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SACADA DE LA IMAGINACIÓN LA SUPUESTA COMPRA DE MOBILIARIO DE OMAR FAYAD

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*  Al hacer una revisión de los programas y rubros del gobierno del estado, el Programa Anual de Adquisiciones y Obra Pública (PAASOP), invocado en versiones de las redes sociales, no existe como tampoco los cambios de mobiliario en las oficinas del gobierno del estado

 

Por la redacción

Especial de Expediente Ultra

Cosas de la vida…

Hay quienes se dicen periodistas pero equivocaron su profesión y hubieran logrado una más productiva  carrera como novelistas o autores de ciencia ficción por su enfermiza tendencia a inventar situaciones o armar tramas e historias alejadas de la realidad.

En el ámbito de las redacciones  se les conoce como “voladores”, adictos al pastoreo de ovejas por aquello de especializarse en “soltar  borregos”, lo que hoy se conoce como fake news (noticias falsas).

Lo anterior viene al caso por la información inexacta difundida en el sentido de que el gobernador Omar Fayad gastó más de 47 millones de pesos en amueblar su oficina y la de los servidores públicos de Hidalgo, difundida en redes sociales por la autoría de un personaje que se ha especializado a escribir asuntos que buscan denostar a los funcionarios hidalguenses, sin más argumentos  que las “órdenes de información” que le dictan a diario sus jefes de apellido  Sosa.

Un análisis sobre lo difundido pone  al descubierto una tendencia a desinformar y confundir a  la opinión pública del estado, empleando las redes sociales de manera recurrente, para denostar con  marcados tintes políticos.

Y veamos por qué lo difundido en internet puede ser una versión no de Las Mil y Una Noches, sino de Las Mil y Un Mentiras:

De acuerdo a la  información subida a las redes “el Programa Anual de Adquisiciones y Obra Pública (PAASOP)” contempló un gasto de 47 millones para “la compra de sillas ejecutivas de piel, escritorios de madera, sus respectivas computadoras e impresoras, mesas de juntas, libreros de madera, archiveros, servicios telefónicos, sillas de visita y salas de espera”.

Esto con el fin, según el  cuentista con ínfulas de periodista, de poner la oficina del gobernador a todo lujo así como la de muchos funcionarios públicos; es decir, que de acuerdo con este ficticio guion, se sacaron unos muebles de cierto uso para meter otros nuevos.

El asunto es que la historia fantástica se diluye como la calabaza de la cenicienta, al revisar la lista de los programas y demás áreas de funcionamiento del gobierno del estado, pues, entre otras falacias, nos encontramos con que el supuesto PAASOP (Programa Anual de Arrendamiento, Servicio y Obra Pública), citado por el autor de la nota,  no existe. Y por lo tanto el documento que debiera sustentar la información, tampoco.

Quienes pasaron la información a este adalid de utilería,  trataron de crear una información artificial y tendenciosa, pues quizá  buscaron  referirse al  PAAS (Programa Anual de Adquisiciones y Arrendamiento). Tal programa lo opera de manera directa la  Oficialía Mayor y es turnado al comité para su autorización al inicio del ejercicio fiscal,  el cual se alimenta de los requerimientos de las dependencias y conforme a la disponibilidad presupuestal autorizada.

Hay elementos que desbaratan de un soplido el castillo de naipes sobre el que se construyen este tipo de informaciones porque la venta de bienes muebles o materiales inutilizables por las autoridades, requiere una serie de procedimientos establecidos en ordenamientos como la Ley Orgánica, Ley de Bienes muebles y Normas Generales sobre bienes muebles administrados por el Poder Ejecutivo.

Y ojo, este  procedimiento es  regulado por  la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información. Es decir, que no pueden admitirse elucubraciones de tercera cuando todo esto es realizado desde el portal de compranet, para el público en general.

No hay pues, nada que ocultar ni buscarle tres pies al gato, porque en este caso se tuvo la necesidad de enajenar estos bienes, por la sencilla razón de que  estaban en bodegas desde el 2014 ocupando espacio, pues según nos enteramos hubo observaciones recurrentes por parte de la ASEH, de que estos no eran dados de baja.

Como se aprecia, los muebles no estaban en funciones como se hizo creer a los cibernautas, eran verdadera chatarra, por lo que su enajenación  fue autorizada por el Comité de Bienes Muebles, conformado por las  Secretarías de Gobierno, Contraloría, Planeación y Oficialía Mayor.

Además, para que el despistado comunicador se ubique un poco en lo que es la verdadera investigación periodística, debe saber que el Avaluó de los bienes enajenados fue por parte de peritos especializados adscritos a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo, no de manera arbitraria para ofrecerlos a precio de ganga.

De hecho, las leyes en la materia establecen que para instrumentar una licitación el monto debe ser mayor a los 40 mil pesos, con lo que se derrumba otro más de los infundios de que se regalaron computadoras a peso.

En conclusión y al revisar de forma exhaustiva no aparece nada de lo que sustentó la nota por lo que sencillamente se desconoce de dónde se tomó dicha información, con tintes de libelo, surgiendo la consecuente duda de cuál es el trasfondo de la misma, sobre todo si se considera que la transparencia es y ha sido uno de los compromisos hechos por el gobierno del estado con la sociedad.

Habrá que buscar el hilo conductor de estas “Fake News” que más que informar tratan de confundir a la ciudadanía y ponen en tela de juicio la labor de los cuentistas metidos a comunicadores.

 

 

 

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