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Pleito “como hombres” de obispos contra El Vaticano, sube de tono

“¿Quién mal aconsejó al Papa?”, denuncian: “No somos príncipes” *Sacan uñas y dientes: sus guaruras, sirvientes y pompa, se quedan

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Joaquín Herrera

Cd de México, 8 de feb/16 (agencia acento) El periódico del Episcopado, “Desde la Fe”, corrige  –o quiere corregir- al papa Francisco.
En su editorial da por hecho una especie de complot que teme hubo y plantea “¿por qué tratar de demeritar el trabajo de los obispos mexicanos?

“¿O será que las palabras improvisadas del Santo Padre responderían a un mal consejo de alguien cercano a él? ¿Quién mal aconsejó al Papa?”

Los obispos rechazan en este texto, vivir como príncipes.
Y, quizá México se pregunte si el Papa está equivocado al verlos así.
¿De verdad se equivoca el Pontífice?

“Sólo” que los obispos viven en mansiones comparables a los empresarios más ricos de México; con servidumbre que jamás baja de medio centenar de personas?
No hay obispo que no tenga su camioneta del año, como para transportar a los doce apóstoles, su fuera el caso, pero además, la moda es que también tengan sus “guaruras” que ya los quisieran los secretarios de estado o gobernadores.

No soportaron “jalón de orejas”

Durante el encuentro con los obispos mexicanos el 13 de febrero, el Santo Padre que en la prensa se interpretó como un jalón de orejas. Jalón que, en esta respuesta, el episcopado (léase, el cardenal Rivera Carrera) emergió la cierta rivalidad contra el pontífice desde su arribo al solio papal.

El texto publicado en “Desde la Fe”, suaviza y dice que el  Pontífice (del latín “hacedor de puentes”)  explica que “analizando el mensaje que Su Santidad pronunció en la Catedral de México, podemos ver cómo el Papa advierte de los riesgos que afrontan los obispos de nuestro país ante el secularismo: opacidad, adormecimiento, distanciamiento, frialdad, clericalismo, autorreferencial, triunfalismo estéril y la oscuridad que puede eclipsar la luz del Evangelio. Y los llama a estar alerta”.

No, el Papa no los llamó a estar en alerta, sino a bajarse de su pedestal.

Francisco llamó a los obispos a olvidar chismorreos y a “pelear como hombres” y reconciliarse como cristianos.
Y dice el texto en “Desde la Fe”, que “cabe preguntarse: ¿tiene el Papa alguna razón para regañar a los obispos mexicanos?
“Lo que sí tiene el Papa, y muy claro, es que la Iglesia en México es un caso atípico en relación con otros países de América. En primer lugar, en términos porcentuales nuestra nación hospeda la mayor cantidad de católicos, con 81 por ciento de la población en el 2014, y es precisamente a causa de esa amplia y sólida presencia de católicos que nos distinguimos de otros países del continente”. Eso no lo puso en duda el Papa.

Y “explica que la expresión “pelear como hombres” no implica confrontaciones estériles como lo juzga el mundo, y sí conlleva el significado postconciliar enfatizado en el magisterio de san Juan Pablo II, que afirma el llamado del obispo para alcanzar la estatura de Cristo, hombre perfecto”.
Pero el Papa no dijo eso.
No es verdad que, como dice el periódico “Desee la Fe” en su editorial del domingo, “la frase debe entenderse como la solícita urgencia para actuar con audacia evangélica ante las propuestas alienantes que quieren arrinconar a la Iglesia.

Fallas otros, no nosotros… ¿Será?

Y plantea el que parece una respuesta “dura” al papa que no son los obispos los que fallan, sino otros:

“Mientras otras instituciones han fallado en el cuidado y procuración del bien común, los obispos mexicanos han venido acompañando al pueblo sufriente y apaleado, haciendo una vida de entrega al prójimo y no de “príncipes” sin contacto con el rebaño.

Y comentan que “en su visita a México, Francisco dio cuenta de un Colegio Episcopal que responde cercano a la realidad del pueblo sometido por la cultura de la muerte y del descarte; sin embargo, esto no es como “para dormirse en los laureles”.

Y remarca: “El Episcopado Mexicano está unido y dispuesto a hacer frente a los retos que Su Santidad le ha puesto enfrente. Lamentablemente, existe la mano de la discordia que intentó poner los acentos negativos, parcializando la visión de Iglesia y tratando de influir en el discurso Pontificio para conseguir un efecto contrario en el público, al subrayar desafíos y tentaciones como males del episcopado. No es así. Y aquí cabe la cuestión ¿por qué tratar de demeritar el trabajo de los obispos mexicanos? Afortunadamente el pueblo conoce a sus pastores, y los acompaña en la construcción del reino de Dios, al precio que sea, como ha sido a lo largo de la historia de este país… ¿O será que las palabras improvisadas del Santo Padre responderían a un mal consejo de alguien cercano a él? ¿Quién mal aconsejó al Papa?

 

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