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PRONTO PASARÉ A MEJOR VIDA

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Por Alberto Montoya

Sin duda, no es en la soledad o con ella, cuando se toman las grandes decisiones. El propio Presidente Miguel Alemán Valdés, simpatizaba con su paisano Fernando Casas Alemán para sucederlo en la Presidencia de la República, sus enemigos lo apodaban “El Glostora”, por su envaselinado peinado. ¡Ah!, pero sus amigos -los Pasquel y los Parra- lo presionaron para que el “bueno” fuera don Adolfo Ruiz Cortines.

Éste, sin duda amo de la hechicería, del sortilegio, la magia, el encantamiento, embrujo y la tenebra se dio a la tarea de confundir a todos.

En ocasión de una visita de algunos de sus paisanos veracruzanos que lo iban a apoyar para la candidatura les expresó:

“No mis amigos, no es por acá la decisión, yo ya estoy muy grande y muy achacoso, pronto pasaré a mejor vida. (Debo decir que para aquella fecha tenía 63 años de edad, que para la época, eran muchos). ¡Mejor vayan a ver a Fernando!” Que era el Regente de la hoy ciudad de México.

Pocos días después era nominado y sus amigos fueron a ver al presidente del PRI, general Rodolfo Sánchez Taboada, para expresarle que habían sido engañados por Ruiz Cortines.

“Nos dijo que estaba muy enfermo, que pronto pasaría a mejor vida”.

Les contestó el líder del PRI:

“Desde luego, ¿no les parece que ser candidato a la Presidencia de la República, es pasar a mejor vida?”

Es importante señalar que durante la lucha por la candidatura priista, que finalmente obtuvo Ruiz Cortines, eran ya senadores los licenciados Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz Bolaños; por su parte, Luis Echeverría Álvarez, apenas conseguía su primer cargo en el PRI del Distrito Federal. Años después, los tres serían presidentes de México.

Pero a don Adolfo, cada vez que alguien llegaba a ofrecerle su apoyo hasta la secretaría de Gobernación, les decía:

“Les agradezco, pero el “Comandante” (Miguel Alemán) está pensando en Fernando, váyanse al Zócalo a apoyarlo”.

Ruiz Cortines no hizo proselitismo. Los mandaba con Casas Alemán, que recordemos era el Jefe del Departamento Central, lo que hoy sería Jefe de Gobierno como Miguel Ángel Mancera.

Sin embargo, el general Henríquez Guzmán también aspirante forma su comité de campaña con: -ojo con los que lo integraban-, general Marcelino García Barragán, Cándido Solórzano -suegro del general Lázaro Cárdenas-, Arsenio Farell Cubillas, Francisco Martínez de la Vega y José Muñoz Cota, entre otros. Además, se les vio repartiendo propaganda en el Distrito Federal, al entonces muy joven Cuauhtémoc Cárdenas y a su madre doña Amalia Solórzano. Desde luego era válido.

 

Más tarde,  Fidel Velázquez Sánchez cumple con el ritual; destapa a Ruiz Cortines y “san se acabó”. Otro dato interesante es que, por primera vez existe un órgano electoral, la Comisión Federal Electoral. ¿Saben quién fue el representante del PRI?

Pues Adolfo López Mateos. Del Senado ante dicho cuerpo colegiado, Gustavo Díaz Ordaz y los enlaces entre el comité central del PRI y el equipo de campaña, Luis Echeverría Álvarez y Hugo Cervantes del Río. ¿Cómo la ven?

Independientemente de los mencionados que eran senadores, también formaron parte de esa cámara saliente, Ruffo Figueroa -hermano de Rubén-, Gabriel Ramos Millán, Fidel Velázquez Sánchez (el único cargo de elección popular que tuvo) y Donato Miranda Fonseca.

En la de diputados: Carlos Sansores Pérez (papá de la actual Senadora Layda), Alfonso Martínez Domínguez, Alejandro Gómez Maganda (papá de Alejandra), Blas Chumacero, Milton Castellanos -“ojo”, por Chiapas-, Francisco Galindo Ochoa, el llamado factótum de la política mexicana,  y Emilio M. González.

Cuentan que con motivo del destape del candidato a la Presidencia de la República, el general Rodolfo Sánchez Taboada invitó a un grupo de periodistas a comer al restaurante ‘‘Tampico’‘ en el DF, para darles el nombre del abanderado priista; varias horas más tarde y después de recibir múltiples telefonemas expresó:

‘‘Ahora resulta que hasta Ruiz Cortines quiere ser Presidente”.

Minutos después les comunicaría oficialmente que era él.

Sánchez Taboada no le caía bien a Ruiz Cortines, debido a un discurso organizado por masones en el que lo exaltó en demasía y pensó que lo hacía para exhibirlo y sé la guardó… Ya Presidente lo mandó a la Marina. Sí, a la secretaría del ramo.

Don Adolfo fue desde joven, muy afecto a ser maquiavélico, a tal grado que en su juventud se enamoró de la que, tiempo después sería su primera esposa de nombre Lucía Carrillo. Ella era de familia rica y además cuñada del general Jacinto Treviño. Ruiz Cortines no era aceptado por su condición de pobre. Pero un día embarazó a la dama en cuestión e inmediatamente guardó cama y mandó llamar a su amigo el general Gonzalo N. Santos al que le comunicó lo sucedido, y en una actuación digna del mejor actor de la época de oro del cine nacional, (envidia le hubieran tenido los hermanos Soler) le expresó:

“Fíjate que embaracé a Lucía y como soy víctima del tifo pronto moriré, te ruego tus oficios para hablar con su familia y que permitan la boda, ya que no quiero que la criatura quede sin apellido”.

Después de convencer a los padres, se efectuó el matrimonio civil en el que fungió como testigo un hidalguense, el general Francisco de Padua Mariel.

Al término de la ceremonia, junto con su compadre el general Santos fueron a un restaurante a comentar lo sucedido y ante su sorpresa llegó Ruiz Cortines a brindar con ellos por su felicidad. Al retirarse, Mariel le manifestó a Santos:

 

“Ya ni chingas compadre, cómo te prestaste para la farsa y de paso a mí me involucraste, yo sí pensé que Adolfo estaba moribundo”.

Vale comentar que en sus tiempos de pagador, Ruiz Cortines estuvo a las órdenes de Mariel, y cuando éste le ordenaba que inflara la nómina y no lo obedecía le decía:

“¡Adolfo, Adolfito, Adolfitito!”

Cuentan que esa era la manera como Mariel, le mentaba la madre a la gente.

Pero vale la pena relatar otra situación. En una ocasión llegaron ante una mujer que leía las cartas, Álvaro Obregón Salido, Francisco de Padua Mariel y Gonzalo  Santos. Después de sus predicciones, les señaló que de no agregarle a su nombre algo más, estarían en peligro de muerte. Mariel se anexó la “P”, que correspondía al de Padua, por el día en que nació y Gonzalo, la “N” de Natividad. Obregón, no lo hizo. Verdad o mentira lo que la vidente les predijo (no era la “Paca”), lo cierto es que lo asesinaron.

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