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OSORIO CHONG SURGE COMO LÍDER DE LA RECONSTRUCCIÓN DEL PRI

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Miguel Ángel Osorio Chong, desde el senado reconstruirá el priísmo nacional

*  Los representantes del Grupo Atlacomulco como Luis Videgaray o Eruviél Ávila, carecen de autoridad moral para opinar sobre la debacle que ellos mismos alentaron al haber operado para dejar fuera al candidato que las encuestas daban, hace un año, como el más competitivo y aceptado por los simpatizantes y la sociedad

 

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Especial de Expediente Ultra

Repuestos del asombro por la abrumadora debacle, los priístas pasan a la indignación. Y la pregunta inevitable brinca por doquier de entre los aún humeantes escombros de la hecatombe electoral: ¿Quién o quiénes son los responsables de haber llevado a su partido al despeñadero?

El gran ausente del domingo en la valerosa aceptación de derrota de José Antonio Meade y uno de los directamente responsables, es Luis Videgaray, quien secuestró al tricolor e hizo con sus estructuras y militancia lo que le vino en gana.

Puede decirse que Meade fue un candidato bien intencionado que se creyó a pie juntillas la fabricada imagen del candidato ciudadano donde los que menos opinaron al respecto fueron los propios ciudadanos y menos los militantes, estos últimos nunca lograron identificarse con su abanderado a la presidencia.

Ciclos de alternancia.

Ahora con los desatados ánimos de la revancha interna, diversos grupos claman venganza y justicia, el problema es que ya es demasiado tarde al corroborarse aquella máxima que reza: “no lloren como mujeres lo que no supieron defender como hombres”.

¿Por qué lo decimos? Porque hace justamente un año en que comenzaban a bullir los tiempos electorales, las encuestas mostraban hacia dentro y fuera del PRI quién debía ser el candidato idóneo para enfrentar la dura contienda que se avecinaba.

Desde mediados del sexenio el nombre de Miguel Ángel Osorio Chong apareció como puntero en las preferencias de los simpatizantes y militantes del tricolor, pero además entre la propia sociedad civil.

Conforme se acercó el momento de la decisión final se mantuvo como la opción más firme y de mejores simpatías y consensos sociales, entonces ¿qué fue lo que pasó? ¿por qué los priístas, sus simpatizantes, dirigentes y demás estructuras permitieron que se les arrebatara su derecho a disentir y ser parte directa en la toma de una decisión de tal importancia? ¿Por qué permitieron una imposición que costó la peor derrota de su historia?

Desde agosto del 2017 en que los estatutos fueron atropellados para consentir el arribo de un candidato ciudadano sin militancia alguna se supo que la dedicatoria aprobada por el propio presidente de la República, pero alentada por Luis Videgaray y su círculo de iluminados itamistas, tenía dedicatoria en favor de José Antonio Meade.

Quienes protestaron fueron acallados con algunas posiciones o apapachos presidenciales, e incluso con veladas amenazas por parte del influyente Videgaray, que, a través de su torpe e inútil cancerbero, Enrique Ochoa Reza, aisló a los grupos y corrientes en la toma de decisiones.

El rutilante fracaso del pasado domingo primero, superó con creces al engendrado en el año 2000 por el llamado “Dream Team” que tuvo a personajes como Emilio Gamboa Patrón a la cabeza e hicieron creer que llevarían a una victoria aplastante al entonces candidato presidencial, Francisco Labastida Ochoa, que perdió con Vicente Fox Quezada.

En aquellos años, el PRI conservó por lo menos una veintena de gubernaturas y un porcentaje respetable en las cámaras de Diputados y Senadores; ahora el “Dream Team” de Videgaray, Aurelio Nuño y el despedido de última hora, Enrique Ochoa, dejan al tricolor en la más absoluta de las bancarrotas. A los mexiquenses del Grupo Atlacomulco no les quedó el menor peso moral para opinar tras la derrota.

Y cosas del destino, todas las voces agraviadas al interior del devastado PRI ven en la figura del candidato que debió ser, pero se le impidió llegar, a la única personalidad con los tamaños suficientes para tomar las riendas de un partido que de haber retornado a la presidencia en el 2012 ahora será la tercera fuerza nacional.

Osorio Chong arribará al Senado por la vía plurinominal teniendo como compañeros de bancada a la sobrina del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, Claudia Ruiz Massieu, a la ex líder nacional del PRI, Beatriz Paredes y al ex gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas.

Siempre respetó la designación de José Antonio Meade

Bajo este esquema de nombres y opciones,  todo apunta a que el ex gobernador hidalguense es el más indicado para tomar las riendas de su partido si se considera que a Claudia le pesan  los lazos consanguíneos con su tío y a Eruviel Ávila lo anula su sumisión hacia el Grupo Atlacomulco; además, Ávila Villegas apenas y consiguió dejar en el Palacio de Lerdo, en Toluca a Alfredo del Mazo Maza, primo del  presidente Enrique Peña Nieto, que ganó por la mínima diferencia la gubernatura a la morenista, Delfina Gómez Álvarez.

Osorio está destinado a manejar la reconstrucción del PRI y a labrar desde el Congreso las estrategias legislativas que le permitan a su partido recuperar su importancia y esencia ideológicas, encabezando las luchas sociales al lado de sus sectores para reencontrarse con los orígenes que le dieron vida. A pesar de la derrota, 89 años de historia no pueden desaparecer de la noche a la mañana, como tampoco las instituciones que hicieron posible acrisolar la justicia social. Y eso lo saben los priístas que ven en Miguel Ángel Osorio al capitán más idóneo para mantener el barco a flote y llevarlo a buen puerto en los años por venir.