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SOSA CASTELÁN, DE PORRO A GENTLEMAN

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El opulento político Bon Vivant

*  El refinamiento del líder del Grupo Universidad no solo abarca selectas cavas, su buen vivir se ha hecho extensivo a su familia; sus hijos, por ejemplo, estudian en el Colegio Collingwood, al oeste de Vancouver, Canadá, donde las colegiaturas cuestan al mes unos 15 mil dólares canadienses. Y todo gracias al manejo discrecional de los recursos federales y locales de la UAEH, que ascienden a más de dos mil millones de pesos al año

 

Por Antonio Ortigoza Vázquez

Especial de Expediente Ultra

En el fastuoso rancho El Amaque, en Mineral de Reforma, recibe a sus invitados con vinos franceses tan exclusivos, señalan nuestras fuentes,  como Chateau Petrus Pommerol (89 mil pesos en La Europea) o Chateau Margaux cosecha 1989, (cinco mil 200 euros) para degustar con platillos a cargo de un chef d’cuisine, un ambiente con discoteca y pantallas gigantes, cuidadosamente preparado para los fines de semana.

Mucho ha alcanzado en refinamiento, desde sus tiempos de fogoso líder estudiantil de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), cuando adjudicaron la fama de rijoso al frente de un grupo de jóvenes que causaban escándalos en bares, discotecas y cantinas de Pachuca y choques violentos con grupos estudiantiles rivales.

Gerardo Sosa Castelán ha construido un poder político impresionante que, además, cuenta con el prestigio de toda una carrera como autoridad universitaria. En su currículum solo falta la gubernatura del estado de Hidalgo, para lo cual extiende sus redes de influencia, una vez más.

No se le puede regatear un finísimo olfato político: después de casi 30 años en el PRI, que le hizo diputado local y federal dos veces, líder sindical de la burocracia de la entidad, entre otros cargos, con filoso sentido de oportunidad, dio el giro hacia Morena, en donde colocó a gente de su equipo como candidatos lo mismo a diputados locales y federales, tanto de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), como de los municipios y organizaciones sociales antes priistas.

Aquellos tiempos tricolores

El éxito de su viraje no fue nada malo: ganó la mayoría del Congreso estatal y federal y ahora se emplaza como un poder paralelo al gobernador Omar Fayad Meneses. Empero, tal vez erró el primer ataque, al fallar estrepitosamente en el intento de que el Senado procediera al desconocimiento de los poderes estatales, en un error de cálculo que derivó en una virtual derrota auto infligida.

El líder de la mayoría senatorial de Morena, Ricardo Monreal Ávila, estaba dedicado a poner orden entre sus propias filas legislativas para enfilar a la discusión y aprobación de las reformas propuestas por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, como para ocuparse en desaparecer poderes en el estado de Hidalgo, como si se vivieran aquellos tiempos de Luis Echeverría en que Otoniel Miranda –gobernador por solo 28 días–,  pagó los ´platos rotos de las desavenencias entre el Jefe del Ejecutivo y el líder magisterial, Manuel Sánchez Vite.

LA UAEH, SU PLATAFORMA DE LANZAMIENTO

Egresado de leyes, Sosa Castelán no fue un estudiante sobresaliente ni mostró mucho interés por los clásicos como Carneluti, Ulpiano o los mexicanos Eduardo García Máynez o Trueba Urbina, quizá porque la mayor parte del tiempo lo dedicaba al activismo estudiantil, pero sí demostró capacidad innata para el debate y sus contemporáneos en esos tiempos le definían como “inteligente, observador y vengativo, dotado de gran capacidad para convencer”. Cuando lo consideró necesario, usó la violencia para sus fines.

La dirigencia de la organización estudiantil fue el primer peldaño que le impulsó hacia la integración de lo que se conoce como clan universidad, un grupo compacto que desde los años 80 influye decisivamente en la casa de estudios.

Su cuartel de guerra

En su expediente académico figura una maestría en criminología (1982-1984) pero no aparece en el Registro Nacional de Profesiones de la SEP. Ejerció (con mano de hierro) la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad Autónoma de Hidalgo (FEUAH) de 1977 a 1979.

De 1980 a 1986 fungió como secretario general del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Poder Ejecutivo de Hidalgo (SUTSPEH); secretario de la Comisión de Acción Cultural y Recreación del Congreso del Trabajo, en 1989 y de Prensa y Propaganda del mismo organismo en 1990.

Es evidente que desarrolló una capacidad impresionante, porque de 1981 a 1984 fue diputado a la Quincuagésima Primera Legislatura del Congreso del Estado.

De 1986 a 1991 fue Secretario General de la Universidad y rector de la misma, de 1991 a 1998. Asimismo, presidente de la Región Centro-Sur de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES) de 1996 a 1998.

También fue presidente de Fundación Universitaria, organismo que derivó en Fundación Hidalguense, A.C., de 1997 a 2004, un cambio que, se difundió, se hizo para “justificar la aplicación de los recursos” (sic).

En 2009, Sosa Castelán escaló el peldaño sustantivo para la consolidación de su poder, al asumir la presidencia del Patronato Universitario, de 2009 a 2010.

De ahí saltó de nuevo a la Secretaría General de la universidad (2010-2011) y luego, algo curioso: se hizo nombrar rector provisional del cinco al ocho de abril de 2011 (¡tres días!) con el objetivo expreso de obtener una pensión vitalicia de 75 mil pesos mensuales.

Y desde entonces ejerce el poder total en la UAEH como presidente del Patronato Universitario.

Pero, hombre dotado de energía impresionante, se dio tiempo para involucrarse en el conflictivo y neurálgico mundo del fútbol profesional, como presidente del Club Pachuca, de 1979 a 1981.

LAS VENTAJAS DE SER OPOSICIÓN (PORK BARREL POLITICS)

El PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados federal en 1997, con la tetracoalición opositora diseñada a la limón por Porfirio Muñoz Ledo y Santiago Creel. Por primera vez, la presidencia de la República no tenía mayoría en la Cámara Baja.

Y en el año 2000, el PAN ganó la presidencia con Vicente Fox. La creencia general entonces, era que los gobiernos estatales encabezados por gobernadores priistas enfrentarían serios problemas presupuestales, y lo mismo las universidades, dirigidas por académicos priistas, ya fuera abierta o disimuladamente.

Pero – ¡paradoja de paradojas! – fue todo lo contrario.

La Revista Mexicana de Investigación Educativa, en un extenso trabajo sobre financiamiento a universidades, encontró “factores políticos en la asignación de presupuestos a universidades públicas”.

En el periodo 1990-2009, un análisis de 32 universidades con subsidios por medio de la regresión multivariada paral en ese periodo, el indicador de partidos políticos controlando por matrícula (se descubrió) que “el gobierno premia a universidades públicas estatales gobernadas por partidos de oposición con quienes tiene más afinidad ideológica o posibilidades de negociación y castigo a los ubicados en entidades gobernadas por partidos sin poder de veto legislativo e ideológicamente opuestos”.

Así, en el periodo 1990-2009, las transferencias a las Universidades Públicas Estatales (UPE’s) y los factores políticos preponderantes en las negociaciones, el modelo surgido corresponde al que subsidia con fondos públicos para el aumento de matrícula.

El sistema no cambió con las crisis económicas que obligaron a grandes recortes presupuestales, aunque usualmente, estas crisis obligaron a las UPE’s a buscar medios privados.

Se decía decepcionado de los partidos políticos. Hoy, se quiere apoderar de MORENA

Pero Fox perdió el control presupuestal al cambiar las reglas institucionales formales. El presidente de la República vio la formación de la Conago como un sindicato de gobernadores beligerante con el que tuvo qué negociar, inclusive con la llamada Confederación Nacional Hacendaria.

Los diputados reformularon leyes tales que repartían el “pastelote” de los excedentes petroleros. Fox cedió ante los gobernadores, y al mismo tiempo, los diputados, abierta la temporada de caza presupuestal, practicaron lo que en Estados Unidos denominan el pork barrel politics (llevar la chuleta a casa).

Así, se observa que al gobierno verticalmente dividido (presidencia de un partido y gobernador de otro) se otorgan más recursos a gobiernos locales de la oposición a cambio de avances legislativos para la agenda presidencial.

Y fue entre PRI y PAN la negociación de asignaciones para las UPE’s y la ANUIES, que aprovechó para jalar más dinero.

Inclusive, hubo una fuerte fricción entre el diputado Raúl Padilla (el poderoso de la Universidad de Guadalajara, cuya carrera fue precedente para la de Sosa Castelán) y el entonces rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, al cuestionar la “falta de resultados” en el cuantioso financiamiento a la universidad de la capital, de casi 30 mil millones de pesos. La presidencia de la Cámara intervino y Padilla se retractó.

En este manoteo de presupuestos, a la UAEH no le fue mal. En 2017 ejerció dos mil 341 millones 59 mil 65 pesos, de los cuales, mil 524 millones 375 mil fueron aportados por la federación y 553 millones 260 mil pesos por el estado. El resto por el rubro de “propios” y “autogenerados”.

Y todo ese dinero, estrictamente manejado con autorización expresa, inapelable, de Sosa Castelán.

LOS HIJOS, EN CANADÁ

Sosa Castelán es divorciado y oficialmente vive solo. Sus hijos, como consecuencia de la separación, fueron inscritos en el Colegio Collingwood (desde guardería hasta grado 12), ubicado al oeste de Vancouver, Bristh Columbia, Canadá. Las cuotas pueden llegar a casi 15 mil dólares canadienses.

Collingwood está en el Top 25 de escuelas privadas de ese país.

De lo que se conoce como patrimonio personal, en el Registro Público de la Propiedad aparece Escritura 77, Sección 1, libro 1, 30 de junio 1987. Compra de local comercial número 56 del conjunto “Las María Luisas”, en Avenida Revolución 1014, por el precio de un millón 160 mil pesos. Sosa Castelán declaró como domicilio Valle de Cáceres sin número, Valle de San Javier.

También, en escritura 1696, Sección 1, Libro 1, Tomo 1, fecha de 12 de agosto de 1999, Gerardo Sosa Castelán y Adriana del Carmen Cravioto Torres, donan a Ana María Sosa Cravioto, la propiedad ubicada en Lote 16, Manzana XVIII, Sección III, Fraccionamiento Valle de San Javier (con reserva de usufructo vitalicio).

La casa del número 123 de Valle de Cáceres, desde el exterior, se ve muy extensa y lujosa.

Otra igualmente extensa es la casa de Valle de Cáceres y Valle de las Monjas 601, fraccionamiento Valle de San Javier.

En Pachuca, en el edificio en Boulevard Luis Donaldo Colosio esquina con calle Valle Real, ocupa el “Pent-House” como oficina particular.

Entre varios vehículos, utilizaba hace poco una camioneta GMC, sin datos en el padrón vehicular.

Por lo menos desde 2017 utiliza una camioneta Nissan Infiniti QX80, con precio de lista de alrededor de millón 250 mil pesos. Está registrado a nombre de Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

Se conoce otro rancho en Acaxotitlán, donde las autoridades municipales funcionan, en vías de hecho, como incondicionales de su persona.

También se le relaciona con flotillas de trailers y otros negocios posiblemente colocados con hombres de paja.

Sosa Castelán sigue la norma de los nuevos señoritos, es decir, no toca ni de chiste un solo billete de banco. Nada de dinero en efectivo, que tantos microbios transporta. Se sabe que usa una o varias American Express Black, una tarjeta exclusivísima, solo para multimillonarios, por encima de las tarjetas platino, como las que usaban los jefes de Gobierno del antes DF como AMLO, Marcelo Ebrard y Mancera.

¿PATROCINADOR DE LAS ARTES PLÁSTICAS?

Sosa Castelán, hace unos años, ha querido presentarse como aficionado y patrocinador de las artes plásticas. ¿Cómo fue que nació esa inclinación cultural, propia de familias aristocráticas y no de políticos “surgidos del pueblo”?

Pues sucede que la diputada de Morena, Corina Martínez (la misma que apareció en Internet como acróbata que saltaba la elevada cerca del estacionamiento del Congreso local) fue novia del pintor cubano Pedro Bolatín, a quien dio gran apoyo desde su posición como directora de Promoción Cultural de la universidad, y su pareja se vio beneficiado con la compra de varias piezas de su cosecha.

Ayer amigos, hoy enemigos políticos

Por cierto, Corina también fue directora de Fomento a la Lectura, algo sorprendente, ya que no cuenta con licenciatura y lo más deplorable: no tiene lecturas conocidas, algo fácil de detectar. Pero la audacia de la diputada ha llegado a convertirla en dealer para colocar libros caros, esculturas y pinturas, con el clientazo que es Sosa Castelán y otros personajes de la universidad.

A mayor abundamiento, una señora Lorena Campbell, fotógrafa de bajos vuelos, le enjaretó desde 2011 un Festival Internacional de la Imagen (FINI), que por cierto genera chacoteo entre fotógrafos de otras entidades y en la ciudad de México, por la baja calidad de los trabajos presentados. Según conocedores, esto revela la desvinculación de la universidad con una institución respetable y prestigiada como es la Fototeca de Pachuca.

 

EN EL RANKING MUNDIAL

El boletín 529 de comunicación social de la universidad, fechado en 10 de septiembre de 2017, informa que la UAEH fue incluida en el ranking mundial Times Higher Education (THE), “organismo de evaluación internacional de metodología e indicadores son de lo más estricto y riguroso en la materia”, que únicamente reconoce a 11 universidades mexicanas, colocó a la universidad hidalguense en el cuarto lugar nacional, sólo detrás de Tecnológico de Monterrey, UNAM y UAM.

A nivel local, se reconoce la transformación del sistema de la UAEH con la implementación de la “excelencia académica”, la instauración de una infraestructura novedosa y equipamiento tecnológico de punta, así como los programas intercambio académico con universidades de diferentes partes del mundo, lo que Sosa aprovecha en sus informes y discursos como prueba de capacidad administrativa, liderazgo y gestión.

En septiembre de 2015, el rector Humberto Veras Godoy –hoy diputado por Morena y líder del Congreso Local–, presentó ante el gobernador José Francisco Olvera Ruiz un proyecto para reformas de la Ley Orgánica de la institución.

Misma que Olvera Ruiz llevó al Congreso local y en la exposición de motivos señaló: “estos cambios traerán mayores beneficios a la comunidad universitaria y permitirá el crecimiento académico”.

La ley fue publicada en el diario oficial en diciembre de 2015, y en el artículo 49, párrafo III estableció entre obligaciones y facultades del Patronato, para designar al Coordinador de Administración y Finanzas, al Contralor General y personal a su cargo. Asimismo, el Patronato es el administrador del Patrimonio Universitario.

Esto puede explicarse así: El ahora diputado de Morena, Veras Godoy, originario de la huasteca hidalguense, era un campesino paupérrimo cuando se inscribió para estudiar medicina en la UAEH. Como la inmensa mayoría de campesinos del centro-sur del país, Veras Godoy era un muchacho tímido, ante situaciones complicadas, tartamudeaba y era incoherente. Le tomó bajo su protección Sosa Castelán, quien le regaló un VolksWagen.

Al concluir sus estudios quiso hacer posgrado en Inglaterra, pero Sosa le dijo: “No te vas, tienes qué responderle a la UAEH” y acató las órdenes. Inició así una carrera política bajo la batuta de Sosa. De pronto, le diagnosticaron cáncer y Sosa le pagó hospitalización y tratamiento en Estados Unidos. Llegó a rector y a presidente de la Cámara de Diputados. Amor con amor se paga. Por eso no tuvo empacho en proponer esa ley en 2015.

¿EL ÚLTIMO CARTUCHO?

Julio Menchaca Salazar es considerado “la piedra en el zapato” de Sosa Castelán. Se le conoce como abogado culto y prestigiado. Fue presidente del Tribunal Superior de Justicia en el gobierno de Manuel Ángel Núñez Soto y con Osorio Chong diputado local por coalición PRI-Verde Ecologista. Fue estudiante de excelencia académica de la UAEH.

Y sí, Menchaca Salazar, quien se ha autocalificado con un experto abogado, no se tragó el anzuelo de la intentona de Desaparición de Poderes por parte de los diputados locales morenistas, encabezados por Veras Godoy, pues el hoy senador por Hidalgo, nunca dio una opinión que apoyara tal medida reclamada por sus compañeros de partido, pero si coincidió con el senador Ricardo Monreal, pues declaró a los medios que: “Yo espero que no se llegue a tal solicitud; sigo apostando al dialogo”.

Hoy, Menchaca Salazar, frente al Grupo Universidad se ha convertido en el principal rival de Sosa Castelán; desde la posición de senador de mayoría con Morena ha demostrado su cercanía con los altos mandos de ese partido, la excelente relación con su coordinador de bancada, Ricardo Monreal, ha dejado un mal sabor de boca al “respetable” presidente del Patronato de UAEH.

En la grilla hidalguense, se comenta que, en la próxima sucesión para gobernador, Sosa tendrá 66 años, por lo que se juega su “último cartucho” en la política del estado.