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Sin consultar a la gente, Mancera busca privatizar al Metro

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*  El presidenciable trata de orquestar un golpe maestro que contempla sumar  a representantes sindicales en el Consejo de Administración del  STC como primer paso de la desincorporación,  alertan disidentes

 

Por BLAS A. BUENDÍA

Especial para Expediente Ultra

En un fuerte conflicto de oscuros intereses que coaliga a toda una estructura al muy estilo gangsteril de Chicago o la Sicilia italiana, el izquierdoso-institucional y “democrático” gobierno de la Ciudad de México, discrecionalmente está avalando acciones inverosímiles y paradójicas sobre la orquestación de un golpe maestro para privatizar al Sistema de Transporte Colectivo-Metro de la Ciudad de México, que es la caja chica de los gobiernos en turno de la capital para efectos electorales.

Asimismo, en el marco de una mixta facción y colusión entre funcionarios  y líderes sindicales corruptos de este sector, consolidaron la estadía de dos representantes sindicales en el Consejo de Administración del STC, de acuerdo a un dictamen emitido desde el 19 de abril del año dos mil siete (hace diez años), por lo que disidentes metristas alertaron al gobierno federal su inmediata intervención para evitar la consumación de un extraordinario fraude al dotar de mayores atribuciones al gremio espinista, que ya lleva más de 40 años explotando la estructura del Metro y que por su presunta culpa funciona con múltiples deficiencias poniendo en riesgo de forma permanente la vida de miles de usuarios.

En esta amplia gama coparticipan activamente diversos grupúsculos convertidos en una empresa criminal identificada como la cohesión las Mafias del Poder del Sistema de Transporte Colectivo.

Es decir, con el acuerdo de la Asamblea Legislativa se pretende educastrar la fuerza sindical divorciándola de la clase trabajadora, unificando a la mafia del saqueo y del robo del filón de oro de la explotación voraz del gusano naranja, en detrimento de los usuarios para una privatización en beneficio de la clase reinante, saqueadora insaciable de los recursos del pueblo.

La confabulación se presenta así:

1.- La Mafia del Poder institucional que encabeza el político perredista Miguel Ángel Mancera Espinosa, apoyado por la complacencia del Consejo Jurídico y Servicios Legales del GCDMX, en manos de Manuel Granados Covarrubias, de quien autoridades judiciales locales y del ámbito federal, tienen pruebas que lo ligan, con el armado de un montaje legal para proteger a dos empleados suyos, descubiertos en abril de 2017, cuando transportaban casi 10 millones de pesos en efectivo, entre ellos 300 mil dólares.

2.- La Mafia del Poder del Sindicato “Nacional” de Trabajadores del STC, encabezado por el michoacano Fernando Espino Arévalo, quien con base a chantajes y acciones antilegales, ha engrandecido su poder al integrarse al Consejo de Administración del STC, lo que viene a configurarse como “juez y parte” de un sindicato que ha operado con toda complicidad corrupta protegido por el paraguas de la impunidad a lo largo de las últimas cuatro décadas con los gobiernos de la ciudad en turno.

3.- La Mafia del Poder legislativo, integrado por los más importantes y poderosos coordinadores de las Fracciones Parlamentarias insertadas en la VII Asamblea Legislativa, propiamente promovieron un dictamen desproporcionado con Punto de Acuerdo, para insertar a sindicalistas del Metro al Consejo de Administración del STC, en un albazo que se consumó en el sentido que Fernando Espino Arévalo incurrió en el delito de usurpación de funciones presumiendo ser diputado en activo por el partido Nueva Alianza.

…Porque en dicho dictamen se dice “diputado” local cuando no lo es en la actualidad. Fue integrante de ese grupo parlamentario durante la IV Asamblea Legislativa, y no ahora que anda en busca del fuero constitucional en el partido Morena de Andrés Manuel López Obrador, de donde no tendría cabida por su antagonismo contra el político tabasqueño.

De tal suerte que los más de 5.2 millones de usuarios que utilizan el Metro de la Ciudad de México, sentirán en carne propia que aun cuando arbitrariamente se les eleve el costo del precio del boleto del Metro, su operatividad seguirá siendo la misma porque existe el negro antecedente que entre la unidad de líderes charros y pandillas saqueadoras, desde ahora ya se les identifica como la Mafia del Poder del Consejo de Administración del STC.

El gobierno priista del presidente Enrique Peña Nieto -dice la disidencia del Metro- es urgente que intervenga conforme a sus atribuciones constitucionales antes de que sea demasiado tarde, a fin de evitar un albazo colectivo y destructivo generado entre la ALDF, el GCDMX y el sindicato entreguista pro-gobierno del charro Fernando Espino en contra de la sociedad, para tener un control de privatización del STC, que es el fin principal de esta amañada negociación al integrarlo al Consejo de Administración del STC.

A diez años de distancia que surgió dicho dictamen, la Comisión de Asuntos Laborales y Previsión Social de la ALDF, se ha visto impedida en revocar ese mandamiento aprobado por el Jefe del Ejecutivo local en el año 2013, ya que la problemática del Metro es constante y su servicio “está para llorar”, la delincuencia disparada y los tocamientos y acosos sexuales en contra de mujeres es una invariable acción deshonesta que nadie pudiera impedir a pesar del montaje de tanta vigilancia.

La revocación o reformas profundas de este proyecto de dictamen sería lo más sensato y conveniente que debería ejercer el gobierno federal para asimismo evitar la consolidación de un bastimento de infinitas Mafias del Poder en torno a la paraestatal del STC-Metro, pues de lo contrario, además del conflicto de intereses que se pondría en juego, representó una ilegalidad legislativa para dotarlo de mayores facultades de poder no solo sindical, sino entrometerse en asuntos empresariales vulnerando la autonomía sindical. Sus funciones de Espino son propiamente la de “juez y parte”, pero con reconocimiento institucional.

Diversos grupos de la sociedad ya están trabajando para promover un Amparo Directo Colectivo en contra de ese Decreto de la Asamblea, para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en su calidad rectora e impartidora de la justicia federal, pudiera resolver esta controversia, revocando la presencia sindical en el Consejo de Administración del Metro para deshacer ese tipo de bandas criminales.

La base trabajadora en general -que aglutina diversas estructuras sindicales que de forma inadmisible el mismo Fernando Espino Arévalo las ha orientado y poseer un férreo control sobre las disidencias integrándolas en una nómina especial para corromperlas en todo momento cuando ve peligrar su poderío-, observa con nerviosismo de cómo el sempiterno charro líder está vendiendo y destruyendo, aún más, su gremio ante la complacencia del gobierno perredista, con la finalidad de privatizar todo el sistema del Metro.

Si bien el dictamen no lo refiere, en esta inmolación entre el sector patronal y el sindicato espinista, los disidentes metristas acusan que otra de las maniobras oscuras del gobierno mancerista es el adelgazamiento de la planta productiva, a decir verdad, sigue vigente el programa de retiro voluntario, que en lugar de beneficiar a los trabajadores, son vulnerados al verse tentados por obtener dinero a cambio de plasmar su firma en la separación del Servicio Público. Es decir, quedarse materialmente sin chamba.

En síntesis, todos estos agentes de poder orquestan un golpe maestro al muy estilo de los gangsters de Chicago, para el control de la política sindical-patronal del subterráneo naranja.

La Mafia del Poder sindical del STC pretende, asimismo, coparticipar en acciones ilegales y retrógradas para que el Metro sea directamente privatizado con reciprocidad inter-gremial-patronal, manipuladas desde las esferas gubernamentales atentando contra los intereses de la colectividad al otorgar posiciones sindicales en el Consejo de Administración del Metro, que hasta este momento no ha servido para nada su presencia y poder solucionar la problemática que vive este sector.

Es pues, inverosímil que la Asamblea Legislativa se haya prestado -cuan cómplice- para repintar más de “blanco” al sindicato del charro Fernando Espino Arévalo. Paradójicamente, el sempiterno Espino se robustece ante las figuras del jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera y del director del Metro Jorge Gaviño Ambriz, por la simpleza que la ALDF admite:

“Es necesario tener en cuenta a quienes constituyen parte fundamental e indispensable para llegar a este objetivo (su admisión al Consejo de Administración-STC), sus trabajadores, que hoy en día, a más de 40 años de su creación, siguen siendo el activo más importante en el Organismo; ellos son la piedra angular del progreso que se ha venido gestando en los ámbitos social, tecnológico y económico del sistema, ya que sin todos estos trabajadores, los más de 201 kilómetros de vías dobles y más de 350 trenes no tendrían la vida que en mucho engrandece a nuestra ciudad”.

La Asamblea Legislativa, por lo tanto, ciegamente le concedió una patente de corso al cacique sindical del Metro para seguir cometiendo sus tropelías al amparo de su poder, más no del legislativo que en este momento carece del fuero constitucional.

Fernando Espino Arévalo arrastra presuntamente un serial criminal ya que obran en su contra una veintena de carpetas de investigación que tiene encasilladas la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, que van desde robo agravado, abuso de confianza, lesiones, amenazas de muerte (algunas ejecutadas por sicarios), secuestro, despojos, lesiones calificadas, difamación, administración fraudulenta, asociación delictuosa, y lo más grave, ataques a las vías generales de comunicación cuyo delito no prescribe.

Si bien la base trabajadora del Metro se ve forzada en avalar las deshonestidades de su propio líder que los trae aparejados con amenazas de muerte en caso de indisciplinas gremiales o destellos de disidencia, la ALDF elude los antecedentes penales de este singular ejemplar del sindicalismo corrupto mexicano, con quien se ha confabulado en la sinergia paradigmática de las Mafias del Poder del Metro de la Ciudad de México.

 

 

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