Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 33 segundos

* De manera sorpresiva, Ricardo Gallardo, dio marcha atrás a la ley aprobada en el Congreso de San Luis Potosí, que buscaba allanarle el camino a su esposa, para sucederlo en el cargo, limitando las candidaturas a la gubernatura solo a mujeres; las políticas hidalguenses que se sumaron entusiastas a la discriminatoria y manipuladora propuesta, ahora tendrán que buscar una nueva ruta política, pues en su momento desoyeron las posiciones tanto de la Presidenta, Claudia Sheinbaum, como de la dirigente nacional de su partido, Luisa María Alcalde, para luchar por un empoderamiento legítimo de la equidad, ajeno totalmente a los intereses personales de mandatario potosino
Por Antonio Ortigoza Vázquez / @ortigozqa2010
Especial de Expediente Ultra
(Segunda y última)
Todavía encarrilladas en la inercia de impulsar la llamada Ley Esposa en el Estado, algunas precandidatas como la diputada federal por Actopan, Tatiana Ángeles Morenos, convocó a una rueda de prensa para anunciar su abierto interés por contender para la gubernatura de Hidalgo en el 2028, apoyando la cuestión exclusiva de género y el periodo de cinco o seis años.
La legisladora no se quiso quedar atrás de las manifestaciones públicas que en tal sentido vinieron haciendo de manera profusa en los medios la ex alcaldesa de Tizayuca, Susana Ángeles Quezada y la senadora Simey Olvera.
Sin embargo, el barco al que se habían subido tras la aprobación de la polémica e impositiva ley en San Luis Potosí, mediante la cual el gobernador Ricardo Gallardo, pretendía que su esposa, la senadora Ruth González Silva, fuera la amarrada candidata del Partido Verde y su segura sucesora, se vino sorpresivamente a pique.
Fue el propio Gallardo quien hundió la nave por donde ya comenzaba a navegar un encubierto nepotismo, al vetar su propia su propia ley que el Congreso Potosino había aprobado el pasado 15 de diciembre, dejando a la deriva a todas aquellas políticas, sobre todo de Morena, que ahora tendrán que rectificar el rumbo de sus aspiraciones.
Como señalamos en nuestra pasada entrega sobre el controversial asunto, el asunto de fondo no era, ni lo es, descalificar el tema de la equidad de género en los cargos electorales; por el contrario, mencionamos que si bien el golpe político y legislativo del gobernador de San Luis Potosí, carecía de un verdadero sustento de paridad al ocultar sus intereses personales, los partidos políticos y sus mujeres tanto militantes como funcionarias públicas o legisladoras, deben luchar porque realmente los patriarcados dejen de influir a trasmano en sus decisiones y, por ejemplo, hacer realidad la proporcionalidad de un 50 y 50 por ciento de las candidaturas para hombres y mujeres.
Hay antecedentes que de manera lamentable pero cierta, hablan de que muchas de quienes ya alzaban la mano, no han ingresado a la política de manera independiente, legítima y autónoma como mujeres feministas que se hayan empoderado por sí mismas.
Recordemos un hecho que ilustra cómo algunos políticos impresentables las manipularan hace un par de años, para presionar al gobierno local en la defensa de sus propios intereses.
Remitámonos a aquel 31 de julio del 2018 cuando políticos como Damian Sosa, hermano de Gerardo Sosa Castelán, Jefe del Grupo Universidad, y el entonces recién electo diputado federal por Morena y ex alcalde de Ixmiquilpan, Cipriano Charrez Pedraza, sitiaron el Congreso Local, llevando a campesinos y acarreados de los municipios de Ixmiquilpan, Zapotlán, Tolcayuca y San Agustín Tlaxiaca, con el fin de tratar de imponer en cargos estratégicos a sus incondicionales.
Debe también rememorarse que acompañando a los quejosos, iba el entonces recién nombrado super delegado de los programas sociales en Hidalgo, Abraham Mendoza Zenteno, al que la “Sosa Nostra”, trató de impulsar ilusamente como candidato al gobierno del Estado.
Las crónicas, videos y fotografías del violento asalto al Congreso Local, mostraron que la turba en ningún momento llegó pacíficamente a protestar; puertas de cristal hechas añicos y toda serie de destrozos en mobiliario y oficinas, fueron la prueba de la acción porril orquestada por los ya mencionados políticos, quienes colocaron cadenas y candados en señal de que no entregarían el recinto legislativo a menos que se cediera a sus chantajes.
Una de las imágenes que quedaron para la posteridad fue la de la entonces diputada electa (y hoy senadora), Simey Olvera, captada justo en el momento en que saltaba el enrejado que circunda el estacionamiento. Diríase que siguiendo las indicaciones que daba a los agresores quien fue su jefe en el ayuntamiento de Ixmiquilpan, Cipriano Chárrez, de quien Olvera fue nada menos que su Directora de Comunicación Social.
Importante mencionar que entre las muchas mujeres políticas que se sumaron al golpismo machista, iban también las diputadas locales, Susana Ángeles Quezada y la recién auto destapada, Tatiana Ángeles Moreno.
¿Por qué es importante valorar los orígenes políticos y los antecedentes de los personajes que las apoyaron a hacer carrera política? Porque en esa raíz se encierra la respuesta para saber si realmente hay una legitimidad de lucha, compromiso e ideología social, o como sucedió con la beneficiaría de la abortada Ley Esposa o Ley Ruth, solo un interés de ciertos grupos políticos.
Hace unos días, la imagen de la Senadora Simey sufrió un serio descalabro cuando su ex jefe de campaña, Efraín Pedraza, fue detenido en el alcoholímetro de Pachuca, retando a los oficiales y asegurando que se meterían en problema porque era “el perro de la senadora” y que una vez que fuera gobernadora se acordarían de él.
La legisladora debió salir a deslindarse –también lo hizo su prepotente colaborador–, pero el asunto implica un tema de más profundidad porque la personalidad del equipo de un político dice mucho del político mismo. Su propio ex jefe, Cipriano Chárrez, fue desaforado por la diputación de Morena en San Lázaro, al comprobarse la ruin acción de haber dejado morir a un taxista cuya unidad se incendió al ser impactada por el vehículo en que viajaba ebrio el ex alcalde de Ixmiquilpan, que con extrema cobardía e irresponsabilidad, huyo del lugar.
Hasta donde sabemos, la entonces diputada no se deslindó públicamente de Chárrez, ni sancionó el hecho que costó la vida a un humilde taxista, como lo hizo ahora con su ex coordinador.
Susana Ángeles, ex edil de Tizayuca, también ha sido ubicada bajo el padrinazgo de políticos con pésima reputación como el ex senador y ex priísta, José Guadarrama Márquez, pariente político del Notario, Gabriel Navarrete, tío de la ex presidenta municipal. Como diputada local no se le conocieron importantes alcances legislativos e, incluso, se le acusó de haber violado un amparo emitido por un juez para frenar en su calidad de Presidenta de la Comisión de Transparencia, la designación de los miembros del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información del Estado de Hidalgo (ITAHI).
Como alcaldesa, Tizayuca se vio envuelta en una ola de inseguridad y violencia que costó la vida a ciudadanos inocentes, entre ellos a una pequeña. Temas que terminaron por rebasar a Susana Ángeles, acusada de nepotismo y cuestionado manejo de recursos por la Contraloría del Estado.
La pregunta que debe hacerse la ciudadanía y la militancia de Morena que seguramente definirá por medio de las encuestas, las candidaturas por venir, es si estas aspirantes son una expresión legítima del empoderamiento femenino que garantizan una independencia de los cacicazgos machistas y misóginos que, al parecer, las manipularon y utilizaron en su momento.
No dudamos que en Morena y en otros partidos, hay militantes y políticas de mucha valía que merecen llegar a cargos de elección, garantizando un verdadero cambio de paradigma en cuestiones de género.
Las mujeres de izquierda con firmes convicciones ideológicas, sencillamente, no se sumaron ni prestaron a la faramalla política de la Ley Esposa que, como ya se vio, terminó siendo desechada por su propio promotor. La Presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, dejaron bien claro el camino a seguir en cuestiones de un verdadero fortalecimiento de la equidad de género.
Lamentable que muchas morenistas sigan con el chip de los viejos estilos caciquiles y machistas que en nada ayudan a acabar con los sueldos fangosos y los techos de cristal, en el ámbito político.






