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PRETENDER QUE SE TIENE EL CONOCIMIENTO

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F.A. HAYEK (Foto especial)

Por Rodolfo Sosa Cordero

Rodolfo Sosa Cordero

Comparadas con las predicciones precisas que hemos aprendido a esperar en las ciencias físicas, este tipo de predicciones sobre patrones son de segunda calidad por lo que a uno no le satisfacen. Por eso, el peligro sobre el que quiero advertir es precisamente sobre la creencia de que para que una teoría pueda ser aceptada como científica es necesario lograr más.

En este camino cae la charlatanería y lo peor. Actuar bajo la creencia de que poseemos el conocimiento y el poder que nos permite alterar los procesos de la sociedad enteramente a nuestro albedrío, conocimiento que de hecho no poseemos, es muy probable que haga mucho daño.

 Cuando se trata de las ciencias físicas no hay ninguna objeción para poder lograr lo imposible; uno aún puede sentir que no debe desalentarse y confiar en sus experimentos que después podrían arrojar nueva luz sobre las teorías en investigación. Pero, cuando se trata del campo de lo social, la creencia errónea de que el ejercer alguna fuerza tendrá efectos benéficos y posiblemente que esto lleve a una crear nueva fuerza para ejercer coerción sobre algunos hombres por alguna autoridad.

Aún si dicha fuerza no es en sí misma mala, su ejecución es probable que impidan el funcionamiento de las fuerzas que generan el orden espontáneo, sin entenderlas. Estamos sólo al comienzo empezando a entender como está basado el sistema de comunicación sutil que funciona en las sociedades industriales avanzadas – un sistema de comunicaciones que llamamos mercado y que resulta en ser el mecanismo más eficiente para digerir toda la información dispersa que cualquier hombre podría deliberadamente diseñar.

Si el hombre no desea hacer más mal que bien en sus esfuerzos por mejorar el orden social, deberá aprender que en esto, como en todos los campos para los cuales prevalece la complejidad esencial de los fenómenos organizados; él no podrá jamás adquirir conocimiento pleno que le haría posible el dominio de los eventos.

En consecuencia deberá emplear el conocimiento que pueda lograr, no para modificar los resultados como un artesano da forma a su trabajo manual, sino como un jardinero que cultiva el crecimiento de sus plantas al proporcionar el medio ambiente apropiado. Existe el peligro que la sensación exuberante que han engendrado el poder creciente derivado de las ciencias físicas tiente al hombre a intentarlo, “el marearse con el éxito” para usar la frase característica usada en el comunismo temprano, para que sea objeto del control al deseo humano no sólo el del mundo natural sino también el medio ambiente humano.

El reconocer los límites insuperables a este conocimiento deberán de hecho dar al estudiante de la sociedad una lección de humildad que lo protegerán de convertirse en cómplice de los hombres que se empeñan en controlar a la sociedad—Esfuerzos que no sólo lo convertirán en tirano sobre sus conciudadanos, sino que muy bien pudiera convertirlo en el destructor de la civilización que no fue diseñada por un cerebro sino que ha crecido como resultado de los esfuerzos y voluntades de millones de individuos.

F.A. HAYEK