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QUE LA INDIGNACIÓN NO RECAIGA EN RESIGNACIÓN

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+ AMLO y el montón de detergente

+ La cena de caníbales

Por Martha Elba Torres Martínez

“Terrible, por donde se vea, el asesinato de la periodista Lourdes Maldonado”, fue la Rayuela del 24 de enero, del oficioso “La Jornada”.

Muy terrible. Porque por donde se vea, Lourdes es víctima como mujer, como periodista, como defensora de sus derechos laborales, y política, elemento incriminatorio que el propio presidente López Obrador incorporó al caso en sus juicios de valor externados en la mañanera del martes 25.

Tan oprobioso crimen causó una condena internacional que no habíamos visto desde los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdez, registrados respectivamente, el 23 de marzo y 15 de mayo de 2017 y ambos, entonces colaboradores de “La Jornada”. Triste. No llegaron a ver en lo que terminía ese medio que fue orgullo de la disidencia periodística.

Estos homicidios efectivamente fueron “oficialmente” esclarecidos y sentenciados algunos de los autores materiales en los siguientes tres y cuatro años; los autores intelectuales -para las autoridades federales y estatales- fueron Dámaso López Serrano el “Mini Lic” y Crispín Salazar. El primero se entregó a la DEA en 2017 y el capo de “los salazares” sigue libre.

De alguna manera, sus familias recibieron justicia, pero son poquísimos los asesinatos de periodistas resueltos. De hecho, en palabras del propio subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Alejandro Encinas, solo uno de cada diez se ha esclarecido, lo que echa por tierra esa cínica mentira de López Obrador de que se acabó la impunidad.

En un reporte presentado el 6 de octubre pasado, Encinas reconoció que a esa fecha, desde que inició el gobierno de la 4T, habían sido asesinados 47 periodistas y solo en cinco casos hubo sentencias. Y un dato escalofriante: 540 compañeras y compañeros denunciaron agresiones por su ejercicio profesional, de servidores públicos de los tres niveles de gobierno (43.1%) y la delincuencia organizada (33.5%).

La organización Artículo 19, con datos actualizados, registra 148 crímenes del año 2000 a lo que va de enero de 2022, lo que ha ubicado a México como el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo; los más recientes, el de José Luis Gamboa, de Veracruz, el día 10 y Margarito Martínez y Lourdes Maldonado, el 17 y 23, respectivamente, en Tijuana.

Este martes 25, en 47 ciudades del país, el gremio periodístico de manera presencial y a través de los hash #NiSilencioNiOlvido, #NoSeMataLaVerdad, #SinMasPeriodistasEnSusListas y #PeriodismoEnRiesgo volvimos a reclamar justicia para nuestras muertas y muertos y ¡basta ya! de tanta violencia y descarada impunidad.

A lo que voy, es que esta misma indignación y no caigamos en la resignación, la expresamos en 2017 con Miroslava y Javier y lo único que ha pasado es que siguen los asesinatos y agresiones.

Es más, aun no se apagaban las veladoras, cuando la madrugada del miércoles 26, el periodista José Ignacio Santiago del portal Pluma Digital Noticias de Oaxaca, fue balaceado junto con dos escoltas, en su tránsito sobre la carretera Yosonicaje -Tlaxiaco, en la región Mixteca.

López Obrador puede ser el todopoderoso de este país, pero con lo que no puede es con los muertos por Covid, los muertos por balas y los muertos en el ejercicio de la libertad de prensa. Inevitablemente será juzgado por la historia. El tiempo corre y cada día se acerca el fin de su mandato…

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Y como para López Obrador todo lo que esta dentro de Morena es bueno y honesto, y afuera lo corrupto e inmoral, la defensa a ultranza que hace de Jaime Bonilla nos recuerda la de Félix Salgado Macedonio. “No hagamos politiquería de un asunto tan serio”, respondió sobre las sospechas que apuntan al ex gobernador de Baja California, por el asesinato de Lourdes.

La Rayuela del martes 25: “Los hechos son los hechos. Algunos siguen confundiendo libertad de empresa con libertad de prensa”.

Lourdes Maldonado traía una demanda laboral añejísima con la empresa televisora SPN de Bonilla Valdez; gana el laudo y se impone la reparación del daño. Dos días antes de su asesinato, por primera vez y después de 15 años, presentó a su abogado Eduardo Pérez. La identidad de su litigante -y lo explicó la misma Lourdes- fue por dos razones: por su seguridad física -ella misma temía por su vida- y para prevenir que lo comprara la empresa. ¿Les suena raro?

Anteayer, Humberto Padgett presentó en el noticiero de Ciro Gómez, la entrevista con el abogado y de estremecer: abandona la ejecución del laudo, renuncia al tanto que le corresponde por honorarios y busca asilo junto con su familia en Estados Unidos. Tiene miedo de que también lo maten.

¿Todo por 500 mil pinches pesos que tendría que pagar la empresa del ex gobernador morenista?

No. No hay confusión. Es un tema de empresa y de prensa.

El empresario Jaime Bonilla dejó el gobierno de Baja California el 1 de noviembre pasado; se distinguió como uno de los gobernadores favoritos del Presidente y se cantó desde entonces su incorporación al Gobierno Federal. El 15 de diciembre, AMLO lo mencionó como posible subsecretario de Gobernación, o la otra opción, su incorporación al Senado de la República.

La predilección presidencial hacia el tijuanense/sandieguino fue más que manifiesta con el respaldo contra toda lógica política y constitucional, de la ampliación de su mandato de dos a cinco años, al frente de Baja California. Ambos hicieron un ridículo fenomenal.

Hasta antes del asesinato de Lourdes, ¿qué rareza habría sido que lo considerara para sustituir a Ricardo Monreal al frente de la bancada morenista y mandamás de la Jucopo? No hay que perder de vista que la intentona para tumbar al zacatecano, junto con Antares Vázquez, la encabeza César Cravioto, el suplente de Bonilla. Y otra: apenas sintió a la zopilotiza sobrevolar la azotea, que en su testamento político nombró a su “número 2” Adán Augusto López, como su heredero para continuar el proyecto de la 4T y por añadidura, candidato presidencial.

Tal vez por eso, al Presidente le urge “limpiar” el nombre de Jaime Bonilla. Pues si que va a necesitar mucho detergente. Porque en lo mismo esta con Cuitláhuac García, Pedro Salmeron y oootra vez, Hugo López Gatell…

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Con la cancelación de la Comisión Especial de senadores que investigó y documentó más de 80 violaciones graves de derechos humanos en Veracruz, la Jucopo de la Cámara Alta agüitó la cena de caníbales morenista que le habían organizado desde Palacio Nacional, al coordinador Ricardo Monreal.

Las y los que quieren tumbar al zacatecano: César Cravioto, Antares Vázquez, José Narro, Malú Micher, Nestora Salgado, Higinio Martínez, Susana Harp, José Antonio Álvarez Lima, Napoleón Gómez Urrutia, Ana Lilia Rivera, Mónica Fernández y Héctor Vasconcelos.

José Luis Pech, María Celeste Sánchez, Rosa Elena Jiménez, Arturo Bours, Gilberto Herrera, Bertha Caraveo, Rafael Espino, Arturo del C. Moo Cahuich, Eva Galaz, Ernesto Pérez Astorga, Gloria Sánchez, Daniel Gutiérrez, María Antonia Cárdenas, Ovidio Peralta, María Merced González, Gerardo Novelo y Martha Guerrero y Blanca Piña. Sí. La única por Michoacán.

“Sigan protegiendo criminales”, les dijo Dante Delgado, en alusión al gobernador veracruzano.

Todo un redesdramón que he seguido a través de las excelsas columnas de Moy Sánchez Limón y Roberto Vizcaíno. Coincido con mis estimados: el Presidente estira y estira tanto la liga, que ya se le comienza a romper…

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