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SUTGCDMX: EL DIRECTORIO Y SU “COSECHA” DE CENOTAFIOS

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Lucha de las bases rebasó a los líderes timoratos

*  La pandemia del coronavirus, puso al descubierto la falta de representación de Joel Ayala y los integrantes de un Directorio al que han empleado solo como instrumento para conservar privilegios, manejar sin transparencia las cuotas sindicales y permitir los negocios de unos cuantos; decenas de trabajadores de diversas áreas se contagiaron y han muerto, porque sus“líderes” no exigieron a funcionarios como López Montecino, les dotara de los implementos para su protección personal. Eso sí, ya hacen planes con miras ubicarse en el nuevo comité cuya elección está pendiente

Por Giuseppe Gatorpardo

Especial para Expediente Ultra

Si se colocara en cada hospital o centro de trabajo del gobierno de la Ciudad de México, un cenotafio por cada sindicalizado fallecido a causa del Covid-19, seguramente que al término de la pandemia brotaría en el horizonte un nutrido camposanto.

Lamentable, pero se confirmaron los malos augurios de los “heraldos negros” que vaticinaban una tragedia que bien pudo evitarse si los miles de trabajadores de la Rama Médica y otras áreas, hubieran contado con una verdadera representación sindical, plantada de frente y con la ley en la mano, en la defensa de sus derechos laborales.

Hace varias entregas dimos la voz de alerta de los riesgos que implicaba para los agremiados del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX), haber entregado los bártulos de su organización, a través de un Directorio de cuestionada validez jurídica, al líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Joel Ayala Almeida, quien desde marzo pasado dejó en claro que en su agenda de prioridades, estaban ante todo los sindicatos de la Secretaría de Salud (SNTSA) y del ISSSTE, que el Único.

Nadie del Directorio le reclama a Joel, su notorio desinterés por el luto en el SUTGCDMX

En una entrevista con Ciro Gómez Leyva, el pasado 7 de marzo, el ex senador declaró que si las autoridades no entregaban los equipos necesarios para su seguridad al personal de ambos sindicatos, médicos, enfermeras, camilleros y hasta administrativos, dejarían de prestar el servicio. Pero sobre los del Único no mencionó una palabra.

Al final todo se resumió en asignar autobuses de la FSTSE para trasladar a los sindicalizados a sus centros de trabajo y alquilar algunos de segunda clase para sus representados del Directorio, porque en los hechos trabajadores de los nosocomios tanto del sistema federal de salud como del local, comenzaron a contagiarse, engrosando la cifra de los lamentables decesos y compartiendo un elemento en común de la tragedia: la falta de insumos y equipos de calidad para desempeñar sus labores, que en medio de la pandemia, transformó su trabajo en una encomienda de alto riesgo.

Ayala Almeida dejó a la deriva a los trabajadores de salud –cuyo dirigente Marco Antonio García Ayala, sobrino de Joel, apenas acaba de anunciar un seguro de vida para sus agremiados– y por ende a los del Único, faltando a su compromiso adquirido cuando protestó el cargo como responsable del Directorio, el 28 de enero pasado.

De acuerdo a lo planteado, este instrumento de transición compuesto funcionarios sindicales de la FSTSE, ex líderes y trabajadores en activo del SUTGCDMX, debería preparar el terreno para renovar los comicios del pasado 9 de enero en que debió elegirse al nuevo presidente y su comité, declarados nulos por el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje (TFCA), y asumir las funciones de la representación en general, para salvaguardar los derechos de los más de 110 mil sindicalizados.

Desde hace meses, señalamos con claridad que tras la cancelación de los comicios internos, se escondían poderosos intereses económicos de un grupo de funcionarios, obstinados en colocar un candidato que les sirviera dócilmente de trampolín para apropiarse de las asignaciones de vestuario y equipos de trabajo.

Hablamos de manos negras metidas en una clara violación a la autonomía sindical y les pusimos nombre y apellido: Bertha Gómez, alta funcionaria de la Secretaría de Finanzas del GCDMX, así como el chileno Sergio Antonio López Montecino, Director General de Administración de Personal, aliados para repartirse el pastel del presupuesto, con el ex dirigente y ahora empresario de la rama del vestido y del calzado, José Medel Ibarra, quien creó la llamada Coalición del Frente Democrático de Trabajadores, para abrirse paso en el Único.

EL COVID-19 ALTERÓ NEGOCIOS PERSONALES

Para este grupo compacto que enfiló sus baterías en contra del candidato de la planilla azul, Hugo Alonso Ortíz, ganador en los conteos de la elección de enero, todo iba de maravilla y de acuerdo al plan establecido, pero se atravesó el coronavirus y les alteró el esquema.

Con un Joel Ayala que terminó ausentándose de su alta responsabilidad como cabeza del Directorio, el manejo de la crisis quedó en manos de López Montecino, quien desde febrero designó a algunos de los miembros del órgano de transición para hacer las funciones de enlaces con el cacique de la FSTSE, quien no tuvo empacho en dejar sin recursos a secciones que semanas más tarde quedarían atrapadas entre la irresponsabilidad oficial y los contagios por el Covid-19.

Más interés en la próxima elección que en la apremiante defensa de los derechos laborales

Tal fue el caso de la 12 donde los 17 mil sindicalizados de la Rama Médica quedaron en la más absoluta orfandad política; desde noviembre del 2019, se estableció la designación de un Directorio que también convocaría a nuevas elecciones. Y ahí se empezó a gestar la tragedia que hoy vive.

Al frente quedó el ex líder de la Sección 33 y candidato de la planilla roja en los comicios de enero, Armando Bautista Ramírez, quien por cierto en una entrevista realizada en un medio de comunicación propiedad nada menos que José Medel, declaró que desde su toma de posesión no ha recibido un solo peso de recursos. “De enero a la fecha lo está manejando la Federación porque a un servidor no le han entregado nada de cuotas”, dijo.

El candidato de López Montecino que nunca pudo remontar el vuelo entre la base trabajadora, pide incluso que se hagan auditorias y cuentas claras “en base a la nueva Reforma Laboral”. Y sin duda que las palabras de Bautista van a retumbar en las oficinas de Ayala Almeida y de López Montecino, quienes deben comenzar a explicar a los trabajadores de la Doce, qué han hecho con las cuotas sindicales por cinco meses, sumadas hasta este mes de mayo y que bien pudieron emplearse para dotar de equipos de protección y salvar la vida de médicos, enfermeras y demás personal de los diversos hospitales.

De acuerdo a la declarado por Bautista, la falta de estos implementos hizo que los frentes democráticos se unieran como “uno solo, para hacer aportación voluntaria y llevarles un poco de insumos”. El asunto es sumamente grave porque desde hace semanas trabajadores de todos los nosocomios pertenecientes a la Secretaría de Salud del GCDMX, terminaron por organizarse por su cuenta para exigir a las autoridades los insumos y equipos de trabajo que por ley y derecho les corresponden, porque ni Bautista ni Joel o alguno otro de los miembros del Directorio tuvo los arrestos para exigir a López Montecino y a los funcionarios de finanzas, dotaran de los equipos necesarios a los sindicalizados.

Es decir, desempeñar en los hechos su papel de verdaderos líderes, algo menos que imposible porque hacerlo sería atentar contra sus intereses personales.

Las benditas redes sociales se llenaron de protestas, no solo en los centros hospitalarios sino en otras áreas de trabajo donde los contagios por falta de equipos de protección se fueron multiplicando hasta derivar en lamentables fallecimientos.

Y mientras las bases terminaron por rebasar a sus líderes timoratos y sometidos a la insensible férula de Ayala Almeida, algunos buscaron medrar en el río revuelto de la tragedia, tomándose la foto para subirla a sus redes sociales cual si fueran los paladines de sus agobiados compañeros.

PROSELITISMO EN LA DESGRACIA

A LA ESQUINA DEL MOVIMIENTO, trabajadores realmente indignados hicieron llegar parte del material que estos dirigentes ligados a Montecino y a Medel Ibarra, éste último conocido ya como el “Mil Máscaras” –por despertase priísta y acostarse morenista, o del color político que mejor le convenga–, subieron a sus muros de Facebook y redes sociales, imágenes repartiendo algunos cubrebocas, acompañados de textos donde siempre ponderan, son adquiridos con sus propios recursos.

Es risible su síndrome de oportunismo político mostrado en las redes, por gente de la Coalición como Miranda, Rogelio y hasta el propio Bautista, pues nos comentan que bien pudieron haberle solicitado a Medel y sus socios de una revista donde supuestamente se defiende a la clase trabajadora—pero se les baja el sueldo a sus empleados, no se les da seguridad social y se les despide por ejercer su libertad de expresión–, que sacaran de la cartera algo de los millones que se han embolsado con la complicidad de Bertha Gómez y Montecino.

Increíble que se presten a engañar de tal manera a sus compañeros, precisamente en los momentos de emergencia sanitaria que se viven, cuando saben que José Medel y sus socios se dedican precisamente a la elaboración de prendas, accesorios y equipos de protección para los trabajadores. De ahí su interés por asociarse con funcionarios del gobierno central, como los ya mencionados.

¿Cuánto les hubiera costado a los patrocinadores de la Coalición dotar de cubrebocas y guantes a los sindicalizados de la rama médica o del servicio de limpia? Comparado con las ganancias que obtuvieron el año pasado por las adjudicaciones directas, tal gasto resulta una bicoca. Quitarle un pelo a un gato.

MONTECINO Y SUS INSUMOS DE “PAPEL DE CHINA”

Montecino y su kid patito con batas de «papel de china»

Y no cabe duda que la falsificación de ideales es el deporte favorito de los oportunistas. En su revista neolaboral, no se ha escrito ni una sola línea cuestionando la apatía de algunos funcionarios ni los montajes que a últimas fechas ha hecho Montecino en hospitales como el Pediátrico de Tacubaya, donde acudió también a tomarse la foto y  videos, en la entrega de kids donde sin ningún pudor, mostró las batas casi transparentes, de “papel de china” –como las bautizó el personal del nosocomio–, por ser de ínfima calidad, lo mismo que los cubrebocas.

Lo que sí exalta la revista de Medel es el autodestape que hizo en sus páginas Armando Bautista, preocupado más por ser nuevamente el ungido de los funcionarios del GCDMX que por levantar la voz como supuesto responsable del Directorio de la Doce.

BAUTISTA, COMPLICIDAD Y AUTODESTAPE

“Estoy preparado…debes estar preparado para todo”, expresó al agregar que no es partidario de las reelecciones y defender su candidatura contra quienes sostienen que los que participaron en enero ya no tienen derecho. “Eso no lo contempla ningún reglamento, nosotros nos regimos por los estatutos que son muy claros”.

Y como broma de mal gusto, lea usted amigo trabajador, Bautista enarbola la siguiente tesis sindical: “No luchar contra las injusticias o tolerarlas, es complicidad”. Nos preguntamos: ¿Acaso exponer a los trabajadores del Único a contagiarse de Covid-19, por falta de insumos, no es una injusticia? ¿No es éste el momento oportuno para no tolerar las injusticias y luchar contra ellas? Porque de otra manera, deberemos coincidir con el relanzado candidato de Medel, Montecino y socios: no hacerlo…¡es complicidad¡

Bautista, tolera injusticias y se vuelve cómplice de los decesos en la 12

Tampoco aparecen en sus páginas de la gaceta del “Mil Máscaras”, los yerros cometidos por sus subalternos de la Coalición donde en su desmedido protagonismo, han exhibido el trabajo infantil entre los trabajadores de Limpia. Orondos no tuvieron el cuidado de evitar las imágenes de menores de edad con cubrebocas. Irónico qué en la revista de los patrocinadores de la Coalición, en uno de sus recientes números, se cuestione que los menores de edad trabajen y en los hechos lo alienten. Eso sí, escribieron en la más abierta inconsciencia: “Nos la vamos a rifar… no están solos y tenemos que seguir apoyándolos”.

Preguntamos: ¿No sería más razonable exigir a los funcionarios del GCDMX, cumplir con sus obligaciones hacia todos los trabajadores, no solo de la Rama Médica, sino de Limpia, Sistema de Aguas y Panteones?

En su protagonismo ante la pandemia, terminan por exhibir el trabajo infantil

Este amarre de intereses que anuló todo sentido de una verdadera representación sindical, es el que ha permitido a los funcionarios ignorar los reclamos de algunos dirigentes y ex candidatos que hace ya varias semanas, enviaron escritos a funcionarios como Jesús Antonio Garrido Ortigosa, Director General de Administración y Finanzas de la Secretaría de Salud de la CDMX, y a Sergio Antonio López Montecino, Director General de Administración de Personal.

ESQUELAS POR DEMANDAS NO ATENDIDAS

Al primero, el secretario general de la Sección 13 “Rama Médica”, Jaime Patiño Gutiérrez, le solicitó el 6 de abril, los equipos necesarios para el intubamiento de pacientes con Covid-19, entre estos, cajas de acrílico “como dispositivos de barrera”, para protección del personal. El dirigente  envío copia de la petición a la cabeza del Directorio, Joel Ayala Almeida, pero parece que sus peticiones no fueron escuchadas, pues apenas el trece de mayo difundió una esquela donde lamentó el fallecimiento de uno de los tantos trabajadores de base caídos en cumplimiento del deber y enviados a la batalla sin los equipos para su seguridad personal: el doctor Jorge A. Soto Sánchez, médico epidemiólogo que laboraba en el Hospital Pediátrico de Moctezuma.

Al segundo, Hugo Alonso Ortíz, líder de la Sección Uno y candidato de la planilla azul en el proceso electoral pasado, le extendió la petición de otorgar los implementos necesarios a las alcaldías para proteger la salud de los trabajadores de Limpia. Y destacó la importancia de atender su solicitud “para ayudar a que esto no se salga de control en la comunidad”. Pero Montecino, quien ve a Hugo Alonso como su enemigo a vencer, se negó a otorgar los equipos solicitados.

¿Quién se responsablizará por la suma total de los crespones?

Al día de hoy, los propios incondicionales de Medel han subido en las redes imágenes donde aparecen algunos de los muchos trabajadores de este sector que han muerto durante la pandemia.

Eso sí, y lejos de asumir al menos por este periodo de emergencia su función de dirigentes, han tratado de golpear en los medios a sus adversarios, como sucedió con los ataques enfilados contra Alonso Ortíz a quien de acuerdo a una nota periodística sus agremiados lo acusaban de tenerlos “en total abandono”.

El líder y ex candidato les reviró que de habérsele entregado las cuotas de la Sección Uno, estas hubieran servido para la compra de insumos de protección a los sindicalizados. Y denunció: “Es responsabilidad de las autoridades dotar a los trabajadores del equipo necesario para realizar su trabajo”.

El problema es que al boicotear los recursos sindicales al dirigente “incómodo” para Montecino y Medel, se terminó por cometer de la parte oficial, un encubierto “homicidio culposo” en contra de los miles de trabajadores de Limpia, como también de la Rama Médica de la Sección 12, cuyas cuotas, como afirma Armando Bautista, fueron entregadas por el titular de Administración de Personal al Directorio.

FUTURISMO Y PRIVATIZACIONES

Ya podrá entenderse por qué las bases han optado por asumir la defensa de sus derechos ante unos líderes y otros advenedizos más, entregados en cuerpo y alma a Joel Ayala y los funcionarios del GCDMX, más preocupados en pensar en el cercano proceso electoral que en velar por la seguridad y la vida de sus agremiados.

El 13 de mayo, por ejemplo, un personaje de nombre Martín Hernández Torres, amparado en la corriente Grupos Construyendo Red Sindical, envío a Joel Ayala una petición solicitando información sobre el estado actual de los estatutos del SUTGCDMX y la normatividad que habrá de regir en los comicios por venir.

En otro escrito, solicita les sea otorgado a los trabajadores de Limpia un “bono económico por infecto Riesgo y/o Insalubre”. Llama la atención Hernández Torres, tampoco exige que las autoridades asuman su responsabilidad y garanticen la salud y la vida de los trabajadores de base y trate, como muchos otros, de sacar provecho a la desgracia que enfrentan sus compañeros.

Pero si a Joel como al resto de los miembros del Directorio no se les ha visto denunciando y peleando ante las autoridades por los derechos de los 110 mil agremiados del Único, menos todavía han acompañado a los dirigentes que tienen relación laboral con la Secretaría de Finanzas, que ha anunciado la contratación de despachos privados como la firma, “Business Firts Class BFC, S.A de C.V,  para alentar una silenciosa privatización de la materia de trabajo de al menos cinco secciones del Único.

El pasado lunes 18, los dirigentes de la 11, 17 y 30, sostuvieron una reunión de trabajo con López Montecino y, a través de una videoconferencia, con funcionarios de la Administración Tributaria y de Fiscalización, como Rodrigo Espíndola Parra y Roberto San Criprian Plata, quienes les señalaron que sus derechos no serán afectados. Ausentes en el encuentro estuvieron los líderes de la 15 y 39 que también guardan relación laboral con esta dependencia del gobierno capitalino.

El asunto no pinta nada bien porque el comportamiento de Montecino hacia la base trabajadora no vaticina nada bueno. Y el no haber consultado en lo absoluto a las dirigencias ni al inexistente Directorio, anuncia que, en efecto, comenzará un silencioso y paulatino desplazamiento de los sindicalizados.

Una vez que concluya la pandemia, los trabajadores estarán en su derecho de pedir cuentas a todos aquellos que los dejaron abandonados a su suerte. Y no estaría de más que fueran las bases las que elaboraran un padrón de compañeros fallecidos por haberse contagiado de coronavirus, para evitar que sus seudodirigentes maquillen las cifras y busquen exonerar a los responsables de la parte oficial que tienen mucho de culpa en la tragedia.

Colocar un cenotafio por cada trabajador caído será un justo reconocimiento a su valor y entrega, pero también una perenne denuncia a aquellos que no supieron estar a la altura de las circunstancias y les importó más proteger sus canonjías personales que la vida de sus compañeros.

Serán estos personajes los encargados de colocar el epitafio: “Descansen en paz la Reforma Laboral y la lucha anticorrupción de la 4T”.

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