de complicidades peligran también el propio ex priísta, Ángel Heladio Aguirre y hasta el candidato puntero en las encuestas, Armando Ríos Piter, el llamado Jaguar de la Costa, apadrinados y protegidos al igual que el ex alcalde de Iguala, por la corriente perredista de “Los Chuchos”.EXP ULTRA SEP 201410 (2)

Y paradójico, pero el actual gobernador puede correr la misma suerte que Rubén Figueroa, quien debió abandonar la gubernatura luego de la matanza de Aguas Blancas, del municipio de Coyuca de Benítez, registrada el 28 de junio de 1995, en la que 17 campesinos fueron asesinados por elementos de la policía estatal, hechos que fueron grabados para ser filtrados a los medios de comunicación. Aguirre Rivero ha dicho “no estar casado con el puesto”, lo que muestra su grado de “debilidad institucional” –con que calificara el presidente Enrique Peña Nieto a su administración–, y su incapacidad, como ocurrió con Figueroa, para mostrar argumentos sólidos en su posible defensa, pues durante su administración el crimen organizado terminó por fortalecerse en Guerrero.

A la luz de los recientes hechos, el ex priísta ha terminado por convertirse en un pesado lastre a la gastada imagen de los perredistas y en un potencial riesgo ante los comicios del 2015. En el actual contexto, viscoso y amenazante con un alto costo político, su renuncia no deberá extrañar a nadie pues, como es costumbre, ya no representa para los intereses de “Los Chuchos”, una apreciable moneda de cambio. Las cosas pintan tan mal que ahora está en duda el supuesto acuerdo de haber negociado a su favor la gubernatura de Guerrero a cambio del apoyo otorgado en el Congreso a las reformas estructurales.

La masacre de Iguala marcará un antes y un después para los planes de perredistas como el del senador Armando Ríos Piter a quien uno de los últimos sondeos de opinión realizados en Guerrero por Consulta Mitofsky, en julio pasado, ubicaban como el puntero en las preferencias no únicamente de los precandidatos del Sol Azteca sino de los probables abanderados de los partidos, de tal suerte que los porcentajes le abonaban un 8,6% de las adhesiones electorales contra un 1,2 por ciento del alcalde de Acapulco, Luis Walton y un 0,5 % de Manuel Añorve, vicecoordinador de los diputados del PRI en San Lázaro y candidato perdedor con su primo, y actual gobernador, Ángel Heladio Aguirre Rivero, en 2011.

Si bien pudiera considerarse como holgada la ventaja del legislador federal, la ecuación queda irresuelta luego del escenario que sobrevendrá a los cruentos hechos de Iguala y que sin duda, influirán no únicamente en el ánimo de los electores guerrerenses sino de los propios grupos del PRD local que han sufrido los acosos y agresiones del gobernador Aguirre Rivero, quien no dejó de operar al más puro estilo intimidatorio del viejo PRI. El escenario en cuanto a preferencias partidistas por parte de la población guerrerense indica que todo puede desmoronarse para el Sol Azteca ya que si bien Ríos Piter es puntero por amplio margen, el PRD apenas y logra atraer como partido el 29 por ciento de la votación contra un cercano 25 por ciento del PRI, porcentaje muy lejano al 14 por ciento de diferencia con que ganó la gubernatura el habilitado perredista, Aguirre Rivero.

El tablero electoral puede relanzar al propio Manuel Añorve quien en la pasada sucesión ganó la elección interna del PRI a Ángel Heladio, situación que fue aprovechada en el 2010 por el entonces jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard –que se apuntaba como precandidato presidencial para el 2012–, para convencer entonces a Los Chuchos de apoyarlo como abanderado de una coalición opositora que encabezó el PRD. De hecho, se dijo entonces que el entonces senador Aguirre, contaba con el apoyo de la corriente priísta del hoy presidente Enrique Peña Nieto, de quien entonces se decía su amigo. Ahora las cosas han cambiado al grado de que el Jefe del Ejecutivo declaró sobre el caso de Iguala: “es muy claro que el gobierno federal no puede sustituir las responsabilidades que tienen los propios gobiernos estatales”, para luego, sin titubeos ni concesiones, calificar al gobierno del convenenciero político híbrido, de “debilidad institucional”. La amistad que presumía Aguirre, no hay duda, quedó en el pasado.

El ambiente que al final de su sexenio dejó el ex gobernador Zeferino Torreblanca Galindo, cuando calaba en el ánimo del perredismo de Guerrero el asesinato del ex Secretario de Gobierno y entonces líder del Congreso Local, amén de firme candidato a la gubernatura, Armando Chavarria Barrera, perpetrado en agosto del 2009, no se compara con el peso de la brutal agresión cometida en contra de los normalistas de Ayotzinapa, sobre todo por la resonancia que ya ha alcanzado a nivel internacional –como la petición de justicia hecha al gobierno mexicano por la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)–, y la descarada intromisión del crimen organizado en los gobiernos municipales.

Si bien sobre la persona de Torreblanca persistía la sombra de la autoría intelectual en el homicidio del incómodo Chavarria, el asunto ante la opinión pública se ciño al trágico desenlace de los problemas personales de dos políticos en pugna; empero, ahora en la figura del actual mandatario estatal pesa tanto la presunta complicidad con los grupos delincuenciales, como la falta de diálogo y acuerdos políticos con los distintos grupos sociales a los que se ha marginado y agredido.

La desatada violencia en su gobierno no ha respetado a nadie y prueba de ello fue también el asesinato cometido el pasado domingo 28, en la persona del secretario del Comité Directivo Estatal del PAN en el estado, Braulio Zaragoza Magaña Villalba, los tres presuntos sicarios victimaron al político a plenas nueve de la mañana en el concurrido restaurante del hotel El Mirador, ubicado en los acantilados de La Quebrada. Su estrategia de mando único mediante el cual sería el gobierno del estado el que se ocuparía de la seguridad pública en los municipios más conflictivos, se olvidó de atender Iguala, donde como lo declaró el ahora alcalde con licencia –y al que se buscará cargarle todas las culpas–, dio instrucciones a su jefe de la policía, mismo que como ya se anotó, operaba con el aval de los cárteles de la región.

“LOS CHUCHOS” Y EL RECUENTO DE LOS DAÑOS

Ahora, los estrategas del ya declarado aspirante al gobierno de Guerrero, el senador Armando Ríos Piter, comenzarán a hacer el recuento de los daños ocasionados a su precandidatura por Ángel Heladio Aguirre y el destituido José Luis Abarca. El legislador no la tiene fácil porque públicamente se ha dicho amigo del actual gobernador de quien recientemente expresó en el programa Tragaluz de TV Milenio. “Trabaja en un estado complejo, con claroscuros, seguramente”. Quizá de manera premonitoria, le preguntaron al líder del Movimiento Jaguar: ¿Hasta cuántos muertos vale un gobernador? “Yo creo que ninguno”, contestó. ¿Cuántos más en Guerrero?, le insistieron y dijo tajante: “Yo espero que ninguno más”.EXP ULTRA SEP 201410

El problema es que de sus declaraciones a la fecha, el número de víctimas ha ido en aumento y se antoja difícil, caso imposible, que las fatídicas cifras puedan maquillarse, para que “Los Chuchos”, “mis amigos y mis compañeros de equipo”, como los califica Ríos Piter, logren catapultarlo como un candidato triunfador. Hay muchas evidencias que los unen y señalan en la reciente génesis guerrerense de ser apoyadores y silenciosos cómplices de los abusos de poder cometidos por ahora endeble Ángel Heladio y el defenestrado José Luis Abarca.

 

Su apuesta antes y después de la masacre de Iguala, ya no es la misma. Ahora, “Los Chuchos” llevan todas las de perder y muchas culpas que saldar, sin exentar que pueden tener las manos manchadas con la sangre de los normalistas de Ayotzinapa y de muchos otros líderes sociales que han convertido a Guerrero en un tétrico camposanto.