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POR EL PLAGIO DE INICIATIVAS, BAPTISTA DEBE RENUNCIAR

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Ricardo Baptista, otra vez

*  El presidente de la Mesa Directiva del Congreso Local, hizo una propuesta presentada con antelación por la perredista  Areli Rubí Miranda Ayala, violando toda ética parlamentaria

SILOGISMOS

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Especial de Expediente Ultra

Bajo cualquier óptica, el plagio de las ideas es una de las más deleznables acciones de toda actividad, pero resulta doblemente inmoral cuando recae en el ámbito de la política.

El caso del diputado Ricardo Baptista González, quien presentó una iniciativa para sancionar la violencia digital y que con antelación planteó en el Congreso hidalguense la perredista, Areli Rubí Miranda Ayala, denota una absoluta falta de ética parlamentaria.

En el lenguaje común el presidente de la Mesa Directiva de la LXIV Legislatura local, se fusiló una idea ajena con la salvedad de algunas modificaciones.

Baptista ha demostrado en el encargo falta de sensibilidad y capacidad políticas, pero en el entorno de su equipo de trabajo, estas carencias intelectuales son también el común denominador.

Resulta inconcebible que nadie le advirtiera que su propuesta ya se había presentado. De hecho, parece que los recursos de los hidalguenses son dinero tirado a la basura al utilizarse para pagar sueldos de asesores y funcionarios parlamentarios ineptos.

Todos ellos, parte del séquito de Morena, sumados a la nómina de la LXIV Legislatura, sin filtro alguno que demuestre sus capacidades y justifique su presencia en el Poder Legislativo. La ineptitud es su sello distintivo.

A la diputada Areli Rubí Miranda le asiste todo el derecho a cuestionar la irresponsable ligereza de su compañero de Congreso en cuya propuesta solo  agregó de los servidores públicos que hagan mal uso del contenido digital serán también sancionados.

El planteamiento del “ciberacoso” es, en esencia,  el mismo entre la iniciativa de la legisladora perredista y el “fusil” del morenista.  Baptista González debe entender que el quehacer parlamentario requiere de mínimas capacidades y honestidades, para conducir las riendas del Poder Legislativo en el estado.

Amén de la disculpa pública a la diputada Miranda Ayala, en un acto de mínima decencia política, Ricardo Baptista debería presentar su renuncia y dejar su cargo a alguien más capaz. Los hidalguenses se lo agradecerán.

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