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URGE REPENSAR EL ENCARGO DE LOS SERVIDORES PÚBLICOS

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Por Juan Carbajal/@JA_CARBAJAL

A prácticamente un año del inicio de la pandemia derivada del COVID-19; el principal reto después de preservar la salud ha sido el muy sonado “regreso a la normalidad”, lo que inicio como una cuarentena, se convirtió poco a poco en un estado permanente de encierro y limitaciones y con ello se emparejaron ideas y estrategias para desarrollar las actividades a las que cotidianamente nos habíamos acostumbrado.

Ante la incertidumbre de los resultados que reflejaran las medidas de control y prevención de contagios de covid 19, muchas fueron las acciones que los gobiernos debieron implementar, desde la cancelación de programas, acciones o tareas que parecían “imposibles de desaparecer” y con ello la disyuntiva de “qué hacer con el personal a cargo”;  así que de cierta forma se “oficializo” lo que mucho se ha criticado, convirtiendo a cientos de burócratas en “aviadores por necesidad”; esos personajes que “cobran sin trabajar”.

Buscando evitar estos esquemas y sobre todo reducir un porcentaje significativo de la movilidad entre el personal, el gobierno del estado de Hidalgo, implementó estrategias para desarrollar trabajo desde casa, sobre todo en áreas que aparentemente no requerían de una atención presencial, en donde se incluye toda la parte administrativa en los centros educativos de todo el estado; que están por cumplir un año sin actividades directas en los planteles o en sus oficinas.

Con el inicio de la suspensión de actividades, todo “parecía” indicar que sería un largo periodo vacacional y los burócratas, – no todos-  pero si una gran parte aprovecharon para disfrutar de espacios de descanso, paseos, celebraciones y actividades familiares que habían dejado pendientes por la supuesta “carga de trabajo”;  la medida trajo sus consecuencias, con un largo, muy largo control de la pandemia, ante la imposibilidad de reducir la movilidad en todo el estado.

Sin embargo, algo si se ha visualizado y es que: dentro del gobierno, sea cual sea su orden o denominación, un alto porcentaje de los trabajadores no tienen el más mínimo compromiso, dedicación y sobre todo responsabilidad de cumplir con un trabajo o una norma, y seguimos con la triste historia de buscar a toda costa “sacar ventaja” de las condiciones o situaciones, buscando la oportunidad para ganar sin trabajar.

Con la publicación de la licitación pública EA-913003989-N020-2021, el Gobierno del Estado de Hidalgo, habrá de erogar un recurso para que una empresa o persona física ajena al propio gobierno realice el trabajo de MONITOREO ALEATORIO A SERVIDORES PÚBLICOS EN LA MODALIDAD TRABAJO EN CASA; es decir, verificar que estos “funcionarios públicos” cumplan con su encargo por el que se les paga.

Si bien esto no debería ser estrictamente necesario, la falta de ética, responsabilidad y de integridad por parte de los empleados de gobierno, nos ha llevado a encontrar alternativas para presionar o como se dijera popularmente “corretear” a los empleados para que hagan su trabajo.

Lo cierto es que derivado de este largo proceso de control de la pandemia, las enseñanza que se han presentado son muchas y está en cada uno de los encargados de tomar decisiones al interior de las administraciones, aplicar las medidas pertinentes, y una de ellas es que muchas labores del gobierno han quedado al descubierto con una sobre explotación en la nómina, toda vez que un puñado de funcionarios públicos han sacado el trabajo de las oficinas, demostrando funciones irrelevantes, innecesarias e inoperantes, en manos irresponsables y faltos de ética y amor por su trabajo.

Una vez que se ha planteado la idea del “regreso” al trabajo presencial, ahora si surgen las inconformidades, las falsas preocupaciones y los reclamos “chantajistas” sobre todo de estos personajes, que se han aprovechado de cobrar un promedio de 24 quincenas, sin desempeñar el menor esfuerzo en sus áreas de trabajo.

Todavía peor, que lejos de apoyar las medidas de contención impulsadas por el gobierno estatal para el control de la pandemia, se han dedicado a pasear, disfrutar y en algunos casos hasta criticar y denostar las acciones como es el no circula sanitario, la ley seca y los horarios de cierre comercial.

Lo cierto es que hoy más que nunca, urge implementar en el servicio público programas de integridad, con sistemas de gestión y complimiento que permitan esquemas de colaboración, entendimiento, vigilancia y vinculación laboral, pero sobre todo, que se promueva la contratación del personal que atienda por ideología, formación, integridad y compromiso el desarrollo de su trabajo. Ya que todas las políticas, programas o acciones que se emprendan serán infructuosas ante “funcionarios mañosos” que encontrarán la forma de burlar las medidas de control, con el único interés de seguir cómodamente percibiendo un salario; lo verdaderamente urgente es revisar oficina por oficina lo esencial de cada trabajo y acelerar el paso de resultados y mejores prácticas para el desempeño público, porque “la nueva normalidad” nos lleva un año de v

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