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MUNICIPIOS EN CONSTANTE FALTA DE DINERO POR INCOMPETENCIA

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Por Juan Carbajal/@JA_CARBAJAL

En los ayuntamientos una frase que se usa rutinariamente para casi cualquier solicitud es “no hay dinero”, y nos encontramos que no importa el color por el cual llegaron, si es grande o pequeño el municipio, o en cualquier época del año; la frase es muy recurrente, sin embargo, cuando se trata de observaciones de la auditoria o en el caso de fincar responsabilidades; el discurso cambia y se habla de mucho dinero que es desviado, mal administrado o de plano desaparecido.

Todavía mejor, ahora que estamos en un proceso de selección del nuevo ayuntamiento, los candidatos ofrecen acciones, programas y actividades como si el presupuesto de los municipios fuera ilimitado; como si se contara con baritas mágicas para reorganizar los presupuestos y todo se resolviera con su simple llega.

La realidad nos muestra que por pequeño que sea el municipio, se cuenta con recursos; sin embargo, vale la pena aclara que también es cierto que: “no hay dinero que alcance”, y la función principal de cualquier ayuntamiento debe estar enfocada en ejercer responsablemente sus ingresos.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, señala en su artículo 115, fracción IV, las facultades legales de los municipios para administrar libremente el ejercicio de sus recursos, los cuales se conforman del patrimonio propio, las contribuciones derivadas de los servicios, las participaciones  y las contribuciones de la propiedad inmobiliaria.

Es decir, que en cada municipio se cuenta con un inventario de bienes muebles e inmuebles que representan su patrimonio, y en cada localidad se aplican las cuotas y tarifas pertinentes por los servicios prestados, desde licencias de funcionamiento, empadronamientos mercantiles, tramites, permisos y servicios varios, además de las aportaciones tanto del gobierno estatal como federal y los correspondientes a pagos de predial, licencias y permiso.

En muchas ocasiones el deseo de ocupar un cargo de presidente municipal, se ha convertido en una ambición por la desproporción del manejo del poder, en otros casos se enfoca realmente en el servicio público, desafortunadamente no siempre es fácil distinguir entre un propósito y el otro.

Es aquí cuando el recurso se vuelve insuficiente, por un lado, las malas prácticas han llevado a una pérdida de credibilidad en el ejercicio de la política, y se presenta una percepción generalizada de robo, saqueo y corrupción en las arcas municipales.

Aun cuando el ejercicio del servicio público es legítimo; los pocos resultados o la falta de participación ciudadana en la toma de decisiones conllevan una apreciación distinta, ante los precarios indicios de un ejercicio presupuestal.

Lo que resulta aún más dañino para la sociedad, es la ignorancia, la poca creatividad y la soberbia con la que en muchas ocasiones se ejercen los cargos públicos; porque no contar con los conocimientos para el desempeño de un trabajo también representa un peligro para la administración publica.

Es así como vemos una gran cantidad de observaciones en el ejercicio de los recursos públicos por omisiones, mala documentación y aplicación ineficiente que por desvió de recursos.

Considerar que los municipios cuentan con “costales de dinero” de donde sacar para hacer y rehacer, es una apreciación inexacta, falaz e imprecisa que no permite avanzar a las buenas prácticas de administración, contemplando la gestión, la prestación de servicios de calidad y sobre todo de eficientar la recaudación que permita contar con recursos propios para el desempeño de las acciones y programas.

Lo que nos queda claro, es que cada que escuchamos la frase “no hay dinero”, nos refiere más bien a que “no hay idea” de cómo gobernar y gestionar de manera adecuada el recurso necesario, y el presidente o presidenta en turno, solo busca un pretexto para subsanar su incompetencia.

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