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URGE AL GOBIERNO DE LA CDMX LA PRIVATIZACIÓN DEL METRO

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Dejan sin recursos al Metro

 

*  Integrantes del Sindicato Mexicano de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo, que  buscan obtener la toma de  nota de su organización, estiman que se aproxima el fin del cacicazgo de Espino Arévalo como líder sindical; no se descarta una cercana privatización del STC para elevar el costo del viaje a 15 pesos

 

Por BLAS A. BUENDÍA

Especial para Expediente Ultra

Ya van a caer Gaviño y Espino, anunció uno de los sindicatos opositores del Sistema de Transporte Colectivo, el Metro de la Ciudad de México, confirmando  la teoría que “su caída será totalmente dramática”.

Y avizoran: “… Así es… y eso en breve… y lo extraordinario del caso es que va a ocurrir un catastrófico cisma en el Metro como lo ha habido en otras empresas paraestatales, hasta decretar su forzada privatización express”.

Los informantes que pidieron guardar sus identidades en el anonimato por cualquier represaría del “charro” Espino, destacaron que si bien se trata de una confrontación o un intercambio de venganzas políticas, el propósito es para deshacerse del yugo sindical que ha puesto entre la espalda y la pared a toda la sociedad, convirtiéndola en su principal víctima y rehén furtivo.

El Gobierno federal –según los opositores- ha obligado al jefe de gobierno de la Ciudad de México, a actuar en consecuencia.

Se advierte que la estrategia es comúnmente sencilla… que el GCDMX, por órdenes federales, hará renunciar al cacique del Metro, Fernando Espino Arévalo. Ya están hartos de tanta insolencia y la ridiculez de sus acciones que han afectado a toda la sociedad.

De negarse a dejar el poder, la Procuraduría General de Justicia, en coordinación con la General de la República, reactivarán las más de 50 averiguaciones previas que obran en su contra, dentro de la clasificación de los delitos del fuero común y federal.

Está acusado de robo, abuso de confianza, lesiones, privación ilegal de la libertad, amenazas y difamación, que ha evadido por el velo del fuero, sumándose la del crimen organizado, y un sinfín de amenazas de muerte (algunas cumplidas), pero el delito federal que no tiene prescripción, es el de ataques a las vías generales de comunicación. Por ahí es donde a Espino le pudieran ejercerle la acción penal, dijeron.

Los opositores a Fernando Espino

Para Espino, no le quedará más que obedecer, inclinar la cabeza para no ser sancionado junto con todo su comité ejecutivo “nacional”, y salvar el pellejo; evitar ser consignados y enviados, a todos, a la cárcel por haber construido una auténtica Mafia de Poder en el Metro de la Ciudad, por cerca de ocho lustros.

El michoacano de Las Varas subsistirá endeblemente a una de las etapas más difíciles que se haya enfrentado en la curva de su vida como “político”, que a lo largo de 40 años ha realizado aleatoriamente y la ayuda de presta-nombres, una suma de aparentes inversiones convirtiéndose en uno de los más grandes y saqueados del patrimonio del Metro de la gran capital.

Primero con la ayuda de su “hada madrina”, la bien reposicionada política priista María de los Ángeles Moreno; gracias a ella, Espino fue diputado local y federal porque lo acercó al ex presidente Carlos Salinas de Gortari; luego como “chapulín” se fue a refugiar con el Verde Ecologista, para finalmente mantener su costoso fuero en el partido de la maestra Elba Esther Gordillo Morales, quien instituyó el Partido Nueva Alianza, al cual, Espino, también traicionó.

Cuan vil roedor que abandona el barco cuando éste está a pique en alta mar, se advierte que Espino, luego de ser priista toda su vida, ahora busca a como dé lugar encontrar un espacio en MORENA, para que éstos a su vez, le den fuero con una diputación local o federal.

En 2002, Espino y toda su camarilla realizaron un paro loco de labores ocasionando la pérdida de millones horas-hombre al varar el servicio, lo que le originó que por antonomasia se le perfilara un juicio de procedencia, pero como se concatenaba con los juicios políticos de Andrés Manuel López Obrador y el de René Juvenal Bejarano Martínez, quedó prácticamente en el tintero del Congreso. El aun tan esperado juicio político en contra del “charro” Espino, sigue pendiente.

Será extremadamente difícil que Fernando Espino Arévalo vuelva al sendero de la política, ya que el saltimbanqui de Las Varas, Michoacán, no le quedará otra más que negociar con  Andrés Manuel López Obrador, pero éste a su vez, le tiene cuentas y rencores “muy” pendientes, por lo que el “charro” se las verá más difícil de conquistar el fuero ya sea por el PRD que lo detestan, y mucho menos en el PAN que es el núcleo político empresarial de la República mexicana.

La prensa mexicana revela un dato que Morena habría que tomar en cuenta antes de aceptarlo en sus filas, es que en 2002 López Obrador quiso encarcelarlo por llevar a cabo un paro de labores en dos líneas del Metro; Martí Batres llevó a cabo el proceso de desafuero, pero fue incapaz de procesarlo.

En el intercambio de acusaciones, el charro sindical acusó al señor López Obrador, de mantener 40 trenes sin prestar servicio por falta de mantenimiento y utilizarlos como deshuesaderos para atender las necesidades de otras unidades que requerían refacciones.

Espino, atareado, nunca más volverá a encontrar cobijo en el PRI, ni mucho menos ahora con las reformas que se le hicieron a sus estatutos, quedando  estrictamente prohibido recoger la misma basura que alguna vez desechó, y Fernando Espino Arévalo es un ejemplo de corrupción e impunidad.

De tal suerte que las autoridades de la Ciudad de México, planean desaparecer el sindicato espinista, liquidar a todo el personal, “levantar una nueva empresa paraestatal” creando un junta de notables “más charra que la del propio Don Fernando”.

Han transcurrido 40 años de cacicazgo donde ha imperado todo un tinglado de ilegalidades entre quienes han desfilado como Directores del Metro y el sindicato “nacional”, que no es nacional, sino más bien fue una ocurrencia dictatorial del “ingeniero” Espino para hacerse connotar que su gremio es más fuerte que los propios gobiernos perredistas.

La estrategia es totalmente radical, una vez que hayan desaparecido al sindicato mayoritario que aún mantiene secuestrado Fernando Espino Arévalo desde hace cuatro decenios, la misma planta laboral se recontratará al personal; quien no quiera seguir en el “sistema” tendrá todo el derecho en buscar otro empleo fuera del Metro, llevándose una buena liquidación conforme al Derecho Laboral.

Acto seguido, una vez que se haya dado esta primera “recomposición”, la nueva Dirección del Metro buscará perfiles idóneos para imponer un sindicato único que estará sujeto a los designios y al servicio del próximo gobierno que entrará en vigor, meses después de las elecciones de junio del 2018.

En este contexto, hoy se entiende del porqué la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y la Junta de Conciliación y Arbitraje, le denegaron la Toma de Nota al Sindicato Mexicano de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo, por una componenda personal que planearon Espino y el propio jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, al tomarse recientemente “la foto”, orillando a las autoridades laborales que actuaran anticonstitucionalmente, y en consecuencia , reactivar el poderío espurio de Espino para seguir controlando y explotando las áreas de riqueza que posee el Metro.

No obstante de ello, el Sindicato Mexicano de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo, integrado por un grupo de entusiastas trabajadores que buscan sacudirse el yugo espinista, ya tiene estratégicamente planeado desarrollar marchas y mítines para sensibilizar al gobierno de Mancera, que respete los juicios de valores constitucionales en la organización de los sindicatos y el libre derecho de manifestación.

Quedaría pendiente el futuro político de Fernando Espino, ya que el GCDMX con sentido futuristamente empresarial, su consigna es la de aterrizar finalmente con  acciones políticas sórdidas y sucias para fusionar una privatización ipso facto del Metro de la Ciudad de México con el fingimiento de trabajadores “sindicalizados”.

Es probable que el Modelo Outsourcing entre como una “nueva opción” política- laboral de recontratación, el cual no ofrece ni derechos, ni garantías sociales y mucho menos laborales.

Pese a todo, una vez “calmadas las aguas” de este costosísimo y catastrófico cisma, el Gobierno de la Ciudad de México procederá a anunciar la privatización a la fast track del Sistema de Transporte Colectivo, para luego, de acuerdo al movimiento financiero de la inflación, indexar el costo unitario del Metro, que podría ascender hasta 15 pesos.

Si ocurriera todo este pronosticado panorama, se espera que a través de organizaciones civiles, la sociedad se lancen a las calles y avenidas para manifestarse públicamente en contra, previendo que le vayan a subir nuevamente el costo del pasaje de un Metro viejito. “Un metro decadente, un Metro minusválido, un Metro que ya camina con “muletas, un Metro totalmente inseguro”, advierten usuarios.

Según, toda esta gama de estrategias deberá consolidarse este mismo 2017, lo que le permitirá al gobierno de la ciudad “estrenar una nueva administración en el Metro en 2018”, a fin de que este servicio –ya privatizado y sin presiones sindicales-, reactive y mejores sus servicios, que a través de sus cerca 50 años de vida, ya debilitado y en una peligrosa curva y en pendiente de su vida sin frenos, está a punto del colapso y descarrilamiento provocando fatales consecuencias, como ya ha quedado demostrado a través de los tiempos.

La oquedad banal de los espurios dirigentes del sindicato “nacional” del STC, está por allanar al camino de la ética, la honestidad y la transparencia, acciones que pondrán fin a toda una era de corruptos y pillos que sistemáticamente les ha permitido saquear la riqueza del Metro, que posee estratosféricas entradas equivalentes a cuatro millones de dólares diarios, tan solo en la venta por boletos del transporte naranja.