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MORENA-HIDALGO: INICIA SU NOCHE DE CUCHILLOS LARGOS

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*  Tras la debacle electoral, más que una autocrítica, los miembros de Morena se dan hasta con la cubeta en acusaciones de traiciones mutuas, al grado de que el ex candidato por Pachuca, Pablo Vargas, termina reconociendo las capacidades del PRI para levantarse con el triunfo en las pasadas elecciones

Por Antonio Ortigoza Vázquez/@ortigoza2010

Después de la derrota en las municipales, en Morena Hidalgo no sólo han quedado sin rumbo, sino que ahora, con renovado vigor y enjundia han comenzado a despedazarse internamente y, sin pizca de imaginación, se acusan entre sí de «alta traición», mentiras y corrupción y exigen renuncias, comenzando con Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente nacional saliente.

Y dentro de lo que ya se parece mucho a una comedia de enredos alarconianos o un sainete cervantino, el candidato perdedor por Pachuca, Pablo Vargas, en un confuso texto intenta «explicar la derrota» en el sentido de que surgieron en Morena «gran cantidad de precandidatos provenientes de grupos de poder local, de viejos cacicazgos y falta de dirección estatal»  y que en cambio en el PRI, «con presencia territorial ya decadente y deteriorada (¿?) pero con una maquinaria que pudo funcionar con millones de pesos».

Peor aún, Vargas señala que todo eso «produjo el conflicto que permaneciera (sic) inclusive en la campaña la fractura en muchos municipios que llevó no sólo a deslindarse de los candidatos sino hasta llamar a votar contra aspirantes de Morena». (Se respeta la caótica sintaxis).

Las denuncias de Vargas, con alrededor de 20 años como «profesor/investigador» en la UAEH, se acumulan sin orden ni concierto, tampoco secuencia lógica, dando la impresión que son autoría de un severo crítico de su propio partido. Dice: «Morena, carente de dirección en municipales, dispersión de comités de base, desprovisto de fuerza territorial y liderazgos municipales (dio lugar) a una operación de guerra sucia y de odio».

Arremete además contra las autoridades electorales por la «suspensión del PREP» (que fue rechazado por no cumplir requisitos del contrato original) y que «hubo compra y coacción del voto» y «ratón loco» (truco de hace más de 35 años para confundir electores).

En suma, las jeremiadas de Pablo Vargas parecen más las cuitas de un opositor víctima de un poder político aplastante… ¡Pero se trata del candidato del partido que tiene en su poder la Presidencia de la República!  Sucede pues el fenómeno del victimismo absurdo… y ridículo.

MORENA VERSUS MORENA

El fenómeno psicológico que campea en Morena Hidalgo no es solo del candidato a Pachuca, sino que se advierte mucho más amplio, en un comunicado en el portal «Change Org», donde de forma anónima lanzan invectivas de este tenor: «Morena Hidalgo fue objeto de traición, mentiras y corrupción por parte de sus dirigentes, tanto en el proceso electoral de 2018 (¿?) como en el más reciente de 2020, llevando al partido que crearon sus fundadores a una debacle política producto de acuerdos en lo oscuro (¡!),  negociaciones con el gobierno del estado y con la «Sosa Nostra», acomodos de amigos y familiares convirtiéndolo en un negocio de unos cuantos y traicionando los preceptos fundamentales de Morena: No mentir, no robar, no traicionar.

«Esta alta traición no sólo ha ido en detrimento de la sociedad hidalguense sino también contra militantes que después de varios años de arduo trabajo han sido siempre relegados, segregados, bloqueados, excluidos y engañados por sus ¿dirigentes?».

Acto seguido exigen la renuncia «o remoción inmediata» de los traidores: Alfonso Ramírez Cuéllar (ya va para fuera, conste), Felipe Rodríguez, Hortencia Sánchez, Martín Sandoval, Andrés Caballero, Luis Enrique Cadena, Carlos Mendoza y Adolfo López.

Rubrican todo con una proclama henchida de originalidad:

«¡Sin lucha no hay victoria»

(No, pos sí)

Por cierto que Francisco Patiño también se ha sumado en su Facebook a los enfrentamientos internos lo que habla de que en Morena la sangre ya llegó al río.

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